De Estrelladigital, del 30 de noviembre de 2007, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
El pasado lunes 26 de este noviembre que ya se acaba, estuve en Badajoz, invitado a presentar la ponencia inaugural del XV Seminario Internacional CILEA, que versó sobre “Iberoamérica en el escenario mundial. Tendencias económicas y controversias políticas”. Intervención en la que me referí al mejorado ritmo de crecimiento de todo el área entre el Río Grande del Sur fronterizo con EE.UU. y la Tierra del Fuego (en buena medida por el efecto China de elevación de los precios de la energía y las materias primas), aunque con toda una serie de desequilibrios, y situaciones muy poco alentadoras en lo que concierne a los procesos de integración latinoamericanos.
Porque actualmente no están funcionando, ni siquiera a medio gas, ni el Mercado Común Centroamericano, ni la Comunidad Andina de Naciones (casi en fase de extinción). Ni tampoco el Mercosur, que está internamente revuelto por unas negociaciones eternas con la UE, por la sencilla razón de que no se sabe qué va a ser de ese bloque comercial que sirve para oponerse a la ALCA, la Asociación de Libre Comercio de las Américas propuesta por el Presidente Bush, pero que no es capaz de dinamizar la ALCSA (la pretendida Área de Libre Comercio Sudamericana).
En una segunda parte de mi conferencia, me ocupé también de las fuertes convulsiones políticas por la reintroducción en el subcontinente del populismo más oportunista, combinado en algunos casos con un retro-indigenismo obsoleto, dos tendencias que no anuncian precisamente lo mejor para las poblaciones hispanohablantes del continente. En el caso de Venezuela, ya claramente en la dirección de una dictadura a la cubana (si el referéndum del 2 de diciembre no lo remedia), en Bolivia con un país dividido entre el altiplano y la cuenca amazónica en vías de posible secesión, en Ecuador con amagos de lo mismo aunque más atemperados, sin olvidar los problemas del oportunismo sandinista en Nicaragua, y los serios brotes inflacionistas en Argentina por una política corrupta y más que dirigista.
Después del examen que hice en los términos esbozados hasta aquí, entré en un análisis de las relaciones entre nuestro país e Iberoamérica. Destacando el hecho de que, entre 1993 y 2007 se realizaron inversiones españolas en ese área por 130.000 millones de euros, equivalentes, al cambio actual (1 € = 1,48 US$), a 192.400 millones de dólares, una cifra nada despreciable, que compromete al mayor número de las empresas multinacionales hispanas, y que nos convierte en el segundo país inversor al sur de Panamá, sólo detrás del coloso del Norte.
La dinámica de ese proceso de capitalización hacia la zona en sus impulsos principales, lo detallé, más o menos de la forma siguiente:
— Telefónica compra el privatizado ex monopolio del ramo en Perú, en 1993, y a pesar de las críticas a Velázquez Gaztelu, presidente por entonces del teleco español, esa apertura marcó toda la secuencia ulterior inversora.
— Repsol se establece en Argentina en 1997, en la idea de sentar las bases de una relación especial con YPF, como se verá más adelante.
— Endesa adquiere Elesur en Chile, en 1998, en uno de sus primeros movimientos de internacionalización.
— A partir de 1998, en los buenos tiempos de Fernando Henrique Cardoso, entran en Brasil Telefónica, Endesa, Iberdrola, BSCH, BBVA, Fenosa, Gas Natural y muchas más empresas, buscando el grande y creciente mercado brasileño.
— En 1999, Repsol compra YPF, a muy buen precio, equivalente a no más de 10 dólares por barril de producción, con unas plusvalías latentes muy notables, que luego desencadenarán toda clase de codicias en Kirchner y sus seguidores.
— Año 2000. Telefónica entra en Argentina, BBVA en México, Gas Natural y Repsol en Brasil.
— 2003. Telefónica aborda nuevas aventuras en prácticamente todo el continente, y de manera señalada en México. Cepsa hace lo propio en Colombia.
— 2004. BBVA adquiere importantes activos bancarios en Argentina, y Agbar hace lo propio en ese país y también en Chile.
