Ayer estuve en otra presentación de libro, esta vez sin ser comentarista de base en el rito presentaticio. A diferencia de lo que sucedió hace pocos días, como ya informé en este blog, al ocuparme del último vástago literario de Fernando Sánchez Dragó, “Muertes paralelas”.
(Agrocope). Con 440 votos a favor, el pasado día 17.V.06 fueron ratificados por el Parlamento Europeo los presupuestos de la UE para el período 2007/13, que ascenderán a un total de 864.363 millones de euros. Dos mil millones más respecto a la cifra pactada por la UE-25 el pasado mes de diciembre; un aumento que se debe a varias enmiendas del Parlamento, que es bien consciente de la importancia de la agricultura en Europa.
En diciembre de 2001, en Doha, la capital de Qatar, la Organización Mundial de Comercio, OMC) sentó las bases para una negociación comercial entre 140 países de todo el planeta (entre los grandes sólo falta Rusia), a fin de llegar a un nuevo gran acuerdo de liberalización en las transacciones internacionales en todos los ámbitos: comercio de manufacturas, productos agrícolas, movimiento de capitales, derechos de propiedad industrial e intelectual, servicios financieros, y tecnologías de la información y comunicación (TIC). De salir adelante, esa negociación —se dijo ad nauseam—, supondría un nuevo gran paso en la senda de la globalización, el mayor después de la Ronda Uruguay que se negoció entre 1987 y 1994.
El rito del debate sobre El Estado de la Nación, un calco del que desde hace tantos años se realiza en el Congreso de los EE.UU., ha calado profundamente en España, incluso con réplicas a escala de cada una de las diecisiete comunidades autónomas y también en los principales ayuntamientos. Mañana, en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, va a escenificarse nuevamente esa controversia parlamentaria, y si hubiera que destacar los temas de mayor interés a discutir, yo diría que son tres: proliferación de nuevos estatutos de autonomía y peligro a la vista de la ruptura del consenso democrático de 1978; inseguridad ciudadana que cada vez se manifiesta más en términos de crimen organizado; y finalmente, el tan traído y llevado proceso de paz.
En la revista Leer, de crítica de libros, que desde hace años edita José Luis Gutiérrez (nuestra foto de hoy), en el número 173 del mes de junio que ya está en los quioscos, en las páginas 30 y 31 se publica una entrevista a Ramón Tamames, director de este blog, sobre los sucesos estudiantiles de febrero de 1956, de los que obviamente ya se han cumplido 50 años. Y justamente a propósito de aquellos episodios, Leer ha publicado el libro de Pablo Lizcano “La Generación del 56. La Universidad contra Franco”, que se presentará el próximo lunes 29 de mayo, a las 13 horas, en el Congreso de los Diputados, en un acto que presidirá Don Manuel Marín.
A ese encuentro están cordialmente invitados todos los blogueros que deseen asistir, sin más trámite que inscribirse para ello mediante un comentario en este post, o enviando un correo electrónico a castecien@bitmailer.net, en ambos casos antes de las 10 de la mañana del propio lunes 29; incluyendo en su mensaje nombre, apellidos, lugar detallado de residencia y DNI, datos que se comprobarán en la recepción del propio Congreso de los Diputados (entrada por la Carrera de San Jerónimo número 36).
Seguidamente, para ir calentando motores, reproducimos la entrevista que C.S.S. realizó a RT para Leer, que constituye un texto algo más largo de lo normal entre nosotros, pero que por de cortesía literaria incluimos completa.
(Crónica Virtual de Economía). El Canal de Panamá se amplia, y a propósito de sus orígenes debe-mos recordar aquí los tiempos de Carlos I de España y V de Alema-nia, cuando ya hubo ideas de los primeros hispano-panameños de romper el istmo con una vía de tráfico marítimo. Lo cual no llegó a emprenderse por entonces por razones obviamente tecnológicas. Aunque también se aportó al caso una excusa semiteológica: “Lo unido por Dios, que el hombre no lo separe”. Como si Panamá (que en la lengua indígena significa abundancia de peces) fuera una especie de vínculo sacramental para unir la América del Norte con la del Sur.
(Agroprofesional). A las ventajas que ya veíamos la semana pasada en esta sección de Agrocope, ha de agregarse el hecho de que el medio ambiente recibe también notables beneficios del regadío, aumentando la biodiversidad por la mayor riqueza del entorno, y permitiendo una mejor lucha contra la erosión, al estar más tiempo el suelo con una adecuada cubierta vegetal. Además, los regadíos son importantes sumideros de CO2, constituyendo así una de las mejores herramientas disponibles para el cumplimiento del protocolo de Kioto. En pocas palabras, una hectárea promedio de regadío se fijan 43 toneladas de CO2, el doble de lo que se consigue por término medio con una de bosque (21,6).
