Del suplemento Verde de La Razón, del 10 de febrero de 2008, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
En la vida de las personas, y de las sociedades, funcionamos por movimientos pendulares, juzgando las situaciones según nos va en ellas en cada circunstancia. Y también en función de las modas y de los nuevos conocimientos sobre efectos colaterales. Y digo lo anterior a propósito del carbón que, históricamente, se tiene por el factor básico de la revolución industrial, como combustible de una fuerza tan transformadora como fue y sigue siendo el vapor.
El carbón supone en el planeta una parte muy notable del suministro energético, especialmente en China, donde en 2007 se quemaron 2.400 millones de Tm, más que en el resto del mundo. A causa de la gran voracidad de tal clase de insumos, para alimentar las necesidades energéticas de un crecimiento espectacular que no cesa. Algo que resulta preocupante en la perspectiva de que las producciones sigan aumentando. Si bien es verdad que últimamente se han cerrado numerosas minas –que estaban en condiciones infrahumanas de trabajo y con mineral de mucho contenido en azufre—, de manera que se ha empezado a importar carbón de Australia e Indonesia.
El problema de cara al futuro –en un momento en que siguen aumentado los precios del petróleo y de otras fuentes de energía— radica en las fuertes emisiones de gases de invernadero (EGI) que genera el carbón, contribuyendo al calentamiento global. Por ello, están buscándose nuevos procesos a fin de disminuir esa incidencia antrópica, en línea con el Protocolo de Kioto. Y no sólo en las centrales termoeléctricas, sino también en otros muchos usos: metalurgia en general, siderurgia, cementeras, cerámicas, plantas químicas, etc.
En ese sentido, una de las grandes innovaciones consiste en inyectar CO2 en las profundidades de los océanos, en minas abandonadas con características suficientes de estanqueidad, o incluso en antiguos yacimientos petroleros y de gas natural; esto último, para poder extraer lo mucho que se quedó en el subsuelo con los procedimientos elementales que se empleaban en los primeros tiempos del aprovechamiento de hidrocarburos.
Pero además de encontrar sumideros adecuados para las EGI –con problemas todavía no definitivamente controlados—, cabe incluir en el gran paquete de medidas a considerar, la conversión del carbón en combustibles líquidos (coal to liquid, o CTL), o su transformación en gas por procedimientos diversos (coal to gas, CTG). De modo que las inconveniencias de la combustión directa puedan mitigarse de forma considerable.
Todos debemos interesarnos en la cuestión, España incluida. Porque si bien nuestra producción de hulla, antracita y lignito ha caído en picado, nos proveemos de grandes cantidades de combustible sólido fósil para las centrales térmicas costeras. Pero no cabe duda de que la mayor responsabilidad corresponde a los grandes productores-consumidores, como China e Indonesia, ya citadas, EE.UU., Sudáfrica, Colombia, etc. Y sólo los esfuerzos que se hagan en esa dirección, darán larga vida a un combustible que en las condiciones todavía predominantes resulta de lo más pernicioso.
Ramón TAMAMES
Señor Tamames.¿Porque se emperra en seguir haciendo de don Tancredo con el problema de los biocombustibles?.
Cuanto mas se retrase en asumirlo mayor sera su descredito.Porque esto no hay cristiano que lo pare ni lo dismule por muchos intereses personales que pueda tener en silenciar los hechos,como un Solbes cualquiera.
No tan negro no.Infinitamente negro el desenlace ya proximo de la tremenda crisis energetica.
Me consta que desde su altisimo pedestal nunca se va a dignar a replicarme en mis denuncias,por la sencilla razon de que no puede. Mientras Ud siga desvariando,y mirando para otro lado, yo le seguire constestando como pienso que se merece su desidia y falta de coraje.¿Porque no se hojea mis tres ultimos blogs en PD,como yo hago habitualmente con los suyos.Y si en algo o mucho no esta de acuerdo,digalo de una pajolera vez hombre,digalo,que no pasa nada por exponer libres opininiones y argumentos
Saludos
Señor Tamames.¡Porque se emperra en seguir haciendo de don Tancredo con el problema de los biocombustibles?.
Cuanto mas se retrase en asumirlo mayor sera su descredito.Porque esto no hay cristiano que lo pare ni lo dismule por muchos intereses personales que pueda tener en silenciar los hechos,como un Solbes cualquiera.
No tan negro no.Infinitamente negro el desenlace ya proximo de la tremenda crisis energetica.
Me consta que desde su altisimo pedestal nunca se va a dignar a replicarme en mis denuncias,por la sencilla razon de que no puede. Mientras Ud siga desvariando,y mirando para otro lado, yo le seguire constestando como pienso que se merece su desidia y falta de coraje.¿Porque no se hojea mis tres ultimos blogs en PD,como yo hago habitualmente con los suyos.Y si en algo o mucho no esta de acuerdo,digalo de una pajolera vez hombre,digalo,que no pasa nada por exponer libres opininiones y argumentos
Saludos
Jueves, 28 de agosto
Ramón Tamames
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