Ante las próximas elecciones, Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera
08.02.08 @ 10:12:54. Archivado en Hoac, Recortes
Algunas actitudes y criterios a tener en cuenta en el momento presente
1.- Responsabilidad cívica. En la vida democrática la participación no es sólo un derecho de las personas, es también un deber y una responsabilidad ya que, entre todos/as y para todos/as, tenemos la obligación de crear un clima social y político que posibilite el desarrollo de la persona humana. Por eso, ni el descrédito que sufre actualmente la política ni el clima cultural individualista que estamos respirando deben seducirnos a actitudes escépticas que nos alejen de la participación ciudadana. A estas alturas, debemos ser conscientes de que el mayor peligro para la política democrática es el conformismo. (“las masas humanas no se vuelven nazis – o similares- por rebelión, sino por su opuesto, el conformismo”4)
“Las acusaciones de arribismo, la idolatría del poder, de egoísmo y corrupción que con frecuencia son dirigidas a los hombres de gobierno, del parlamento, de la clase dominante, del partido político, como también la difundida opinión de que la política sea un lugar de necesario peligro moral, no justifican lo más mínimo ni la ausencia ni el escepticismo de los cristianos en relación a la cosa pública”5.
“
esignar a quienes pensamos que pueden hacerlo mejor, para bien de todos , es una obligación cívica y, en principio, también ética. Difícilmente podrá justificarse que, hoy y aquí, abstenerse de votar sea una manera adecuada de servir mejor al bien común”6.
2.– Servicio al “Bien Común”. El reto de estas elecciones no son los intereses del PSOE ni del PP, ni tampoco de ningún otro partido. Lo que está en juego es la forma en que se va a abordar la gestión y la resolución de los problemas de la vida diaria de los ciudadanos y ciudadanas (vivienda, trabajo, educación, sanidad,...) Por eso, las elecciones deben ser consideradas como instrumento al servicio del “Bien Común”. A la luz de ello, deberá hacerse el juicio estimativo de las diversas opciones políticas ya que los que salgan elegidos habrán de procurar:
“La prosperidad económica, la justicia social, las pensiones dignas y suficientes, la competente atención sanitaria, la educación en valores para las jóvenes generaciones, la mejoría de la condición de la mujer, la protección de la familia, la política cultural y lingüística abierta, la solidaridad con los pueblos pobres y la acogida de sus emigrantes, y, por encima de todo la defensa eficaz de la vida humana en toda su trayectoria, desde el primer instante hasta el último aliento de su existencia”7.
3.- Opción por el Reino de Dios y su justicia. Acontecimientos como las elecciones generales son una ocasión para que los cristianos tomemos conciencia, una vez más, de que la fe tiene que ver con la política. Si a Dios le interesa el ser humano, le tiene que importar muchísimo el espacio donde se organiza la vida colectiva, es decir, la política. De ahí que la opción por el “Reino de Dios y su justicia” deberá tener una dimensión política.
“La lucha por el bien y el mal, el avance o retroceso de los planes de Dios, que van siempre unidos al desarrollo o a la destrucción de la humanidad no se juegan sólo en el corazón del hombre o en los ámbitos más reducidos de la vida personal, familiar e interpersonal. La fuerzas del bien y el mal actúan también en la vida social y pública, por medio de nuestras actuaciones, favoreciendo o dificultando la paz, el crecimiento y la felicidad de los hombres”8.
4.- Buscar una fórmula que nos ayude a gestionar las distintas identidades nacionales con vistas a la paz. La tendencia en los últimos años del siglo XX y los primeros del siglo XXI no es la desaparición de las identidades sino, al contrario, su reforzamiento. Los grandes proyectos racionalistas que pretendieron superar las identidades históricamente construidas y reemplazarlas por una especie de cultura universal fueron un fracaso. Todo esto nos tiene que hacer pensar que, a la hora de votar, tengamos en cuenta aquellas propuestas políticas que tratan de crear unas condiciones, para que, a través de un diálogo entre todos, lleguemos a consensuar una fórmula política que dé con una solución de coexistencia dentro del Estado español de las identidades nacionales total o parcialmente contrapuestas y a veces conflictivas.
