El blog de Ramón Tamames

Luis Ramirez Benéytez: "Pobres, curas y obispos"

25.05.07 | 12:37. Archivado en Artículos

Hoy publicamos un artículo de Luis Ramirez Benéytez, nuestro habitual comunicante, por el interés quew pueda tener para quienes nos siguen. Un saludo muy cordial a todos.
Ramón TAMAMES
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CUANTIFICAR en niveles de dinero corriente lo que es ser pobre no está claro; al menos, no del todo claro y seguro que a los pobres les interesa poco que 'se sienta' con ellos, porque lo que quieren es dejar de ser pobres. «Sentir con los pobres» debe significar eliminar la pobreza, que no se trata aquí de pobreza como virtud buscando el espíritu, sino de una pobreza destructora del hombre. Todo espíritu noble, cuando toma conciencia de que pobreza significa destrucción de valores humanos, quiere «sentir con los pobres», pero para liberarlos de sus males.

Se lo preguntan y nos lo preguntan. Y si la interrogación resulta un tanto comprometida, la respuesta lo puede ser más, porque recuerda aquello del juego de las siete y media en 'La Venganza de Don Mendo': «El no llegar da dolor, porque indica que mal tasas, mas ¿ay de ti si te pasas!, si te pasas es peor». Quedarse corto puede significar que le tachen de conservador, de integrista, de carca..., de todo. Pero pasarse puede acarrear que le llame la atención el obispo, como dicen que se la ha llamado el suyo a unos en Madrid.

- ¿El obispo? ¿Qué tiene que ver el obispo con el tema de soluciones económicas a la pobreza?

Claro que tiene que ver, porque la pregunta que la gente se hace consiste en aclararse, si un cura o unos curas viven entregados a eso que llaman «sentir con los pobres» y su obispo los quita de su labor, ¿quién tiene la razón, los curas buenísimos dando testimonio entre los pobres, o el obispo conservador y autoritario que los castiga? Ande, conteste usted, verá como tiene que 'mojarse'. Pues no: lo que habrá que hacer es distinguir varios temas que están confusos en el tema central, y aplicar a cada caso el tipo de análisis que corresponda. Aprendamos las enseñanzas de Cristo. Vayamos a un caso concreto. Se han gastado en perfumarlo una importante suma y uno critica el despilfarro y Jesús, aparte de enfocarlo para anunciar su muerte, deja caer lo siguiente: «A los pobres los vais a tener siempre con vosotros». ¿Es una resignación para no actuar a favor de los pobres? Pues no: Jesús se adelanta a lo que, tanto en sociología como en economía, se sabe sobre el resultado de los procesos de desarrollo.

Veamos. Si más o menos teóricamente, cuantificamos el nivel de pobreza en una línea imaginaria, los procesos de desarrollo van a repercutir favorablemente en los sectores que se hallen sobre esa línea, y también sobre los que por debajo estén cerca y en disposición real de engancharse en el proceso. Pero los muy alejados de ese nivel, (ahora no miramos la causa), por debajo de esa línea cuantificada, no se van a beneficiar y su vida va a cambiar poco. Lo de que cuando sube la marea lo mismo suben los barcos grandes que los chicos, no es verdad. Creo que New York no es una ciudad pobre, pero en sus calles y avenidas seguro que ha visto usted los pobres más pobres y los mendigos más horrorosos que puedan verse. Los que tenemos pidiendo a la puerta de las iglesias, hoy, en nuestro buen nivel de vida generalizado, no tienen arreglo para salir por sí mismos con su trabajo del nivel de pobreza que tienen. «A los pobres los vais a tener siempre con vosotros». Pues claro, y por eso la comunidad cristiana, las parroquias, tienen a 'Cáritas', que se dedica eficazmente a socorrer a quienes no tienen capacidad para 'engancharse' en el proceso de desarrollo. Sea de un modo fijo o temporalmente, Cáritas se emplea a fondo en ayudar a esos pobres que siempre los tendremos con nosotros. Por supuesto que hay declarados caraduras en los que su pobreza se basa en querer vivir de los demás. Pero también hay obras sociales que tratan de ayudarles, con éxito o sin el: habrá de todo.

Primer tema que intentábamos aclarar: siempre quedarán pobres y habrá que crear organizaciones que, sin tener en cuenta las reglas del mercado, regalen ayuda a esos marginados. Es la caridad asistencial. Y recordemos que sin organización racional no se logra nada en la vida del hombre.

Vamos a otro aspecto del mismo tema. Cuando la pobreza es una situación generalizada, en países en los que sufre el subdesarrollo la mayor parte de los ciudadanos, ¿qué se puede hacer para «sentir con los pobres» y para ayudarlos eficazmente? Lo primero, vamos a dejarnos de querer resolver la pobreza de los países subdesarrollados con la misma solución asistencial que se emplea en las Cáritas para los individuos marginados. No. La solución de los países pobres estará en que se incorporen al proceso global del desarrollo, en el cual pueden caer en ser explotados bárbaramente, o engancharse con unas aceptables condiciones que miren el interés de los pobres y no sólo el de los ricos lejanos y prepotentes. Ese tema habrá que analizarlo: economía utópica o economía realista.

