El tema del Estatuto de Cataluña y la discusión sobre el modelo de Estado en España, da mucho que hablar en los últimos tiempos, haciendo correr ríos de tinta, y ocupando gran amplitud de espacios en los audiovisuales. Pero de lo que se ha tratado poco es del trasfondo último de todo el cúmulo de complicaciones a que nos está llevando el Presidente del Gobierno. Tal vez, porque viendo la escasa audiencia de sus tesis sobre la “Alianza de Civilizaciones” —¿quién le metería en la cabeza semejante idea en un mundo como el actual, sin ni siquiera saber a ciencia cierta qué es una civilización?—, se decidió a poner patas arriba todo el modelo de la Constitución de 1978. Como si estuviera en una especie de gran campaña para salvar a los españoles de su mejor pasado —la transición más ejemplar de nuestra historia, en la que no participó por su extrema juventud—, con algún regusto freudiano/adleriano, de conseguir su puesto en la historia con una destrucción nada creadora.
Existe por ahí toda una polémica, que los blogueros conocen muy bien, sobre lo que nos llevó a la guerra civil en la década de 1930: si los militares desde la Sanjurjada de 1932, para luego llegar a Mola y Franco en 1936; o si por el contrario, fueron los socialistas, del PSOE, el mismo partido del cual es hoy Secretario General Rodríguez Zapatero, a partir de la revolución de octubre de 1934.
En principio, no me gustaría entrar ahora en esa polémica, que es un auténtico campo minado. Pero sí recordaré como la República pudo perderse definitivamente, cuando los socialistas, que podrían haber pactado con Azaña en febrero del 36 un Gobierno fuerte (con Prieto de Jefe del Gabinete) para hacer las grandes reformas económicas y sociales necesarias, prefirieron en cambio, la vía revolucionaria. Entre otras cosas, porque a Largo Caballero se le había subido a la cabeza el título tan malignamente asignado de “El Lenin español”; considerando a Azaña como un despreciable Kerenski a desmontar políticamente.
Las comparaciones históricas siempre son difíciles, pero estamos en una situación en la cual, al Sr. Rodrígez Zapatero también se le subió a la cabeza su éxito del 14 de marzo de 2004. Para a renglón seguido, estando en minoría parlamentaria, en vez de pactar con el PP para las grandes reformas necesarias, adentrarse por la aparente vía revolucionaria de unos nacionalismos fraccionadores que nos está llevando a una situación más que peligrosa.
Es llegado el momento de decir, pues, con claridad, quiénes son los responsables del escenario de conflictos en que nos encontramos. Y para empezar, no hay más que ver la foto de ayer (hoy en nuestro blog) de esa tripleta de catalanes, vascos, y gallegos secesionistas de Galeuscat (ahora con una t final para realzar la presencia de Cataluña en tan aberrante formación). Sin embargo, ellos, que gobiernan o quieren gobernar con el PSOE, nos son los definitivos responsables de la situación. La responsabilidad última es del Sr. Rodríguez Zapatero, que bien merece la ayuda de la gente con experiencia de su propio partido; para cambiar un rumbo, que en vez de ser comparable al emprendido por Largo Caballero conduciéndonos al sinsentido, busque el pacto de una sólida mayoría constitucionalista; a fin de dar, de esa manera, la mejor solución a los verdaderos problemas de los españoles.
Miércoles, 15 de febrero
Ramón Tamames
Juan Carlos Ureta
Luis Llopis Herbas
Jaime Noguera
ClickTrade
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Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames| Febrero 2012 | ||||||
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