Se reivindica es la memoria de una persona masacrada injustamente
02.03.08 @ 08:35:01. Archivado en Tabira gaztea, Recortes
JOSÉ LUIS VILLACORTA PROFESOR DE HISTORIA de las Religiones en la Universidad de Deusto
"La Semana Santa puede pasar inadvertida en Bilbao porque no es mucho lo que se expone"
Para José Luis Villacorta, las procesiones no son más que "una manifestación externa de la fe" y comprende a los que quieren vivir la Semana Santa de manera "invisible". Pese a ser asesor religioso de la Hermandad de Begoña, se confiesa "cerrado y contenido" durante la Pascua, escribe Cristina Carcedo en Deia.
La Hermandad de Begoña procederá hoy domingo al traslado del Santo Cristo de la Humildad, acto con el que anuncian en la calle la inminente llegada de la Semana Santa bilbaina.
En realidad, este acto debería haberse realizado el próximo domingo día 9 de marzo, pero el hecho de que ese día se celebren las Elecciones Generales y de que se podría originar dificultades a los servicios municipales necesarios para llevar a cabo este traslado, ha obligado a adelantar en una semana esta tradicional ceremonia.
Así, mientras unos preparan ya las vacaciones, este año más largas que nunca por la festividad de San José, otros se disponen a preparar la Semana Santa religiosa.
¿Qué diferencia hay entre la Semana Santa actual y la de hace cuarenta años?
Era un acontecimiento social en el que la Semana Santa se imponía como marco de unas festividades que gustaba o no tenías que cumplir. Hoy es un acontecimiento de una comunidad católica, que está muy acostumbrada a sacar a la calle sus símbolos y hacer de ello una especie de proclamación pública de esa fe.
¿Y en la forma de vivirla?
Hay toda una escala. La de gente que la vive intensamente y tiene como punto de referencia la parroquia, otro grupo de personas que la viven en las cofradías también intensamente, y después el ámbito de la Semana Santa de juventud.
¿De juventud?
Claro. Hace diez años podía haber perfectamente de 500 a 1.000 chavales en caseríos, celebrando la Semana Santa. Eso es lo que llamo la celebración invisible, lo visible son las cofradías y la parroquia. En estos momentos no sé a qué nivel llega eso. Lo que está claro es que un joven es capaz de soportar doce horas de diálogo y convivencia, pero no sesenta minutos de misa porque es un ámbito de adultos. En la parroquia, los jóvenes se sienten como un paracaidista.
¿Cree que ha quedado relegado a un segundo plano el sentido religioso?
Masivamente sí. Pero la religión que conocíamos hace 30 años era un globo inflado. Era algo que pertenecía a la costumbre, no a la convicción. Las costumbres van cambiando, y lo que queda en el colador es la convicción. Las convicciones profundas en cualquier nivel son minoritarias en cualquier plano; el político, el religioso... Antes era difícil distinguir la costumbre de la convicción, y hoy es más fácil.
¿Sólo sigue la costumbre el convencido?
Sí. El fenómeno vacacional ha devorado en parte la costumbre pero el convencido aún acude a los oficios, aún en su pueblo de descanso. Yo creo que ahora hay más verdad en el panorama de lo religioso porque hay menos coacción. La convicción goza de buena salud y la presión es inexistente.
¿Hay mucha diferencia entre la Semana Santa vivida en un pueblo y la vivida en una ciudad?
En una ciudad te puedes encontrar con la Semana Santa en la calle. En Bilbao, la Semana Santa puede pasar inadvertida si vives en un barrio en el que no hay ningún acto procesional. La ciudad es un ámbito mucho más anónimo y vacío. En un pueblo si quieres te puedes quedar en la cama, pero es un espacio más estrecho y en cualquier calle te encuentras con las procesiones o el sonido de las campanas.
¿Qué destacaría y qué quitaría de la Semana Santa de Bilbao?
La Semana Santa en la calle no es más que una manifestación externa de la fe dentro de una sociedad que tiene por costumbre manifestarse, y es lo destacable en cualquier ciudad. En cuanto a prescindir de algo, en Bilbao no se podría porque tampoco es mucho lo que se expone.
¿Qué añadiría?
Que la prensa se hiciese eco de una procesión, al igual que se hace eco de una manifestación sindical. No una cobertura folclórica de fotos, simplemente explicaciones. La prensa tendría que cubrir el significado fundamental y reivindicar la memoria. En Semana Santa, lo que se reivindica es la memoria de una persona masacrada injustamente, que el católico la interpreta como el símbolo de todas las personas que han sido masacradas.
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gracias
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