El blog de Ramón Tamames

165. El referéndum del Estatuto: ¿más ruido y aún menos nueces?

08.05.06 | 13:53. Archivado en Artículos
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William Shakespeare escribió una de sus más renombradas obras bajo el título en inglés de“Much ado about nothing”; que se tradujo al español muy original y sabiamente por “Mucho ruido y pocas nueces”. Expresión bien gráfica que se aplica con frecuencia cuando se producen grandes alborotos por una cuestión que luego puede lucir con menor entidad de la que se presumía.

La expresión es aplicable, aunque la hayamos distorsionado un tanto en el epígrafe de nuestra nota de hoy, al caso del Estatuto catalán. Del que llevamos casi un año hablando y discutiendo. Unos elogiando, y otros vituperando, hasta llegar, después de tantos dimes y diretes, de textos reconducidos, interpretaciones constitucionales que rompen todas las semánticas, etc., a la convocatoria de un referéndum con pretensiones cesaristas. En la idea de elevar al Sr. Maragall a un podio que si no lo remedia alguien o algo (y no digo Dios, por respeto a los creyentes), alcanzará por lo menos la altura del monumento de Colón en el puerto de Barcelona.

El referéndum está previsto para el 18 de junio, y a poco más de un mes la Generalidad está calentando motores con una campaña en pro del voto, que recuerda aquel eslogan del Ford T, de “voten Vds. lo que quieran, con la única condición de que sea sí”. Y para mayor inri, sucede que habiéndose interpuesto un recurso de inconstitucionalidad frente al Estatuto, el referéndum va a hacerse antes de que pueda pronunciarse el Tribunal Constitucional. De forma y manera que el máximo órgano interpretativo de nuestra Carta Magna podría encontrarse ante el auténtico hecho consumado.

Esta mañana nos desayunábamos con unas declaraciones de Doña Emilia Casas, Presidenta del TC, manifestando que el Tribunal tendrá coraje suficiente para decidir lo que corresponda respecto del Estatuto, hayan votado o no los catalanes para entonces. Pero esa es una afirmación de la que, con el debido respeto, cabe dudar. Porque si el referéndum sale triunfante (lo cual tampoco está perfectamente asegurado en función de ERC, PP, españolistas de pro, etc.), como se dice en castizo “a ver quién le pone el cascabel al gato”. Porque rectificar un texto como el Estatuto después de un referéndum positivo, nos complicaría la vida todavía más, pues los catalanes más acendradamente nacionalistas se sentirían humillados.

La solución es bien sencilla: que el TC se de un poco de prisa, porque puede dictarse una sentencia en días o semanas. Y que el referéndum se retrase hasta que esa sentencia haya sido conocida. Así, los catalanes ya votarían sobre un texto definitivo en su ajuste a la Constitución, lo hubieren rectificado o no Doña Emilia y sus colegas. Pero no caerá esa breva, y tendremos un buen barullo adicional con más ruido todavía, y tal vez menos nueces.

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