Guardar la identidad cristiana y realizarla, llamada del obispo en la jornada del emigrante
15.01.08 @ 13:35:46. Archivado en Palenque, Recortes
La Iglesia clausura hoy el Tiempo de Navidad que inauguramos el 25 de diciembre con una gran fiesta: el Bautismo del Señor. Aquel hombre joven lleno de amor a Dios su Padre y apasionado por ver avanzar el Reino de Dios destinado a liberar y salvar a todos los hombres y mujeres del mundo, se coloca a la fila de los penitentes para que el Bautista o sumerja en las aguas del Jordán. Él no tiene pecado alguno. Es mucho más grande que el Bautista puesto que es el Hijo de Dios. Pero en un gesto de solidaridad con su gente, se somete a este rito de purificación destinado a preparar al pueblo de Israel para la venida del Señor.
Apaltasunez Jesusek Joanen bataioa eskatu eta hartzen du.
El Bautismo recibido de Juan es en los cuatro Evangelios un acontecimiento decisivo de la vida de Jesús. En él se nos revela la identidad, Hijo de Dios y servidor de sus hermanos. En él se nos revela la misión de Jesús, totalmente consagrada a suscitar el Reino de Dios en el que Éste sea aceptado como Padre y los humanos aprendamos a respetarnos, estimarnos y tratarnos como verdaderos hermanos. A partir de este momento Jesús se va a consagrar en dedicación exclusiva a anunciar y a promover este Reino con palabras, gestos y obras.
Bataioa hartu ondoren, Jesus buru-belarri saiatuko da Jainkoaren Erreinua aldarrikatzen eta bultzatzen.
La fiesta del Bautismo del Señor nos invita calurosamente a todos los cristianos a descubrir con mayor claridad y a aceptar con mayor agradecimiento y generosidad nuestra identidad y nuestra misión. Somos cristianos, seguidores de Jesús. Tenemos la misión de ser testigos de Jesús de Jesús en nuestro entorno, expresando nuestra fe con obras, gestos y palabras. El riesgo de muchos cristianos en nuestros días consiste en que se vaya diluyendo nuestra identidad, que vayamos dejando de percibirnos como somos: hijos de Dios, amigos de Jesús, guiados por su Espíritu, miembros de la comunidad cristiana y servidores de la. Estos cinco rasgos delimitan nuestra identidad. El riesgo de muchos cristianos en Europa es ocultar y disimular lo que somos, por falta de valor y de coraje para decir: “soy cristiano; pecador, pero cristiano; quiero serlo cada día más; os pido perdón por no ser todo lo cristiano que debería ser; no juzguéis a Cristo por los defectos de mi conducta. Jesucristo es mucho más: os invito a que os acerquéis a Él. No os arrepentiréis”.
Gure kristau nortasuna eta eginkizuna sakon irentsi eta adoretsu bete eta agertzera gonbidatzen gaita gaurko jaiak.
Una de las dimensiones en las que los cristianos de aquí hemos de mostrar quiénes somos (nuestra identidad) y que nos pide el Señor (nuestra misión) es, precisamente, la acogida afectiva y efectiva que hemos de brindaros a vosotros, los inmigrantes, que habéis dejado vuestra familia, vuestro país, vuestra cultura, vuestras relaciones en busca de unas condiciones materiales más dignas que las de vuestros países de origen. Lo merecéis por muchas razones. En primer lugar, porque sois personas humanas. Nadie debe subestimaros, explotaros, miraros con recelo, negaros los servicios necesarios y posibles. Quien lo hace vulnera vuestra dignidad inviolable de personas humanas. En segundo lugar, porque desde una mirada de fe, sois hijos e hijas de Dios. Un hijo o hija de Dios no puede ser víctima de ningún abuso. No puede ser tratado como un extraño por ningún cristiano. Un hijo e hija de Dios reclama por nuestra parte, acogida, solicitud y servicio. Es Dios quien nos lo exige y reclama. Él nos pregunta: ¿qué estás haciendo por tu hermano inmigrante? En tercer lugar, porque esta sociedad os necesita para su propio desenvolvimiento. No habéis venido aquí simplemente con la intención de disfruta de los bienes de esta sociedad opulenta de Europa. Habéis venido a ofrecer vuestras manos, vuestras habilidades, vuestra preparación, vuestros valores. Recibís, pero dais. No sería justo que os tratáramos como mano de obra cómoda y barata para nuestras necesidades. Esta sociedad tiene el deber de ofreceros documentación adecuada, servicios sociales y sanitarios, educación adaptada para vuestros hijos. Y vosotros tenéis también el deber de corresponder con fidelidad, con transparente honestidad, con voluntad de articularos en esta sociedad.
Gizaki, Jainkoaren seme-alaba, langile zarete. Gure begirunea, maitasuna eta laguntza merezi dituzue.
Para la Jornada de hoy, la Iglesia ha escogido este lema: “Joven inmigrante, la parroquia sale a tu encuentro”. A nadie se le oculta que su situación entre nosotros es especialmente delicada. Al desarraigo de su familia y de su tierra se añade con frecuencia su condición de parado y su carencia de documentación adecuada. En consecuencia son sumamente vulnerables y es muy grande su indefensión. Los riesgos a derivar en la clandestinidad, en actividades delictivas, en oscuros mundos sexuales no son imaginarios. El Papa Benedicto acaba de escribir: «Los jóvenes migrantes son particularmente sensibles a la problemática consistente en la “dificultad de la doble pertenencia”. Por un lado sienten vivamente la necesidad de no perder la cultura de su país de origen, mientras por el otro surge en ellos el comprensible deseo de insertarse orgánicamente en la sociedad que los acoge».
Las parroquias de Gipuzkoa y las de otras iglesias locales quieren ser lugar de acogida para todos los inmigrantes y singularmente para los jóvenes. Invitad a vuestros hijos e hijas a acercarse a las parroquias, a otros centros de religiosos admirablemente abiertos y a Caritas diocesana. Queremos ofreceros nuestros servicios. A los que sois cristianos queremos brindaros servicios para cultivar vuestra fe, encontrar una comunidad de fe, participar activamente en ella. Podéis darnos el frescor de vuestra fe, reseca en Europa. Os queremos, os acogemos y os necesitamos a vosotros y a vuestros hijos e hijas. Ayudadnos a ser mejores cristianos. No permitáis que el viento frío del ambiente social congele y deshaga vuestra fe. En el día del Bautismo de Jesús os decimos: mantened vuestra identidad, cumplid vuestra misión. Eutsi zuen nortasunari, bete zuen egitekoa
+Juan María Uriarte
Obispo de San Sebastián
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