El blog de Ramón Tamames

427. Gestión de recursos naturales e impacto y recuperación de desechos (y II). SIGS, ECOEMBES E IDAE

05.12.07 | 10:31. Archivado en Artículos
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De Estrelladigital, del 22 de noviembre de 2007, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:

El pasado jueves 15 de noviembre, publicamos la primera entrega de la presente miniserie, que hoy completamos. Se trata de la gestión de recursos naturales, y especialmente de desechos urbanos, y aún más concretamente, de envases y embalajes de uso doméstico.

En el primer artículo, veíamos los antecedentes del tema en relación con la nueva ética ecológica, la teoría de la tragedia de los bienes comunes, y las previsiones a efectos del Protocolo de Kioto. Secuencialmente, hoy entraremos en los temas del marco legal, de la experiencia española, y en las ideas generales que sobre la cuestión están planteándose para reducir el impacto de los residuos de referencia.

4. Bases legales de la recuperación y el reciclado. Los SIG

En el contexto que ya hemos esbozado, la recuperación y el reciclado de toda clase de desechos, constituye una pieza fundamental de la política de medio ambiente. Y de ello es bien consciente la Asociación Española de Recuperación de Envases y Embalajes (Ecoembes), que a principios de este mes de noviembre de 2007 celebró en Valencia su segunda jornada sobre tal actividad. Con la cual tiende a disminuirse la contaminación, pudiendo cerrarse vertederos clandestinos, y muchos de los que a veces se consideran indebidamente como controlables. En fin de cuentas, deja de contaminarse, y al tiempo se recuperan materias primas muy valiosas.

Tan valiosas, subrayemos, como el oro mismo. Recordando al respecto al ecólogo norteamericano Barry Commoner, quien en su obra “El círculo que se cierra”, supo explicar hace ya tiempo la cuestión de manera bien precisa. Al exponer que de un producto concreto, el metal amarillo, se ha conservado la inmensa mayor parte de su producción a lo largo de la dilatada historia de la humanidad; cifrándose esa conservación en no menos de un 70 por 100 de todo lo que se extrajo de la corteza terrestre en los últimos cuatro milenios. Con el corolario de que todas las materias primas deberían ser valoradas en mayor o menor grado, siempre con el propósito de recuperarlas adecuadamente, tras haber sido utilizadas por primera o enésima vez en las más diversas aplicaciones.

Y de las ideas hay que pasar a la acción, y en ese propósito, las bases legales vigentes en España proceden del compromiso adquirido a escala de toda la CE/UE en el ya citado V Programa comunitario en materia de Medio Ambiente, que se tradujo en la Directiva 94/62/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo. Promulgada a fin de armonizar las normas de los Estados miembros sobre gestión de envases y residuos de los mismos, con las finalidades ya indicadas. En ese contexto, la Ley 11/1997 de 24 de abril, incorporó las normas sustantivas de la citada disposición comunitaria a efectos de derecho español.

En concreto, con la Ley 11/1997 los fabricantes de envases han de utilizar en sus procesos de fabricación material procedente de residuos de los propios envases, y con carácter general, los agentes de la cadena de comercialización de un producto envasado (envasadores, importadores, mayoristas y minoristas) tienen que cobrar a sus clientes un cierto importe, a fin de devolver la suma total así percibida a cambio de la devolución de los envases utilizados y ya vacíos.

Claro es que los agentes mencionados pueden participar, para mayor agilidad de procedimiento, en los que se llaman sistemas integrados de gestión (SIG), que garantizan la recogida periódica de los citados residuos, y subsiguientemente su reciclado y valorización. Sistemas que se concretan y formalizan mediante acuerdos voluntarios entre los agentes, y los órganos competentes de las diversas administraciones públicas.

5. Diez años de recuperación de envases y embalajes en España

Esa labor de los SIGs es la que ha venido realizando Ecoembes, incrementando su actividad de forma espectacular en sus ya diez años de vida. Así, de 12 plantas de clasificación en 1998, se pasó a 35 en el 2000, y a 89 a finales del 2006. Con una cobertura, en habitantes incorporados a la recogida selectiva que creció desde 5,2 y 4,3 millones en 1998, a 42,7 y 41,4 millones para papel y cartón, y envases ligeros, respectivamente. Lo cual ha permitido que desde el 13,9 por 100 de valoración en 1998 se haya alcanzado la cota del 63,3 por 100 en el 2006. Superándose ampliamente los objetivos de la directiva comunitaria ya citada; con una ejecutoria similar en los casos de envases de plástico y metálicos.