“La pacificación de este país entraña, desde luego la desaparición de ETA y el limpio esfuerzo concertado para combatirla. Pero los problemas que es preciso resolver para alcanzar la paz no terminan ahí.... ya que la pluralidad conflictiva de identidades está reclamando el hallazgo de una fórmula de convivencia en la que cada uno de los grupos modere sus legítimas aspiraciones políticas en aras de una paz social que es un valor notablemente más precioso y necesario que el imposible cumplimiento de todas las aspiraciones de todos los grupos... Es preciso gestionar con delicada sabiduría esta pluralidad de identidades contrapuestas para no convertirla en "guerra de identidades"”9.
5.- Realismo. A la hora de depositar nuestra confianza en un partido o coalición es muy importante que sepamos valorarlo desde los problemas concretos que más están afectando a los ciudadanos y ciudadanas y ver si, ante esos problemas, se ofrecen propuestas concretas, evaluables y realizables aquí y ahora. Normalmente, las propuestas más utópicas no suelen ser las mejores sino aquella que saben compaginar el realismo con unas gotas de utopía. El realismo debe llevarnos también a valorar las prácticas y el talante de quienes están detrás de las propuestas políticas.
“Votar a una formación política no debe constituir simplemente una costumbre mecánica, heredada. El voto libre y responsable es, ante todo, aquel que se emite tras el examen cuidadoso de los programas que se proponen, de los partidos que lo presentan y de las personas que se comprometen a llevarlos adelante”10
6.- Cambio de sistema. Si no queremos impedir la muerte por inanición de la democracia en manos del dinero, o del sistema económico (producción y consumo) predominante en nuestra sociedad, nuestro voto deberá sopesar a dónde nos lleva el sistema económico que está detrás de cada partido o coalición. El realismo al que apelábamos en el apartado anterior nos dice que hoy, entre nosotros no se puede presentar una alternativa económica viable a corto plazo.
Ahora bien, sí podemos fijarnos en el apoyo que dan las distintas opciones políticas a campañas como estas: Comercio Justo, el célebre 0,7%, condonación de la deuda externa de los países más pobres, tasa de Tobin, acogida de emigrantes, Fondo Mundial contra la miseria, la renta básica de ciudadanía, la participación en los presupuestos, el Forum Social Mundial de Porto Alegre con su lema “otro mundo es posible”, etc.
“Este sistema económico se quiere encubrir con el manto de una expresión tan ambigua como es del mercado libre, del respeto a la libre iniciativa y a la competitividad, cuando en realidad se trata de un sistema social de mentalidad predominantemente economicista y materialista, incapaz de fomentar las relaciones solidarias y fraternales entre los seres humanos”11
7.- Laicidad. Si actualmente sigue habiendo fisuras y malentendidos entre el Gobierno y la Iglesia esto se debe, en gran parte, a que entre nosotros, por una parte, pervive un laicismo combativo y anticlerical, y, por otra, en algunos ambientes creyentes no terminan de saber situarse en medio de una sociedad democrática y pluralista. En nuestra opinión, el momento actual está pidiendo que ambas instituciones apuesten por un modelo de laicidad que sea fruto de un debate social en el que participen todas las posturas en juego. Esto nos llevaría, por una parte, a que el Estado renuncie a presionar o imponer, una determinada visión o ideología12, y, por otra parte, a que la Iglesia realice un esfuerzo por “hacer compatible la afirmación de lo que considera su propia verdad con la defensa de la libertad propia de una sociedad democrática, reconociendo la “sana” laicidad del Estado en la comunidad política”13.
Bilbao 21 de enero de 2008
Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/143155
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Supongo que tendremos que fijarnos en quien apoya todas esas majaderias para no votarle. Vale ya de identificar cristianismo con ignorancia económica y con socialismo decimonónico.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Colectivo Tabira
autor
Contacto








