Las megalópolis en cualquier país avanzado del mundo, presentan leyes de crecimiento indefinido. Con sus primeros casos en “Boswash” (el área desde Boston a Washington), “Chipitts” (de Chicago a Pittsburgo), “San-San” (San Francisco/San Diego), etc. Fenómeno que está produciéndose en otros países, incluidos los emergentes como “Bei-Tian” (Beijing/Tianjin), “Pau-San” (Sao Paulo/Santos).
En España no somos ajenos a esa fuerza telúrica de crecimiento ur-bano, impulsado en el último quinquenio por el fenómeno de la inmi-gración masiva. Que ha cambiado los rasgos de nuestra demografía: de una tendencia de declive a otra de rápida pujanza en términos cuantitativos. Así, hemos pasado de crecimientos poblacionales de apenas el 0,2 por 100 hace diez años, a no menos del 1,2 en los cin-co primeros del milenio.
El tema central de mi exposición en el foro de Avilés va a ser la expe-riencia de Madrid dentro de su Comunidad, y en su creciente centrali-dad respecto al conjunto español. En ese contexto, utilizaré una de-nominación que me permití acuñar en 1978, en una entrevista que me hicieron en el diario El País: “Guadmatol”, por referencia al eje que va desde Guadalajara, con su segmento más importante en la corona metropolitana de Madrid, para llegar hasta Toledo.
“Guadmatol”, que tiene una resonancia entre maya y nahuatl, es una realidad muy nuestra. En ese segmento de un centenar largo de ki-lómetros, y con una amplitud algo mayor que la demarcada por los corredores principales, se aglomeran unos seis millones de habitan-tes. Con base en una red de infraestructuras comparativamente muy desarrollada, que forman los siete anillos concéntricos de la propia capital, desde la M-10 que son los bulevares y el Prado, la M-20 con su perímetro desde Fernández Villaverde a la Ronda de Valencia, y las más conocidas, M-30, M-40, M-45, M-50; y la que ya está en ciernes y con espacios reservados, la M-60.
Esos siete anillos dan a la estructura urbana de Madrid unas caracte-rísticas casi únicas en el mundo, y diametralmente se relacionan con las autovías A-2 y M-401, reforzadas ahora con las radiales R-2 y R-4 al norte y al sur, respectivamente. Completado, todo ello, con el tráfi-co ferroviario de cercanías y del AVE. Estamos, pues, ante un espacio demográfico de gran amplitud y que continúa con fuerte ritmo de ex-pansión, ligado al exterior por un puerto seco en plena pujanza, y un Barajas que pronto podrá acoger hasta 70 millones de pasajeros al año. Seguiremos con el tema.
Viernes, 17 de febrero
Ramón Tamames
Luis Llopis Herbas
Juan Carlos Ureta
Jaime Noguera
ClickTrade
Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
José Miguel Montes
Jesús Pérez
Ramón Tamames| Febrero 2012 | ||||||
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