De Estrelladigital, del 31 de octubre de 2007, reproducimos el artículo del epígrafe, de Ramón TAMAMES, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
La semana pasada estuve unos días en Colombia, para intervenir en una jornada conmemorativa de la “Empresa de Energía de Bogotá”, en el décimo aniversario de su gran cambio estructural, al que no fue ajeno la privatización parcial de la compañía con la entrada de la española Endesa, cuya representación máxima ostenta allí, con gran eficacia, Lucio Rubio. En la ocasión, presenté una ponencia sobre la experiencia española y europea en materia de privatizaciones. Además, durante mi breve pero creo que densa estancia en Bogotá tuve ocasión de dictar una conferencia en el “Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos”, que regenta mi gran amigo Juan Rivero, en la que pude disertar sobre “Turbulencias económicas internacionales: no es para tanto”.
Aquí y ahora me voy a referir sólo al tema de las privatizaciones, siguiendo el mismo hilo conductor de mi intervención bogotana. Y en ese sentido, podemos entender por privatización la transferencia de una empresa o de sus activos principales del sector público al privado. Un supuesto según el cual, además de la propiedad se traspasa su gestión. Claro es que el concepto de privatización también puede concebirse, más restrictivamente, como ceder la gestión a promotores privados, de una serie de servicios para la colectividad, pero no necesariamente la propiedad de todos sus activos. En el primero supuesto, un caso de gran interés en España fue la enajenación por el Estado de su compañía eléctrica Endesa, a través de una OPV. En tanto que el segundo supuesto tiene su mejor botón de muestra en Red Eléctrica, como servicio público (transporte de electricidad), que gestiona una empresa mixta con presencia privada mayoritaria.
Entre las bases teóricas de las privatizaciones cabe citar las siguientes:
— razones económicas: mejorar la eficiencia de la empresa y del sector en el que se actúa, fomentar el desarrollo de los mercados de capitales, contribuir a la implantación de la competencia; o iniciar economías de transición como las del Este de Europa tras la caída del muro de Berlín;
— razones financieras: obtención de mayores ingresos públicos, para así amortizar deuda, reduciendo endeudamiento del Estado, y mejorar las capacidades presupuestarias de inversión.
— razones políticas: promoción del accionariado popular. O incluso, en ocasiones, el debilitamiento de determinados grupos que pueden tener poderes especiales en las empresas públicas —como funcionarios, sindicatos, proveedores— a efectos de nombramientos de directivos; lo cual se explica con la “teoría de la elección pública” (Public Choice) de James Buchanan.
En el caso concreto de los países de la Comunidad Europea, se fue a las privatizaciones para cumplir con los objetivos del Tratado de Maastricht (1993): entrar en el euro, cumpliendo con el criterio exigido de un nivel menor del 60 por 100 de deuda pública en términos de PIB. Principio que tuvo gran incidencia en los 13 países que actualmente son miembros de la Eurozona.
Además, en la UE se buscó la creación de un mercado único, de libres transacciones entre sus 27 Estados miembros. Para lo cual se hacen necesarias infraestructuras que garanticen la interconexión entre países, a fin de garantizar el mejor transporte energético, un propósito todavía lejos de haberse alcanzado.
En el mismo sentido, debe subrayarse que en la CE/UE la privatización ha ido acompañada de medidas para la liberalización del sector. Con el subsiguiente incremento de la competencia, al desmantelarse monopolios públicos comerciales de carácter oficial. Estableciéndose, al propio tiempo, órganos reguladores sectoriales, a fin de garantizar la competencia, y velar por los intereses de los consumidores.
Dentro de los coordenadas que vamos viendo, el impulso privatizador en Europa ha sido muy distinto según los países: prácticamente definitivo en España y el Reino Unido (efecto Señora Thatcher, la primera oleada europea en esa dirección), bastante avanzado en Alemania, con resistencias en Italia, y con abierta oposición en el caso de Francia; donde sigue predominando un cierto colbertismo –por Colbert, el ministro de Hacienda de Luis XIV que creó las primeras empresas públicas francesas en forma de fábricas reales— lo cual se combina con los temas que veremos de los campeones nacionales.
Aunque con notables precedentes en el gobierno socialista de Felipe González (1982/1996), fue el del PP con José María Aznar en La Moncloa, el que promovió el Plan de Modernización del Sector Público Empresarial del Estado en 1996. En el cual se planteó vender las empresas del Estado que tenían rentabilidad suficiente como para generar plusvalías; con base en las cuales amortizar deuda pública en la línea de las exigencias de la unión monetaria que ya hemos comentado. Se trataba de llegar en su día a un equilibrio de las cuentas públicas para alcanzar un superávit con las siguientes opciones:
— Invertir más en infraestructuras y gastar más en cuestiones sociales.
— Disminuir la presión fiscal, sobre todo en lo referente a imposición directa, a fin de atraer capitales del exterior.
— Una mezcla de los dos planteamientos anteriores.
El Plan de Privatizaciones se llevó a cabo a través de las tres agencias tenedoras de acciones de compañías estatales, la SEPI, la AIE, y la SEPP.
— La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) funcionó —y aún lo hace hoy— como un holding de empresas con participaciones del Estado. La SEPI absorbió las empresas del anterior Grupo Teneo (el holding del antiguo INI para las empresas con viabilidad) y también las del Grupo público INH (Instituto Nacional de Hidrocarburos).
— La Agencia Industrial del Estado (AIE), segundo desglose del desaparecido INI, con sociedades que recibían subvenciones por presentar peores resultados que el Grupo SEPI; por lo cual sus empresas, en principio, se consideraban de imposible privatización.
— La Sociedad Estatal de Participaciones Patrimoniales (SEPP), que acogía una serie de empresas industriales, comerciales y de servicios que nunca estuvieron dentro del INI, y que se repartían entre varios Ministerios, con la común circunstancia de pertenecer al grupo Patrimonio.
En el próximo artículo nos referiremos a otros aspectos d ela cuestión, incluyendo algunos de los temas que debatimos con el Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, que participó en la jornada que es motivo del presente artículo para los lectores de Estrella Digital.
Ramón TAMAMES
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Gracias, Don Ramón.
¡Los cambios que da la vida! Pero Vd. demuestra que evoluciona con los cambios sociales. Lleva Vd. toda la razón el único camino en un mundo global son las privatizaciones, el adelgazamiento del sector público. ¿Se acuerda en la Universidad Autónoma, las clases de Estructura Económica de España?
Siento un gran respeto por Vd., aunque a primeros de los setenta, en la Autónoma yo sí leía a Friedman y casi todos los profesores pasaban de la Escuela de Chicago o la deminizaban, hasta Montoro y Folgado.
Un saludo. J.M. Delafuente.
Sábado, 2 de junio
Ramón Tamames
Luis Llopis Herbas
Rolando Rodrich
Jaime Noguera
ClickTrade
Juan Carlos Ureta
Kiko Rosique
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
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