Veíamos ayer en este blog cómo la humanidad está cayendo en el exceso, en la utilización de más recursos de los que el planeta puede proveerle anualmente. De todo ello, arranca la idea de WWF (cuya sección española, ya lo vimos, está vinculada a ADENA), de que finalmente ha llegado la hora de tomar decisiones cruciales. Porque, si continuamos en la trayectoria actual, incluso con las proyecciones más optimistas de las Naciones Unidas (de incrementos moderados en población, consumo de alimentos, y emisiones de CO2), está claro que para el 2050 la humanidad demandaría, en el límite, recursos equivalentes al doble de lo que la Tierra podría generar. Aunque tal cosa resultará imposible, desde el punto y hora en que el capital natural que está utilizándose para alimentar el exceso, va mermando de forma continua las propias bases de extracción.
En cualquier caso, lo que está claro es que el exceso en curso va a poner en riesgo no sólo la biodiversidad, sino todos los ecosistemas en su capacidad de proveer recursos y servicios de los que dependemos para vivir, por lo menos con nuestro actual way of life.
Ante un problema así, el WWF tiene claro que la huella ecológica global es cada vez mayor en el mundo en que vivimos. Sobre todo por las emisiones de CO2 derivadas de la quema de combustibles fósiles. Y aunque muchos geólogos esperan que la producción de petróleo pueda alcanzar su punta máxima dentro de las próximas dos o tres décadas, lo cierto es que la cosa va para más largo. Porque existen grandes reservas de arenas petroliferas (Canadá) y de esquistos bituminosos (Venezuela), con las cuales aún dentro de 50 años seguirán generándose grandes emisiones de gases de invernadero (EGIs).
¿Cuáles son las posibilidades de reducir la dependencia de los combustibles fósiles? Un análisis reciente sugiere una combinación de varios cambios mayores: una contracción del 25 por 100 de los EGIs de los edificios, un mayor ahorro en el consumo de combustibles en los 2.000 mil millones de vehículos que llegaremos a tener en circulación, un aumento de 50 veces en la utilización de energía eólica, y un incremento de factor 700 en energía solar. Todo eso, se ha estimado, sería necesario para mantener las emisiones de 2050 a un nivel equivalente al de hoy. Lo cual no significaría estabilizar la concentración de CO2 en la atmósfera, que, obviamente, seguiría aumentando. Por ello mismo, se necesitan medidas más contundentes.
La eliminación del exceso implica, en definitiva, cerrar la brecha entre la huella ecológica con que pisa la humanidad al planeta y la biocapacidad de éste. Para lo cual resulta indispensable que la comunidad mundial llegue a un acuerdo, sobre cómo compartir esfuerzos, con estrategias de compromisos por cuotas, y asignación de derechos de emisión durante algún tiempo, con un mercado mundial a tales efectos.
Seguiremos mañana, para tratar de poner punto final a la cuestión, si bien ya está viéndose que hay bastantes blogueros escépticos sobre la misma; más bien convencidos de que las manifestaciones del WWF y otras entidades, son, como se decía antes, cuentos de Calleja.
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A este muy interesante comentario quiero agregar una de las tantas formas de solución, además de la de generar conciencia sobre el tema.
Lagunajes artificiales y/o de recuperación de aguas: Se trata de recrear un ecosistema parecido al de las zonas húmedas. Un espacio agradable al entorno, con fauna y flora
típicos de humedales, además, las plantas filtro de las que se parte, absorben todo tipo de nutrientes y contaminantes.
Ejemplo de plantas típicas de estos lagunajes: El carrizo o Phargmites
australis, es un gran evaporador. La juncla estrecha o Scirpus lacustris, es
buena evaporadora y resiste cantidades elevadas de materia orgánica y sustancias
muy agresivas. Los juncos, el lirio amarillo, las eneas o espadañas, etc.
Estos lagunajes, aplicados como sistema de descarga al medio natural y después
de un sistema de depuración de oxidación o de simples fosas
decantadoras, filtran y depuran de manera asombrosa las aguas resid...
A esta muy interesante nota quiero agregar una de las tantas formas de solución, además de la de generar conciencia sobre el tema.
Lagunajes artificiales y/o de recuperación de aguas: Se trata de recrear un ecosistema parecido al de las zonas húmedas. Un espacio agradable al entorno, con fauna y flora
típicos de humedales, además, las plantas filtro de las que se parte, absorben todo tipo de nutrientes y contaminantes.
Ejemplo de plantas típicas de estos lagunajes: El carrizo o Phargmites
australis, es un gran evaporador. La juncla estrecha o Scirpus lacustris, es
buena evaporadora y resiste cantidades elevadas de materia orgánica y sustancias
muy agresivas. Los juncos, el lirio amarillo, las eneas o espadañas, etc.
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de un sistema de depuración de oxidación o de simples fosas
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Sábado, 18 de febrero
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