De El Economista, del 13 de noviembre de 2007, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
A finales de octubre estuve unos días en Colombia, para asistir a una jornada de conmemoración sobre los cambios que se han producido en los últimos diez años en el grupo industrial y comercial de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), que hace una década se privatizó parcialmente, para dar entrada en su capital a Endesa. Desde aquel año, la compañía eléctrica más importante del país de los Tequendama, Jiménez de Quesada, Blas de Lezo, Santander y Gabriel García Márquez, no ha dejado de progresar en capacidades de generación y sistemas de distribución; tal como se puso de relieve en el simposio a que estoy refiriéndome.
Sus organizadores me pidieron que actuara de ponente sobre la teoría y la práctica de las privatizaciones en la UE y en España. Un tema dentro del cual expuse las metas de esa operativa: alcanzar economías de escala, optimizar la utilización de recursos, aumentar la eficiencia energética, suprimir monopolios abriéndolos a la competencia y en favor de los consumidores, disminuir el endeudamiento del sector público siguiendo criterios de Maastricht en relación con la Unión Monetaria, etc. Ponencia que preparé con la valiosa ayuda del Prof. Luis Gámir Casares, Catedrático de Política Económica de la UCM, que durante años fue Presidente del Consejo Consultivo de Privatizaciones.
Bogotá es una de las ciudades de Sudamérica que más aprecio, desde que por primera vez estuve allí en 1967, en un periplo iniciático por el subcontinente meridional de las Américas. Por entonces pude ver lo más interesante de la capital y sus aledaños, entre ellos Zipaquirá, la catedral de la sal, Puerto Girardot en la tierra caliente a orillas del río Magdalena. Luego, he vuelto varias veces a Santafé, habiendo tenido ocasión de visitar el Museo Botero en la antigua Casa de la Moneda virreinal española, donde el gran pintor colombiano ha acumulado no sólo magníficas piezas de su singular producción, sino también una parte muy notable de su importante pinacoteca privada. Como también disfruté de un largo paseo por el jardín botánico que lleva el nombre del gaditano Celestino de Mutis, quien en el siglo XVIII clasificó, y reflejó en hermosas expresiones gráficas gran parte de la flora de la Nueva Granada.
Con ocasión del mencionado convivium EEB/Endesa, pude departir con la gerente general de la compañía, Astrid Martínez Ortiz y con el representante de Endesa para Colombia, Lucio Rubio; personas clave para el desarrollo energético del país, que tiene un largo recorrido por delante, en función de sus ingentes reservas de carbón, petróleo, y gas. Y también, en el futuro, con las alternativas, de grandes potencialidades: eólica, solar, geotérmica, etanol y biodiesel, biomasa forestal, etc.
La fase más concurrida del encuentro EEB/Endesa, fue la intervención del Presidente de la República, Álvaro Uribe, quien dio un buen repaso a la política de desarrollo económico, en una exposición metódica, pausada, que fue ilustrando con detalles y cuantificaciones. Y sin necesidad del socorrido power point que ahora prolifera por doquier, esbozó un panorama de los aprovechamientos en curso, de las capacidades humanas y físicas de un país de 1,2 millones de Km2, 45 millones de habitantes, y que tras un largísimo periodo de violencia —nada menos que desde 1948 con el Bogotazo que siguió al asesinato del líder Jorge Eliécer Gaitán— ha transcurrido por toda clase de avatares que ahora evolucionan a un futuro mucho mejor.
“Uribe tiene el país que rige dentro de su cabeza”, pensé al escuchar al Presidente durante casi una hora, mientras explicaba sus proyectos de inversión, con plazos para realizarlos, resultados económicos y sociales previsibles, problemas a resolver, etc. No es extraño, pues, que su índice de popularidad alcance el 80 por 100 de la nación colombiana, y que haya manifestaciones exteriores muy notables sobre el crecimiento del país; como la de hace unos meses de BusinessWeek, al situar a Colombia en el punto máximo del boom de los países emergentes.
Al final de la intervención, el Presidente pidió a un pequeño grupo de los ponentes del encuentro, que hicieran sus comentarios. Y a observaciones mías, profundizó en los aspectos más notables de las privatizaciones, que en los cinco años de sus dos mandatos sucesivos han permitido reducir la deuda pública a menos de la mitad, a sólo un 34 por 100 del equivalente al PIB.
A lo largo de mi corta pero creo que intensa estadía en Bogotá, sentí vivamente las excelentes relaciones del país con España, la buena conexión de los colombianos con las empresas españolas que allí trabajan, entre ellas, Endesa, Repsol, Mapfre, Planeta (que tiene al frente a Francesc Solé, ya con todo el grupo del diario El Tiempo), sin olvidar el excelente Centro Reyes Católicos (con Juan Rivero de Rector), en lo que va siendo base de nuevas y grandes realizaciones de todo tipo.
Y al retornar a España, con Avianca, una inesperada escala, con el anuncio, en la dulce sonoridad de una azafata hablando el mejor español de las Américas: “Gracias, señores pasajeros, por aceptar la demora que vamos a tener a causa de nuestra escala en Barranquilla. Debido al apoyo que Vds. mismos van a prestar a la floricultura colombiana, que en esta temporada de finales de octubre y principios de noviembre, ve reforzada la demanda española de flores para el recuerdo de nuestros predecesores más queridos, tantas veces comunes”.
Ramón TAMAMES
Miércoles, 10 de febrero
Ramón Tamames
Luis Llopis Herbas
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames| Febrero 2010 | ||||||
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