El blog de Ramón Tamames

421. Privatizaciones (y II): Métodos, cuestiones específicas y consecuencias

27.11.07 | 11:17. Archivado en Artículos
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De Estrelladigital, del 7 de noviembre de 2007, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:

En la anterior entrega de esta miniserie de dos artículos sobre el tema de las privatizaciones, examinábamos su concepto, las características especiales que ha tenido y tiene dentro de la UE, el avance producido en el proceso de enajenación de empresas estatales según los países comunitarios, etc.

En este segundo subcapítulo de hoy nos ocupamos de algunas cuestiones específicas, como son el debate sobre las joyas de la corona, la acción de oro, los métodos de venta, y el proceso efectivamente seguido en España. Para finalmente, extraer algunas conclusiones que pueden ser útiles.

El primer tema de hoy es, por tanto, el que se suscitó a lo largo de la polémica de las privatizaciones sobre si compensaba o no enajenar las grandes empresas estatales al sector privado, llegándose a comparar su importancia con las joyas de la corona. Lo cual tiene una respuesta muy pertinente: aun teniendo la propiedad de esas joyas, los Estados de la UE se encontraban, normalmente, en los más altos niveles de endeudamiento, como ya comentamos el pasado miércoles. Así sucedió también en España, donde fue posible pasar de un lastre de hasta el 25 por 100 de los ingresos totales del sector público para el servicio de la deuda, a una cota muy inferior de apenas el 5 por 100. Con la consiguiente liberación de recursos para inversiones en infraestructuras y cuestiones sociales muy perentorias, aparte de posibilitar la incorporación de nuestro país al euro en 1998.

Otra cuestión fundamental en el proceso de las privatizaciones a escala europea ha sido la referente a la llamada acción de oro, esto es, la reserva por parte del Estado de una cierta tenencia accionarial (stake), sobre la base de la cual, imponer, por un tiempo determinado, condicionamientos a las decisiones más importantes de las empresas privatizadas; en cuanto a su libertad de enajenación de activos, disposición de paquetes accionariales, etc. Pero puede decirse —y así se especifica en el anexo a esta ponencia que se refiere a las opas sobre Endesa—, que a la postre, los Estados de la UE tienen que renunciar a la acción de oro por ser inconstitucional con los tratados de la Unión.

Por otro lado, hemos de examinar cómo se llevó a cabo el proceso de privatización, con tres métodos de venta:

Oferta pública de ventas (OPV) en el mercado bursátil, obviamente para las empresas cotizantes en Bolsa. En este caso, a veces se estableció un proyecto de venta a inversionistas institucionales (cajas de ahorro o grandes empresas para disponer de un bloque duro accionarial garante de la continuidad de la empresa), reservándose otras porciones para el público en general.

Concurso de venta, adjudicando la empresa (no cotizada en bolsa) al mejor postor por razones económicas, de empleo, de mercado, de desarrollo tecnológico, etc.

Adjudicación directa a una empresa, concreta o un consorcio de ellas en los casos más difíciles, por la circunstancia de las fuertes pérdidas de la sociedad en cuestión.

En el contexto histórico y político hasta aquí explicado, en España se desarrolló una intensa actividad de venta de empresas y participaciones públicas que facilitó la salida (total o parcial) del área del Estado de 52 empresas. El número de operaciones de privatización fue, sin embargo, más elevado, ascendiendo hasta 60 al cierre de 2003, ya que diferentes empresas fueron privatizadas en varias fases. En términos de ingresos, el volumen generado por el citado Programa hasta el final de 2003 supuso 31.747 millones de euros.

Ese proceso de privatizaciones se tradujo en una fuerte disminución de la importancia relativa del sector público empresarial del Estado en la economía. Mientras que en 1995 el Estado era propietario del 12,25 de la capitalización total de la bolsa española, en 2005 se situó por debajo del 0,5 por 100.

Telegráficamente, podemos formular algunas conclusiones:

1. El proceso privatizador, buscando la eficiencia y la disminución de pérdidas de empresas del Estado, se ha generalizado en todo el mundo, lejos ya de la óptica keynesiana de incentivar el crecimiento y el empleo con participación directa en el sistema productivo. De modo que las privatizaciones están produciéndose actualmente en gran escala incluso en China, donde todavía no se ha diseñado un modelo de desarrollo definitivo de cara al futuro.

2. Las privatizaciones han sido especialmente extensas e intensas en el caso de la Unión Europea, especialmente para facilitar la formación del Mercado Interior Único, y casi siempre comportando la liberalización del mismo –impulsando las actuaciones nacionales por medio de eurodirectivas—, al tiempo que se han ido imponiendo organismos reguladores que ayudan a reactivar la competencia en defensa de los intereses de los consumidores.

3. También en el caso de la UE, las privatizaciones se vieron reforzadas en su desarrollo por la circunstancia de exigir un bajo nivel de deuda pública como condición para ingresar en la Unión Monetaria. Lo cual condujo a la venta de empresas estatales, destinándose los recursos así allegados a amortizar deuda conforme al ya citado criterio de Maastricht.

4. Los resultados, en general, han sido bastante satisfactorios, al redundar en reducciones de precios para el consumo. Aunque también ha de subrayarse que ello se debe, al menos en parte, a que las administraciones nacionales no han perdido, en muchos casos, sus capacidades tarifarias.

5. En términos de eficiencia energética, y de prestación de servicios, las empresas privatizadas se han comportado de manera en general positiva, si bien es cierto en algunos espacios críticos han surgido tensiones de cierta importancia. Así ha sucedido en España en el área de Barcelona a lo largo del 2007 en términos de apagones con fuerte incidencia en el transporte y el consumo doméstico. Sobre todo por la falta de eficacia de Red Eléctrica Española como sistema reticular de transporte, todavía muy burocratizado.

6. En un marco de integración económica como el europeo, y cuando ya existen redes de transporte energético de cierta consideración, las empresas privatizadas van entrando en una clara dinámica de fusiones vía M&A. Con consecuencias muy diferentes según los casos, pero con la tendencia inexorable de buscarse economías de escala para reducir costes.

Ramón TAMAMES


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