Las actividades de Ecoembes se financian mediante las aportaciones de las empresas adheridas a los SIGs, al pagarse una cuota variable en función de la cantidad de envases que se ponen en el mercado. Con esos recursos, Ecoembes sufraga a las entidades públicas (CC.AA., Diputaciones, Consejos Insulares, Cabildos, Ayuntamientos, etc.) el coste de la recogida selectiva vía convenios marco. Y si hay un convenio de colaboración, Ecoembes apoya también las campañas de concienciación dirigidas a los consumidores.

Con ese trasfondo operativo, los ciudadanos realizan la separación de envases en el hogar y depositan en el contenedor correspondiente los residuos generados. Encargándose las autoridades locales –directamente o por concesión— de recogerlos y llevarlos a las plantas de selección, donde se clasifican por materiales, para después ser reciclados. Ecoembes hace un exhaustivo seguimiento de todo el proceso, a fin de garantizar que sea plenamente correcto.

En los procesos a que nos referimos, 2006 supuso la consolidación de los SIGs que gestiona Ecoembes: se recuperaron 1.267.029 Tm. de envases, lo que representó el 63,3 por 100 de todo lo puesto en el mercado por las empresas adheridas. Y subsiguientemente, fueron recicladas 1.066.343 Tm., es decir, algo por encima del 53 por 100 del total de desechos generados.

En definitiva, la necesidad de recoger envases utilizados para reciclarlos ha calado en España, pues según datos de Ecoembes, en el 2006 hay 12.208 empresas que participan en los SIGs. A través de los cuales se reciclaron 598.677 Tm de envases de papel-cartón, 11.634 más que en 2005; 223.251 Tm de plásticos, un 20,3 por 100 por encima de 2005. También se procesaron 236.032 toneladas de metales, un 6,8 por 100 más que en 2005. Cifras, todas ellas, que cubren sólo las basuras domésticas, y no los residuos de fábricas de papel y cartón, de plástico, de la siderurgia, de las industrias metalúrgicas, etc., a las que pasamos a referirnos

6. Las tres R del IDAE

Cada español genera diariamente una media de 1,7 kilos de residuos domésticos (2006) de todas clases (no sólo envases), lo que representa un monto de 620 kilos de basura por habitante y año, con un total de casi 30 millones de Tm. en el escenario global. Una cifra realmente elevada y que da mucho que pensar sobre la necesidad de gestionar tan ingente cantidad de materiales. Por ello, ya en un plano más amplio que el ya examinado al referirnos a Ecoembes, el tema se ha planteado desde el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), buscando una serie de claves que sitúen la cuestión en sus coordenadas más racionales, a base de lo que se llaman las tres R: Reducir, Reutilizar, Reciclar.

Reducir las basuras consiste en rechazar los distintos tipos de envases o empaquetados cuando éstos no cumplan una función imprescindible, como sucede de manera manifiesta con las bolsas de plástico. Desde el punto de vista de la conservación, de la facilidad para el traslado o para el consumo.

Reutilizar los productos antes de que se conviertan en residuos. O dicho de otra forma, hay que sacarles todo su partido, en primer lugar en los propios domicilios, o si no, retornándolos al circuito comercial en el que se han adquirido. La utilización de bolsas de El Corte Inglés varias veces, o las pilas recargables, en aquellos equipos que lo permitan, son buenos ejemplos a tales efectos.

Con la última R, la de reciclar las basuras, éstas se devuelven al ciclo productivo, para obtener los materiales que las componen. De modo que al vertedero o a la incineradora sólo deben ir los desechos de los que ya no se puede extraer nada aprovechable.

En suma, estamos ante un asunto importante, dentro de la política ambiental, en el que ya se ha pasado, a diferencia de otros ámbitos, de las musas al teatro, de una manera eficaz y eficiente.

Ramón TAMAMES


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