(Estrelladigital). Ya se sabe, la célebre frase de Galileo Galilei, pronunciada en voz muy tenue, al final del proceso a que le sometió el Santo Oficio en 1633, por no aceptar la concepción bíblico-geocéntrica del sistema solar. Y proponer, en cambio, el modelo heliocéntrico, inspirado por su coetáneo el polaco Copérnico, y con base mucho más lejana en Hiparco, el griego pretolomeico que supo discernir el efectivo movimiento de la Tierra alrededor del sol, en el siglo II a.C. Y fue a partir de ese episodio del XVII cuando se acuñó una expresión que todavía nos sirve para cuando un proceso que se supone está en la más absoluta quietud, sin embargo se mueve.
Parece lo contrario de las célebres vidas paralelas de Plutarco, que el historiador griego escribió con bastante holgura sobre los hechos, pero siempre con prosa amena y aleccionadora, de personajes dos a dos, como los casos de Alejandro y Julio César o Demóstenes y Cicerón. Resonancia de lejanas historias que dan pie al libro cuyo título nos sirve hoy de epígrafe para el blog. Se trata del último trabajo de Sánchez Dragó (en la foto), Premio 2006 de la Fundación Fernando Lara y editado por Planeta, que ayer, en un almuerzo muy nutrido de escritores y periodistas, presentamos el historiador Fernando García de Cortázar y yo mismo.
Ahora ya muy pocos se acuerdan: durante 74 años, entre 1918 y 1992, existió primero el reino, y después la federación, de Yugoslavia. Y concretamente, fue Josip Broz Tito, el principal combatiente contra los nazis en los balcanes durante la Segunda Guerra Mundial, quien terminada esa contienda mantuvo la unidad de los eslavos del Sur (que eso significa Yugoslavia), con seis diferentes repúblicas federadas: Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro, y Macedonia.
Casi 2.500 soldados de EE.UU. muertos en Irak, y otros 500 en Afganistán; más unos 20.000 heridos, muchos de ellos irrecuperables para una vida normal. Ese es el saldo de vidas truncadas por las operaciones que el Presidente Bush (hoy en nuestro icono) promovió a partir de 2001 en Asia, con sendas guerras preventivas para castigar a Bin Laden por el 11-S-01 en Nueva York y otros lugares de EE.UU.
Los nuevos caudillos populistas en Iberoamérica tienen su explicación más o menos lógica en cuanto a su emergencia, y después en su consiguiente permanencia en el poder. Pero está cada vez más claro que van convirtiéndose en episodios cuando menos enojosos en términos de relaciones económicas y políticas internacionales de sus países, incluso con sus inmediatos vecinos.
(Estrelladigital). La nueva versión y puesta al día de Los límites del crecimiento, el primer informe al Club de Roma, constituye un tercer aldabonazo de sus autores sobre las conciencias de los ciudadanos del planeta Tierra. Tras las críticas vertidas en la primera versión de 1972, y las observaciones de la “segunda salida” de 1992, bajo el título Más allá de los límites del crecimiento.
Ayer terminábamos con las acciones de Chang Kai-shek para exterminar a los comunistas. Los cuales desarrollaron una estrategia de enfrentamiento abierto, que resultó desastrosa, de modo que en octubre de 1934 el Partido Comunista Chino (PCC), tras haber sufrido importantes pérdidas se encontró cercado en una pequeña zona al sur del país, en la provincia de Jiangxi.
Veíamos ayer, miércoles 17, como surgió en China la primera República, cuyo gobierno provisional se formó el 10 de octubre de 1911, pero falto de verdadero poder, no tuvo más opción que solicitar la ayuda de Yuan Shikai, jefe del ejército imperial. Quien acabaría colocándose a la cabeza del movimiento republicano, que no tardó en dispersar. Para acto seguido convertirse en dictador: instaló en las provincias gobiernos militares, suspendió el parlamento, disolvió el Kuonmitang (el partido nacionalista de Sun Yat-sen formado como una continuidad de su previa Alianza Revolucionaria) que había resultado victorioso en las elecciones de 1913. Y promulgó una nueva constitución (mayo 1914) que le daba un mandato de diez años, así como el derecho a nombrar sucesor.