- Bueno, pero estábamos hablando de curas entregados a sentir con los pobres y que son castigados por eso mismo, por vivir entregados a ayudar a los pobres.

Pues volvemos al principio: si son pobres sin arreglo 'normal', para eso están las obras de asistencia en la parroquia. Si se refiere a los pobres del mundo creo que el tema desborda lo que pueda hacer un cura de pueblo o de parroquia de ciudad. Conviene estudiar economía y ser realistas. No valen los voluntarismos.

- Entonces, eso de «sentir con los pobres» ¿qué significa? ¿Es algo real o un tópico más?

De tópico nada. Habrá que recurrir a Pablo de Tarso, cuando en su segunda Carta a los Corintios dice que si hay que alardear de trabajar por el evangelio, él tiene motivos para poderlo hacer. Vengamos a los curas de Málaga, a los ya entraditos en años. Tal vez, digo yo, «sentir con los pobres» sea haberse pasado las vacaciones de Navidad y las vacaciones de verano, conviviendo con nuestro pueblo, con los campesinos y cerreños y marengos de montes, lagares y playas de nuestra provincia. Entregados a ellos en pura amistad: visitas, clases para aprender a leer y escribir, orientar, ayudar a la juventud, fiestas organizadas para todo el partido y... la predicación constante del misterio de Cristo, la comunión diaria del Sagrario de la escuela si no venía un sacerdote a decir misa, la oración y, por supuesto, todo con la aprobación y el respaldo de nuestro obispo don Ángel Herrera. ¿Era sentir con los pobres? Nunca se nos puso la menor traba a la convivencia con nuestro pueblo.

Otra cosa era el choque con las autoridades de la dictadura. Pero eso, otro día. Pues si hay que presumir, seguiremos presumiendo: curas en los barrios obreros de Málaga, barrios de gente de la mar, embarcados en barcas y traíñas, trabajando como obreros en la mecánica del automóvil, en la construcción, temporeros en el campo... De todo. Y a la tarde, la misa en la capilla o parroquia asignada con el mismo pan y vino de todos los curas, con los mismos ornamentos que con tanto gusto litúrgico nos habíamos hecho en el seminario en el que aprendimos a valorar y gustar la liturgia. Y predicando el evangelio lo mejor que sabíamos, tal y como lo aprendimos en las clases de homilética. ¿Nos apartó de la obediencia a nuestro obispo el estar tan lanzados en la convivencia con nuestro pueblo? Pues no. Recuerdo un caso. Vinieron unos curas bastante 'progres' de Santander a pasar unos días en la costa, y se habló de 'curas obreros'. Al otro día uno de Santander fue al taller y preguntó por el cura: «Ese que está debajo de ese coche». Y dijo el de Santander: «No sabía que lo de cura obrero lo tomabais tan en serio». Pues entonces, ¿a qué llamáis 'cura obrero'?

Otro, cuando trabajaba fijo en una empresa de Málaga, le dijo su obispo: «No puedo tener un cura trabajando de mecánico, con la falta de curas que tengo: te vas de párroco a tal pueblo». Y el cura se fue, bendiciendo los años de trabajo en Nazaret, los años que le esperaban de sacerdocio y bendiciendo a su obispo.

Tal vez, si hay que presumir como Pablo en su Carta a los Corintios, los curas de Málaga podríamos hacerlo. Pero esto debe quedar claro: para convivir y sentir con nuestro pueblo no hay que desobedecer al obispo, y si algo contradice el gusto del cura, que lo mire como una señal que la Providencia pone en su vida. No hace falta triturarse la mente: obedecer con sencillez. Y no criticar a la Iglesia en los medios, como para dejar claro que la Iglesia jerárquica va por mal camino y nosotros, los curas progresistas, somos los que estamos en el camino bueno. Seguro que no.

2 comentarios

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Comentarios
  • Comentario por Antonio Larrosa Diaz 26.05.07 | 13:07

    Hola, Buenos dias tenga usted señor Tamames:He leido atentamente su blog y quiero poner mi granito de arena en este asunto recomendando a todo aquel que lo desee a leer el relato breve de la web del escritor peor del universo, (Que soy yo mismo , para servirles,) en el que entre otras tonterias hay un a narración muy cortita titulada "EL SISTEMA" donde explico en profudidad con mis amplios conocimientos de economia como se arregla la pobreza en España y a la par en el tercer mundo, leanlo pero no se me mueran de asco por mi forma de escribir, pues ahora estoy aprendiendo. WWW:antoniolarrosa.com

  • Comentario por cientifico 26.05.07 | 10:08

    si os parece bien pasad el mensaje de la Noticia que dábamos hace unos minutos (antes que cerraran la pagina de PAZ DIGITAL) sobre el buzoneo de papeletas falsas del PP para que cuenten como votos nulos, (nuestra fuente es fiable cien por cien). Os pongo el mensaje a pasar:
    ATENCIÓN. Las papeletas de su buzón pueden ser falsas. Elija la papeleta en la cabina electoral. ¡PÁSALO!

    gracias.

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