Hoy se conmemora sobre todo en los medios, el 15-J-77, las primeras elecciones democráticas de la España actual. Y para el ciberperiódico Estrelladigital que dirige Pablo Sebastián, escribí un artículo al respecto que veremos en este blog en dos entregas, la de hoy y la del lunes 18 de junio.
Más que al 15-J en sentido estricto, me referiré al proceso previo que llevó a esas elecciones. Empezando todo con la pretendida reforma unilateral del Gobierno Arias Navarro, primero sin Fraga y luego con él (1974/1975), que configuró un proyecto de aperturismo de muy bajo techo. Con la clara intención de excluir del juego político a los partidos y a las organizaciones democráticas no afines a la continuidad del régimen de Franco.
El punto de vista de la oposición democrática y todavía ilegal ante semejante parodia no pudo ser otro que el de un rechazo total y absoluto. Con la reiteración, al tiempo, de la necesidad de ir a libertades inmediatas para abrir un proceso constituyente. En ese sentido, el acuerdo del 26 de marzo de 1976, de constitución del ente Coordinación Democrática, fue muestra de las aspiraciones de la oposición que por primera vez se unió por entero en un horizonte de libertades.
De ese modo, las ideas Arias/Fraga avanzadas en diciembre de 1975 se quebraron definitivamente, porque no significaban otra cosa que un laberinto ordenancista, de leyes parciales y sucesivas de manifiesto carácter otorgado, y todo ello sin ningún contacto previo con la oposición.
El fracaso de este primer plan de reforma fue, por tanto, estrepitoso. Y en medio de tales frivolidades, Fraga se crispó de tal forma que llegó a enviar a la cárcel a buen número de miembros de la oposición (entre ellos un servidor). Con un resultado final que no se hizo esperar demasiado: el rey Juan Carlos cesó a Arias, reunió al Consejo del Reino, y de la terna que éste le propuso —debidamente ahormada desde La Zarzuela—, eligió a Adolfo Suárez como presidente del gobierno. Cuyo primer gabinete se formó a primeros de julio de 1976, no demorándose en adoptar un ritmo de actuaciones más efectivas. Así las cosas, en septiembre de 1976 se dió a luz el proyecto de ley de reforma política, en la que se anunció que el gobierno regularía «las primeras elecciones a Cortes para constituir un Congreso de 350 diputados y elegir 207 senadores».
En el proceso de pretendida legitimación democrática en que se entró con ese esquema, se distinguieron tres fases sucesivas: aprobación del proyecto por las Cortes Españolas, referéndum nacional, y elecciones generales.
La aprobación por las Cortes se consiguió el 18 de noviembre de 1976, desbordándose ampliamente los 2/3 de votos favorables que se necesitaban. Mediante el célebre harakiri político de tantos franquistas, para forzar el cual, según se dijo, a algunos procuradores se les planteó la posibilidad de que determinados asuntos poco convenientes para ellos salieran a la luz. En tanto que a otros se les persuadió ofreciéndoles cargos, o promesas de puestos en el futuro. Si bien el paso fundamental para conseguir esos 2/3 de votos necesarios se dió con el acuerdo concluido entre el gobierno y el grupo formado por Fraga, López Rodó, Fernández de la Mora, Martínez Esteradas, Licinio de la Fuente, Thomas de Carranza y Silva Muñoz («los siete magníficos»). Quienes exigieron, y lograron, que Suárez cambiase su proyecto de sistema proporcional, para pasar a un sistema híbrido con mínimos provinciales de escaños y porcentajes correctores.
La ley se aprobó, y luego llegó el referéndum, celebrado finalmente el 15 de diciembre de 1976, con los siguientes resultados oficiales:
Censo electoral total: 22.664.290
Votantes: 17.599.562
Abstenciones: 22,27%
Votó sí: 94,16%
Votó no: 2,56%
En blanco: 2,98%
Nulos: 0,30%
La ley ya en plenitud de vigencia para la reforma política, atribuyó al Gobierno la potestad de regular las primeras elecciones generales. En su virtud, por real decreto-ley 20/1977 de 18 de marzo, se establecieron las normas para el proceso electoral, que fue, en parte, así como otras cuestiones, objeto de una negociación sui generis entre el gobierno Suárez y la llamada «Comisión de los Nueve» que designaron los partidos y grupos de la oposición. Y que estuvo formada por Joaquín Ruiz Giménez (Izquierda Democrática), Joaquín Satrústegui (monárquico), Enrique Tierno (PSP), José María de Areilza (monárquico), Josep Andreu (catalanista), Francisco Fernández Ordóñez (grupo FEDISA), Santiago Carrillo (PCE), Felipe González (PSOE) y Julio Jáuregui (PNV).
Jueves, 28 de agosto
Ramón Tamames
Grupo Cenyt
Invermanía
Juan Carlos Ureta
Jesús Pérez
Luis Llopis Herbas
Ramón Tamames
Alfonso Agís
Luis C. Sánchez
Juan Otero