Además de las interferencias extranjeras en el decadente Imperio chino —a las que nos referimos en los blogs del viernes 12 y del martes 16— los ataques de Japón desde que la restauración Meiji de 1868 originara en el Imperio del Sol Naciente un clima de fuerte nacionalismo, merecen párrafo aparte. Empezando porque los nipones, todavía sin representación diplomática en Pekín, tramaron un incidente en Formosa (1872), forzando en las ulteriores negociaciones a que China renunciara a cualquier pretensión de soberanía sobre las islas Liuqiu, que fueron convertidas en la actual provincia japonesa de Okinawa. Y veinte años más tarde, en 1894 se produjo un nuevo conflicto, resultando China nuevamente derrotada. De modo que por el Tratado de Shimonoseki (1895), Pekín hubo de ceder la hermosa y rica isla deFormosa a Japón.
Veíamos el pasado viernes 12 el comienzo de la decadencia del viejo Imperio chino en el siglo XVIII. Luego, con el maquinismo de la Revolución Industrial, desde principios del XIX, el gran mercado chino se convirtió en objeto de deseo del capitalismo occidental. Así, Pekín acostumbrado a tratar a los extranjeros más próximos (coreanos, birmanos, tais, vietnamitas, mongoles, coreanos, e incluso japoneses) como vasallos, hubo de tolerar como iguales, a los nuevos invasores económicos: Inglaterra, Rusia, Alemania, EE.UU., y también al renovado Japón.
El responsable básico de este blog, Ramón Tamames, estará viajando fuera de España entre el viernes 12 y el sábado 20 de mayo, en San Francisco de California y Chicago de Illinois, para participar en varios temas universitarios. Una ausencia ocupacional en la que nuestro cuaderno de bitácora no quedará sin atender a sus seguidores. Porque la segunda de a bordo, Mónica López, va a continuar cada día en el puente de mando, emitiendo las notas que hemos preparado para esos cinco días de ausencia del piloto mayor. Así, en analogía a lo que hicimos en un viaje anterior con la Historia de las Doctrinas Económicas, desde hoy viernes 12, presentamos una serie de cinco capítulos sobre la historia moderna y contemporánea de China, un tema en el que el director del blog está trabajando desde hace tiempo.
A lo largo del siglo xx, en el período comprendido entre 1900 y la década de los ochenta, la historia económica de los países iberoamericanos puede explicarse de modo sintético, sobre la base de tres modelos de crecimiento distintos: primero, el de orientación exportadora a los mercados mundiales; segundo, de industrialización para sustituir importaciones a cualquier coste; y tercero, el neoliberal, basado en el Consenso de Washington. Eso es lo que nos dicen Santos M. Ruesga y Julimar da Silva Bichara, profesores de la UAM, en su libro “Modelos de desarrollo económico en América Latina: Desequilibrio externo y concentración de riqueza”, publicado hace muy poco por Marcial Pons.
(Estrelladigital) En el albor del año 1898, Emile Zola alcanzó el punto culminante de la popularidad por su intervención en el caso Dreyfus. Alejándose del diario conservador Le Figaro y con un coraje poco frecuente, expuso a la luz pública las miserias del Ejército francés en un artículo, “J’Accuse”, que se publicó en el periódico de tinte progresista L’Aurore el 13 de enero de 1898. La mayoría de los lectores se emocionaron con las palabras inculpatorias del gran novelista, respecto a un affaire que conmovió a Europa entera.
(Agrocope) Hace pocos días, aprovechando el puente de primeros de mayo, estuve en Portugal. Y entre otras, atravesé la región de Tras-os-montes, y pude apreciar visualmente el fortísimo impacto de los incendios forestales de los últimos dos años. Amplias extensiones de monte carbonizadas, todavía con los fustes de los pinos sin cortar, un patético paisaje sólo reverdecido en parte por el vivaz resurgimiento de los eucaliptos. Con la sensación global de que los portugueses han perdido gran parte de interés por su gran riqueza forestal, que tienen seguramente mal organizada, y peor atendida.
Ya se hicieron la foto, todos sonrientes, por haber conseguido unos acuerdos sin pugnas, ni tumultos; como ahora se dice tantas veces, “sin vencedores ni vencidos”. En lo que se ha calificado como “un paso histórico en las relaciones laborales”, por el Sr. Rodríguez Zapatero, tan eufórico él como casi siempre, esta vez al lado del Sr. Caldera, en nuestra foto de hoy.
