El blog de Ramón Tamames

171. China: III. Del imperio a la república

17.05.06 | 08:40. Archivado en Artículos

Además de las interferencias extranjeras en el decadente Imperio chino —a las que nos referimos en los blogs del viernes 12 y del martes 16— los ataques de Japón desde que la restauración Meiji de 1868 originara en el Imperio del Sol Naciente un clima de fuerte nacionalismo, merecen párrafo aparte. Empezando porque los nipones, todavía sin representación diplomática en Pekín, tramaron un incidente en Formosa (1872), forzando en las ulteriores negociaciones a que China renunciara a cualquier pretensión de soberanía sobre las islas Liuqiu, que fueron convertidas en la actual provincia japonesa de Okinawa. Y veinte años más tarde, en 1894 se produjo un nuevo conflicto, resultando China nuevamente derrotada. De modo que por el Tratado de Shimonoseki (1895), Pekín hubo de ceder la hermosa y rica isla deFormosa a Japón.

En las circunstancias expuestas, a finales de la década de 1890 China, corría el riesgo de verse “cortada como un melón” por las nuevas concesiones y esferas de influencia otorgadas a potencias extranjeras. Circunstancias que propiciaron el ya aludido movimiento boxer. Un nombre evocador del culto de las artes marciales practicado por jóvenes nacionalistas que combinaba el entrenamiento físico y, sobre todo, el boxeo con creencias religiosas y mágicas.

Los boxers se diseminaron desde la Península de Shandong hacia el puerto de Tianjin (que tenía concesiones a las potencias extranjeras) y a la propia capital imperial, Pekín. Donde en 1900 forzaron la huida de la emperatriz Xi’an. Un movimiento frente al cual el bloque occidental logró imponer, en 1901, el llamado Protocolo Boxer, que obligó a China al pago de una fuerte indemnización, así como a nuevas concesiones comerciales.

En las circunstancias que hemos ido reseñando, el sur del país, en particular la provincia de Guangdong, constituía un importante núcleo de nacionalismo y subversión política. De manera que durante la última década del siglo XIX, los dos mayores desafíos a la corte pekinesa se originaron precisamente en esa área, por el joven político, Sun Yat-sen (1866-1925, en nuestra ilustración de hoy). Quien provocó el mayor desafío al diseñar un programa basado en los Tres Principios del Pueblo: nacionalismo, soberanía popular, y medios de subsistencia. Ideas que fueron los pilares ideológicos de la Alianza Revolucionaria que Sun (médico convertido al cristianismo) fundó en Japón en 1905 y que rápidamente se difundió por toda China.

En 1908 murió la emperatriz viuda Xi’an, y subió al trono su hijo Puyi, de dos años de edad, en un momento en el que la dinastía Qing navegaba sin timonel, por lo que pronto se iría a pique, concretamente por la rebelión de Sun Yat-sen, y su Alianza Revolucionaria en complicidad con los militares más descontentos. Así las cosas, representantes de 17 provincias se reunieron en Nankín para instaurar un gobierno provisional republicano de China, proclamando presidente a Sun. El eterno ciclo dinástico había llegado a su fin. Seguiremos mañana jueves 18.

Hacer comentario

  • ¿Te parece interesante esta información?
  • meneame
  • Delicious
  • digg
  • yahoo
  • talk bubble
Opine sobre la noticia

caracteres
Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Sábado, 30 de agosto

    BUSCAR

    Editado por

    • Ramón Tamames Ramón Tamames

    Hemeroteca

    Julio 2008
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    28293031   

    Sindicación