De Agrocope, del 12 de enero de 2008, reproducimos la primera parte del artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
La ganadería en España en otros tiempos tuvo una importancia capital, sobre todo en la época medieval y del Renacimiento con la Mesta, cuando el comercio de la lana era decisivo en la balanza comercial de la Corona de Castilla. Los ferias de Medina, el mercado de Burgos y los puertos de Santander, primero, y de Bilbao, después, fueron fundamentales para esas exportaciones, que proporcionaban recursos muy notables, hasta el punto de que la palabra lana se convirtió en equivalente a dinero (“estoy muy mal de lana”).
En 1926, en un número extraordinario del periódico económico El Financiero, nuestro insigne economista Antonio Flores de Lemus, se refirió a la ganadería, tradicionalmente muy ligada al mercado interno, poniendo de relieve la tendencia que se apuntaba a un horizonte más ambicioso y racional: ir a un maridaje muy estrecho con la agricultura, a fin de engastarse en toda la actividad agraria, y buscar posibilidades de exportaciones. Sin embargo, los hechos ulteriores, sobre todo por la política autárquica, desbarataron esas posibilidades durante mucho tiempo.
Actualmente, lo pecuario es pieza muy notable de nuestro sector agrario, con desarrollos espectaculares en lo que se refiere a porcino y avicultura. Y con crecimientos importantes en vacuno, tanto de leche como de carne. Existiendo problemas más complejos en lo concerniente al ovino, como ya hemos destacado en alguna ocasión anterior en esta columna de Agrocope.
Pero aparte de las consideraciones anteriores, una de las conexiones hoy más relevantes de la ganadería con el agro-business, radica en la industria alimentaria, en la que han surgido potentes empresas, algunas de ellas con fuerte vocación exportadora. Es el caso de Guissona en Cataluña, Coren en Galicia, Covap en Andalucía, El Pozo en Murcia, Campofrío a escala nacional, etc.
Hecha la exposición anterior, la ejecutoria del sector que nos ocupa durante 2007 no ha sido buena. Según el análisis realizado por los servicios técnicos de la UPA, el valor de las producciones ganaderas se ha mantenido más bien estancado, con un mínimo incremento del 0,2 por 100, tanto por el recorte productivo como por la evolución de los precios, que globalmente han evolucionado con un aumento de sólo 0,7 por 100, frente al 4,2 del IPC.
Ramón TAMAMES
Aquí sigue el debate (sobre el Capo de la Kope):
"El gran político disfrazado (I): El tambor"
http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/posts
El Blog de Cordura
Si el sector ganadero se empeña en huir de la alimentacion ecologica del ganado,yo mismo prometo no probar ni la leche ni la carne ni sus innumerables derivados.El sector, en pocas palabras, esta corriendo el riego cierto de ir de mal en peor cada vez,hasta su total desaparicion. Al menos por lo que a mi y a todos los consumidores debidamente informados,
respecta.
¿Porque no se quieren analizar nunca las causas determinantes de la paulatina disminucion de peso del sector?.Los ganaderos de vacas de leche y de carne,por ejemplo, se quejan continuamente del incremento brutal del precio de los piensos.
Inflacion en la que ,una vez mas señor Tamames tiene, mucho sino todo,que ver el alza condenada del cultivo de los productos agricolas destinados a elaborar genocidas biocombustibles.
Quosque tandem señor Tamames.
Saludos.
Lunes, 7 de julio
Ramón Tamames
Grupo Cenyt
Invermanía
Luis Llopis Herbas
Ramón Tamames
Alfonso Agís
Juan Carlos Ureta
Luis C. Sánchez
Jesús Pérez
Juan Otero