En la mañana de ayer, el Comisario de Asuntos Económicos y monetarios de la Unión Europea, nuestro compatriota el Sr. Almunia (en la foto), informó a la opinión pública sobre los ritmos de crecimiento previsibles para el presente año 2006. Empezando por el ámbito mundial, lo cifró en el 4,6 por 100, un nivel que puede considerarse como excelente —cuestiones ambientales y desequilibrios de pobreza aparte—, pero que tal vez esté interpretándose con excesivo optimismo; si no se tiene en cuenta que el espacio de “Asia sin Japón”, crecerá a una velocidad nada menos que del 7,5 por 100.
William Shakespeare escribió una de sus más renombradas obras bajo el título en inglés de“Much ado about nothing”; que se tradujo al español muy original y sabiamente por “Mucho ruido y pocas nueces”. Expresión bien gráfica que se aplica con frecuencia cuando se producen grandes alborotos por una cuestión que luego puede lucir con menor entidad de la que se presumía.
(La Clave)Se dice que en los tiempos en que Felipe González aspiraba a ser Presidente de Gobierno español, visitó Roma; y más concretamente a aquel legendario personaje de la política italiana llamado Amintore Fanfani.
(Estrelladigital) Con ocasión de la muerte de J.K. Galbraith el pasado 30 de abril, he tenido ocasión de releer gran parte de sus Memorias, y he podido confirmar lo que tantas veces se ha dicho, de que los libros de esta clase constituyen un material precioso a la hora de escribir la historia de un período concreto. Sobre todo –como es el caso que nos ocupa—, si a lo largo del hilo conductor del personal acontecer del autor, éste acierta a registrar lo fundamental del entorno en que se movió. En esa doble conexión, sinceramente creo que en sus Memorias logró su propósito de imbricar diacrónicamente su propia aventura personal con el tiempo que le tocó vivir.
Ayer se inició en Guadalajara el III Congreso Internacional “Prensa y periodismo especializado”, cuyo director es el catedrático Juan José Fernández Sanz, de la Universidad Complutense. Un entusiasta de los medios de comunicación, y de la docencia para futuros periodistas o informadores en reciclaje; que están participando muy activamente, ambos grupos, en el citado congreso, en un escenario tan propicio como el Teatro Buero Vallejo de la capital alcarreña.
Nos ocupábamos ayer de la declaración del Parlamento de Sevilla de que Andalucía es una realidad nacional. En apariencia, ya sin conexión a España, al plantearse la supresión del párrafo sobre esa vinculación que figura en el todavía vigente Estatuto de autonomía. Y veíamos también cómo hasta el Renacimiento, Andalucía desarrolló su personalidad dentro de una España en expansión, dejando para hoy algunos datos complementarios de esa vieja historia.
Se veía venir, según hemos ido diciendo en varias ocasiones previas, sin miedo a ser reiterativos: estamos en los comienzos de disgregación del Estado español según el modelo de 1978. Y en esa línea de ruptura, viene ahora el Estatuto de Andalucía, ya aprobado por el Parlamento de Sevilla, que es una muestra de que los presagios menos optimistas pueden cumplirse, pues Don Manuel Chaves ha izado la bandera de su tierra como “realidad nacional”. Manifestación que constituye un total desprecio de la Historia.
www.larazon.es. En diversos comentarios que tuve ocasión de hacer en este periódico sobre la oferta hostil de Gas Natural contra Endesa, pude prever, hace meses, que había “opa para rato”; y dicho aún más coloquialmente, que “el culebrón sería como el cuento de nunca acabar”, al judicializarse en multitud de aspectos. Y así está sucediendo, efectivamente, con notables evidencias en las últimas semanas.
(La Razón)Estaba en la senda de ser centenario, 97 años ya, y, en su todavía madura ingenuidad, pensaba que en un momento u otro le concederían el Premio Nobel de Economía sin percatarse de que el Sanedrín de la Escuela de Chicago no estaba por la labor. Era demasiado popular, sus libros se vendían demasiado, e igual que a Somerset Maugham no le quisieron dar el premio de literatura, decidieron que era demasiado analítico de los problemas reales, excesivamente contrario a las fórmulas abstrusas e incluso que no sabía suficientes matemáticas. Análogamente a lo que le sucedió a Einstein, que cuando tenía que formular sus ecuaciones de la relatividad recurría a uno de sus grandes amigos y extraordinario matemático.
Lunes, 7 de julio
Ramón Tamames
Grupo Cenyt
Invermanía
Luis Llopis Herbas
Ramón Tamames
Alfonso Agís
Juan Carlos Ureta
Luis C. Sánchez
Jesús Pérez
Juan Otero