Nosotros somos el obstáculo, por José Antonio Pagola.
25.09.07 @ 20:20:39. Archivado en Pagola, Evangelio
La parábola parece narrada para nosotros. Jesús habla de un «rico» poderoso. Sus vestidos de púrpura y lino indican lujo y ostentación. Su vida es una fiesta continua. Sin duda, pertenece a ese sector privilegiado que vive en Tiberíades, Séforis o Jerusalén. Son los que poseen riqueza, tienen poder y disfrutan de una vida fastuosa.
Esta semana en vez de ilustrar el comentario con una imagen del evangelio preferimos poner la portada de la última publicación de Pagola, ya a la venta en todo el estado. Seguro que nos hace tanto bien como los comentarios semanales. tabira.tk
Muy cerca, echado junto a la puerta de su mansión está un «mendigo». No está cubierto de lino y púrpura, sino de llagas repugnantes. No sabe lo que es festín. No le dan ni de lo que tiran de la mesa del rico. Sólo los perros callejeros se le acercan a lamerle las llagas. No posee nada, excepto un nombre, «Lázaro» o Eliezer que significa «Mi Dios es ayuda».
La escena es insoportable. El «rico» lo tiene todo. No necesita ayuda alguna de Dios. No ve al pobre. Se siente seguro. Vive en la inconsciencia total. ¿No se parece a nosotros? Lázaro, por su parte, es un ejemplo de pobreza total: enfermo, hambriento, excluido, ignorado por quien le podría ayudar. Su única esperanza es Dios. ¿No se parece a tantos millones de hombres y mujeres hundidos en la miseria?
La mirada penetrante de Jesús está desenmascarando la realidad. Las clases más poderosas y los estratos más míseros parecen pertenecer a la misma sociedad, pero están separados por una barrera casi invisible: esa puerta que el rico no atraviesa nunca para acercarse a Lázaro.
Jesús no pronuncia palabra alguna de condena. Es suficiente desenmascarar la realidad. Dios no puede tolerar que las cosas queden así para siempre. Es inevitable el vuelco de esta situación. Esa barrera que separa a los ricos de los pobres se puede convertir en un abismo infranqueable y definitivo.
El obstáculo para hacer un mundo más justo somos los ricos que levantamos barreras cada vez más seguras para que los pobres no entren en nuestro país, ni lleguen hasta nuestras residencias, ni llamen a nuestra puerta. Dichosos los seguidores de Jesús que rompen barreras, atraviesan puertas, abren caminos y se acercan a los últimos. Ellos encarnan al Dios que ayuda a los pobres.
José Antonio Pagola
Red evangelizadora Buenas Noticias
Abre el camino hacia los pobres. Pásalo
30 de septiembre de 2007
26 Tiempo ordinario (C)
Lucas 16, 19 – 31
Comentarios:
Si cuando decimos ricos nos referimos a los que formamos esta sociedad, resulta que es ésta más solidaria que cuando éramos pobres. Porque ya está bien de chorraditas que sólo hacen daño a los más necesitados. Las sociedades ricas son más solidarias, más justas y con más posibilidades que cuando son pobres. Entonces, por qué no nos ponemos a crear riqueza allá donde hay pobreza en vez de estar siempre con la misma retahila marxista de la lucha de clase y otras mandangas. Pongamos a trabajar a esas sociedades, más cañas y menos pescado. Apliquense el cuento de China y la India. Más liberalización, menos pobreza. Después vengan con milongas a los 300 millones de personas que han sal...
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