La conurbación de Madrid-Metrópoli está experimentando desde hace tiempo una serie de episodios espaciales en la dinámica de los polos de desarrollo, que primeramente estudió el Prof. François Perroux. Hasta el punto de que la capital de España tuvo y está teniendo grandes efectos en toda su área circundante: primero, polarizantes, con la absorción de recursos humanos y financieros de su entorno. Y en segundo término, ahora, de carácter irradiador; de modo que tras haber conseguido una cierta masa crítica, Madrid contribuye a la expansión económica de toda el área de centralidad peninsular, hasta el punto de haberse convertido en la locomotora económica del país entero.
Dentro de los sucesivos ámbitos de Madrid –que en estos días ha contemplado el avance muy considerable de los posicionamientos del PP en la presidencia de la Comunidad y en el Ayuntamiento capitalino—, no cabe duda que el interior de la M-30 se ha ganado su nombre de almendra, que decimos en nuestra jerga urbanística madrileña. En el sentido de que la conurbación central de todas las Españas es aplicable el símil de la ciudad romana amurallada (que fue estudiada a fondo por el arquitecto Mac Auley), y de la medieval (idem por Huizinga), esto es, el concepto de intramuros. Tema que hemos desarrollado en Estrelladigital, el ciberperiódico que dirige Pablo Sebastián, y que ahora traemos al blog en lo que va a ser una secuencia relativamente larga que empezamos hoy.
El caso es que la nueva Calle M-30, como oficialmente se denomina, abre ese intramuros del Madrid-centro al exterior, en clara extraversión, con dos características esenciales:
— Una nueva flexibilidad, de modo que las facilidades recién inauguradas para el tráfico periférico, aliviarán los tránsitos internos de carácter transversal.
— Unas condiciones de comunicación de alta calidad entre la ciudad central (la nueva downtown recrecida o intramuros) y el conjunto de Madrid-Metrópoli y de los sucesivos ámbitos de la aludida centralidad de la capital de España.
La obra de la M-30 ha sido muy comentada a lo largo de su realización en los últimos años. Aunque no cabe duda de que, a la vista de los resultados electorales del pasado domingo 27 de mayo, la gran mayoría de los votantes está a favor de lo ya realizado; y de lo que aún queda pendiente, que no es poco, en materia de jardinería y acondicionamiento de espacios verdes y de ocio en las riberas del Manzanares.
Precisamente por todo lo anterior, procederemos a hacer un sucinto balance de la gran obra. Utilizando para ello una serie de argumentos que tendrán su expresión más completa en el artículo que he escrito para el libro que sobre “Madrid, Calle 30” publicará pronto la editorial Turner.
En la dirección apuntada, y en adición a las dos circunstancias ya señaladas sobre flexibilidad de tráfico y comunicación de alta calidad, está claro que hemos de entrar en una analítica comparativa coste/beneficio. Empezando, lógicamente, por los gastos realizados, con un total cifrado en 3.662,7 millones de euros sin impuestos; y de 4.248,7 incluyéndolos. Monto que no sólo representa los de la inicial inversión, generados en los años de construcción (2004/2008), sino que comprende también los de gestión a lo largo de los siguientes 30 años. Claro es que en esa primera cuantificación surge la duda de si la cifra de 3.662,7 millones neta es la definitiva, o si al final habrá un conjunto de adiciones por reformados y otros motivos, como algunos se temen. Seguiremos mañana.
O ellos o la democracia
5 de Junio de 2007 - 08:56:42 - Pío Moa
La ETA siempre despreció a los "gorrinos", sintiéndose moralmente por encima de ellos --no sin algunas razones, pues más despreciable que el verdugo es el ayudante del verdugo--. Ahora la ETA reabre sus "frentes" después de una tregua tan falsa como la conciencia de Zapo. Zapo ha colaborado al máximo con los asesinos, demostrando a estos y al mundo lo mucho que puede conseguirse en España con la pistola, la bomba, la extorsión y el chantaje. Pero no ha sido suficiente, ha habido esas “pequeñas cosas”, “pequeñas divergencias de interés”, en apariencia nimias, pero que al final se convierten en montañas, como las que llevaron a liquidarse entre sí a comunistas y anarquistas en plena guerra civil.
Y sale Astarloa diciendo que el PSOE no tiene más remedio que rectificar su política antiterrorista. ¡Política antiterrorista! ¡Qué miseria! El compinchamiento turbio y al margen de la ley entre políti...
Es de lo más loable el afán por cuantificar, lo más científicamente posible, los costes y beneficios de las obras realizadas en torno a la M-30. Estimar los costes con precisión suficiente, al margen de los sacrificios de los cuidadanos y de los vecinos de las zonas afectadas, no parece una tarea excesivamente compleja. Calcular los beneficios parece mucho más difícil. ¿Cómo se valoran las mejoras paisajísticas o qué valor tiene el disfrute ciudadano de un modestísimo río? ¿Se deben estimar las plusvalías de las viviendas de las zonas afectadas?
Espero con el mayor interés su estudio sobre el saldo de esta obra descomunal.
La primera muralla de los tiempos modernos la creo el ferrocarril en su enlace entre Atocha-Delicias y Príncipe Pío.
Así apareció un centro-norte burgués y un sur suburbial de clase obrera.
Esta división de la ciudad se mantuvo durante mucho tiempo hasta que, curiosa coincidencia, el trazado se hizo subterráneo.
Socialmente, sin embargo, siguió existiendo un centro-norte y un sur que se iban diluyendo lentamente.
Tan lentamente que aún seguía en activo cuando la M30 volvió a recrear esta división revitalizando lo que ya venía de lejos.
Confío en que la nueva situación elimine para siempre esta odiosa cicatriz.
Viernes, 5 de septiembre
Ramón Tamames
Invermanía
Grupo Cenyt
Juan Carlos Ureta
Jesús Pérez
Luis Llopis Herbas
Ramón Tamames
Alfonso Agís
Luis C. Sánchez
Juan Otero