El blog de Ramón Tamames

238. El Defensor del Pueblo empieza a defenderlo

22.09.06 | 12:36. Archivado en Artículos

Desde que existe la figura del Defensor, configurado en el artículo 54 de la Constitución, la verdad es que no hemos tenido una experiencia demasiado brillante de esa institución. Hasta el punto de que en una ocasión, al encontrarme en Barajas con uno de los que desempeñó ese cargo –cuando por ambas partes íbamos a embarcarnos para dar conferencias aquí o allá—, le saludé amistosamente: “¡Hombre, aquí está el Defensor del Estado!”. A lo cual, pensando que era un lapsus mío, el Defensor me replicó muy atentamente: “Que no, Ramón, que no, que soy Defensor del Pueblo, y no del Estado”. A lo cual yo aclaré que lo dicho por mí no era error, sino que expresaba la idea de que en realidad no estaba defendiendo para nada a la gente corriente y moliente.

Ahora, por fin, nos encontramos con alguien resuelto a defendernos, haciéndolo colectivamente como Nación: se trata de Enrique Múgica, militante durante bastantes años, como yo, del PCE; luego del PSOE, inventor de Felipe González como primer Secretario de ese partido, Ministro de Justicia más tarde, y ahora al frente de eso que algunos llaman cacofónicamente la Defensoría, y ya en su segundo mandato.

Conocí a Enrique Múgica en 1953, hace, pues, más de medio siglo, cuando ambos éramos alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, con inquietudes comunes sobre política, literatura, cine y otras cosas. Hicimos una buena amistad, que consolidamos durante varios meses en la cárcel de Carabanchel con ocasión de los sucesos estudiantiles de 1956. Y aunque luego los avatares de la vida nos situaron en un menor trato directo, hemos mantenido una buena relación.

Así las cosas, antes de ayer por la mañana, al tener conocimiento de que el Defensor había presentado recurso ante el Tribunal Constitucional en relación con el Estatuto de Cataluña, le puse un correo electrónico en los términos siguientes: “Querido Enrique: Enhorabuena. Por fin parece que el Defensor del Pueblo puede ser una institución importante, y eso a tus conciudadanos y amigos nos alienta y reconforta.- El viernes te dedicaré mi blog personal enfatizando tu recurso sobre el Estatuto de Cataluña.- En nombre de la Generación del 56, gracias de todo corazón y un fuerte abrazo.- R. TAMAMES”.

Ya era hora porque habíamos llegado demasiado lejos en necedades y maldades de unos gobernantes de diversos pelajes, tanto en el centro como en las periferias. Y por igual en el gobierno de la Nación y en las CC.AA., para no pensar más que en votos, y en “ser cabeza de ratón, en vez de cola de león”. Y precisamente por eso, hoy destacamos en este cuaderno de bitácora a Enrique Múgica Herzog; su segundo apellido, de una madre ejemplar a quien conocí en nuestros buenos tiempos juveniles y barojianos, en San Sebastián.

En resumen, el Defensor ha dado el do de pecho en medio de tanta mediocridad, acomodatismo, paletería y malicias. E insisto: “Enrique, la Generación del 56 está orgullosa de ti”.


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