De Estrelladigital, del 13 de septiembre de 2007, reproducimos el artículo del epígrafe, en la idea de que pueda ser interesante para los lectores:
Aquí va un diálogo no tan inventado:
— ¿De dónde sale la leche?—. Pregunta el maestro a sus pequeños alumnos.
— De la nevera —. Esa es la respuesta con el asenso de todos.
— ¿Y los huevos? —. Segunda interrogación.
— También de la nevera, claro —. Segunda contestación, igualmente unanimizada por el gesto de los circundantes.
Otro tanto podría decirse del petróleo y sus derivados, pero esta vez cuando se pregunta a personas mayores:
— ¿De dónde sale la gasolina?
— ¡Qué tontería! De dónde va a salir … de la estación de servicio.
Así, por mucho que los niños sean los que más se fijan en el origen inmediato de las cosas, lo cierto es que entre los mayores sucede casi lo mismo. Son pocos quienes tienen un conocimiento exacto de lo complicado de todo el proceso que permite llenar de carburante de origen fósil a chorro limpio, cada día, los más de 600 millones de vehículos de todo el mundo. De un crudo proveniente de los desiertos del Golfo, del inacabable Sáhara, de las inhóspitas estepas de Asia central, de los suelos helados de Siberia o de Alaska, de las junglas africanas o de Indonesia… Ese petróleo, o gas en su caso, en todas partes ha de ser prospectado, extraído, transportado y distribuido.
Por lo demás, en el tema de los hidrocarburos que yacen en la plataforma continental marítima, el off-shore, su explotación alcanza los niveles de mayores esfuerzos y más alto coste. Tal como se relata en el “The Economist Technology Quaterly” de este mes de septiembre, donde se figura todo un breve informe sobre qué sucede en el área de extracción de la porción británica del Mar del Norte. Donde se trabaja nada menos que sobre 435 plataformas, en un entorno en que se encuentra el campo “Brent”, que precisamente da nombre al precio del crudo desde los mercados de Europa Occidental.
Esas plataformas funcionan 24 horas 365 días del año, con unas inversiones formidables y gastos corrientes espectaculares. Así, concretamente en la plataforma Alwyn North, trabajan de modo permanente 300 personas, pero con un empleo por lo menos doble, por las rotaciones, ya que son muy numerosos quienes tienen tres semanas de vacaciones por cada dos de trabajo, a fin de evitar cualquier clase de síndrome de aislamiento, o depresiones varias. Con el resultado de que la ciudad escocesa de Aberdeen dispone del helipuerto más activo del mundo, por el tráfico continuo de llevar y traer gente (a un coste medio de 1.000 libras esterlinas por viaje), y para aprovisionar con toda clase de suministros al gran número de islas artificiales; además de un seguimiento continuo de cualquier tipo de posibles emergencias.
En el caso extremo de ciertas áreas del Golfo de México, están practicándose las perforaciones más profundas, de hasta 5.000 metros, con tres kilómetros de sonda acuática y otros dos de penetración en el fondo del mar. En situaciones meteorológicas a veces infames, por lo cual esas fábricas de extracción tienen que ser evacuadas cuando se acercan los destructores huracanes típicos de dicha región marítima.
Naturalmente, en la tesitura que tan rápidamente hemos expuesto, la reducción de costes se convierte en asignatura importante, a efectos de rentabilidad. Aunque todavía haya mucho margen, pues en el caso comentado del Mar del Norte, el coste de extracción por barril se sitúa en unos 22 dólares, cuando el actual precio del crudo está superando los 70 por barril a lo largo de todo el 2007.
Como en tantos otros casos, la electrónica y los nuevos materiales van a facilitar la explotación de los hidrocarburos off-shore de manera decisiva. En lo primero, porque cada vez son más las actividades que se desarrollan por medios telemáticos, siendo igual, por tanto, que el trabajador esté en la plataforma o en tierra firme, para vigilar sensores e indicadores.
En el segundo aspecto de nuevas tecnologías, los robots subacuáticos permiten el control remoto de los dispositivos mecánicos para la apertura y cierre de pozos. De manera que desde una sola plataforma cabe controlar una extensión creciente de puntos extractivos. Escenario en el que la máxima eficiencia la está demostrando la empresa pública noruega Statoil, que ya cuenta con previsiones para explotar los futuros campos off-shore de gas y petróleo sin necesidad de plataformas: con grandes buques que perforarán e instalarán las tuberías, para llevar el fluido hasta los puertos, con procesos mucho más sofisticados que los actuales.
Por lo demás, habrá cambios verdaderamente revolucionarios con el acelerado deshielo de las zonas del Polo Norte, donde se calcula que puede haber yacimientos equivalentes al 25 por 100 del petróleo de reservas comprobadas al día de hoy. Serán inmensos campos para nuevas explotaciones off-shore de combustible fósil, con nuevos ingenios extraordinarios. Y es que como se decía en la más célebre de las obras de Bretón de los Herreros, “las ciencias adelantan que es una barbaridad!”… Y el cambio climático no está haciéndolo a menor ritmo.
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Añado a lo expuesto por Jorge Pérez, no sólo será cada vez más caro extraer el petróleo, sino que llegará un momento que para extraer un barril necesitemos gastarnos uno y pico y ya ni siquiera será rentable en términos económicos. La tecnología no se puede estirar indefinidamente.
Existen los límites de la termodinámica.
Sr. Tamames,
haber petroleo, haylo. Lo que ya no hay tanto es petroleo *barato*. Y la cosa va a peor (hoy dia, el barril alcanzo los 90$).
Me parece un argumento economico debil no considerar las repercusiones de la disminucion del petroleo de facil extraccion. El petroleo "barato" esta a punto de acabarse y estamos viendo como el precio del barril aumenta de forma espectacular dia a dia. En algun momento tendremos que enfrentarnos a la correspondiente inflaccion, lo cual encarecera todavia mas la extraccion de petroleo "caro".
Sumemos a ello el aumento de la demanda mundial (5% al anyo) y me dira Usted si no tenemos un panorama muy negativo llamando a la puerta YA.
Acaso conocer la existencia de esa enorme bolsa de petróleo del Polo Norte sea una mala noticia, ya que puede conllevar el relajamiento a la hora de buscar energías alternativas y ser, al mismo tiempo, un acicate para seguir despilfarrando.
Saludos
Sábado, 2 de junio
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