— 2005. Telefónica compra la multinacional norteamerican Bell South, ampliando así sus redes en toda Sudamérica de manera muy importante. En ese año ya existen inversiones españolas en espacios inusitados, como Repsol en Guyana, Surinam, Trinidad, Puerto Rico, República Dominicana y Cuba. Así mismo, se difunden las inversiones energéticas españoles en toda Centroamérica y avanzan las del mismo signo y las bancarias en EE.UU.
— Con fundación antes del nuevo milenio, Latibex experimenta dentro de la Bolsa española una importancia creciente; situándose en ella las principales compañías latinoamericanas, al ser el único foro de inversiones de esa procedencia en Europa.
Después de toda la impresionante toma de posiciones descrita, la reciente irrupción de líderes populistas en la región, está traduciéndose en un freno considerable de las inversiones españolas. De modo que se han reducido, pasando de absorber el 55 por 100 de la total salida de capitales españoles al exterior en 1997, a representar sólo el 4 por 100 en 2006.
Se trata de una marcada reacción ante situaciones políticas ya aludidas realmente hostiles al proceso al que algunos se refieren como la nueva conquista española de las Américas. Por eso mismo, las inversiones peninsulares empiezan a decantarse a áreas consideradas como de mayor estabilidad política, y más evidente seguridad jurídica; como Europa Central y Oriental (tras la ampliación de la UE en 2004), y también, de manera ascendente, EE.UU., India y China.
Actualmente, en la actitud española de paralización de inversiones e incluso de retiradas estratégicas, pesa de manera muy especial la presión del populismo de Chávez, con su célebre y patético socialismo del siglo XXI. Hasta el punto de que el gurú Tom Peters recomienda irse de Venezuela inmediatamente. Y por su parte, Amador G. Ayora, director de El Economista, sostiene que el éxodo español de Iberoamérica ya ha comenzado significativamente, exponiendo como botones la referencia al Cono Sur: por la buena disposición de Brufau a vender gran parte de YPF, y la actitud de la española Comet a ceder una porción considerable de Aerolíneas Argentinas a intereses capitalistas y sindicales porteños.
Claro es que también hay países más estables, donde las cosas pueden ir mucho mejor: México con el presidente Calderón, quien menos petulante que Fox, puede hacer bastante más cosas; Costa Rica con Oscar Arias, que ganó el difícil referéndum sobre el TLC con EE.UU.; Colombia, donde Uribe ejerce de presidente con el respeto de fondo hasta de sus enemigos; sin olvidar Perú con Alán García, que está teniendo una segunda presidencia mucho más lucida que la de hace años. Pero sobre todo, Brasil es la gran esperanza, con Lula, habiéndose convertido en el país que está atrayendo más inversiones españolas a las Américas. Por la forma de comportarse un presidente que desde su izquierdismo originario, ha sabido templar sabiamente su política económica, y en una tendencia en la que el español puede convertirse en pocos años en segundo idioma brasilero.
En resumen, no soplan los mejores vientos para las relaciones entre las dos orillas del charco. Pero tampoco hay que dramatizar, porque la ley del péndulo nos anuncia que “no hay mal que cien años dure”. De modo que los populismos de hoy, seguramente, no tendrán una larga vida. Aunque, sin duda, van a suponer un trance doloroso, de castigo al progreso del área económica que resulta más entrañable, negocios aparte, para los españoles.
Ramón TAMAMES
Una tragedia muy precisamente descripta que nos sume en la pobreza y en el atraso. Patético panorama para los hispanoamericanos, argentinos, en este caso, "no populistas". Espero por sus alentadoras palabras de cierre: que estos populismos no tendrán una larga vida, aunque para nosotros se sienta como milenario y caótico en el tiempo. El impactante trance doloroso lo es para ambos, tanto en lo económico como en los lazos de raíces culturales que nos unen desde siempre.
Viernes, 25 de julio
Ramón Tamames
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
Alfonso Agís
Invermanía
Ramón Tamames
Juan Carlos Ureta
Jesús Pérez
Luis C. Sánchez
Juan Otero