Gernika por la paz, declaración institucional, a los 70 años del bombardeo de Gernika
26.04.07 @ 14:13:32. Archivado en Paz y reconciliación
El bombardeo de una población civil desborda la lógica de la guerra, pero no es extraño,
porque la guerra rompe el dique que contiene todos los límites: el respeto a la dignidad humana.
Por eso, es y ha sido tan frecuente que la población civil sea víctima de las acciones bélicas. No
podemos rememorar el 70 aniversario del bombardeo de Gernika sin acordarnos de las víctimas
de las guerras de hoy y sin reflexionar sobre como evitar las de mañana.
La mirada del mundo actual, de los ciudadanos y ciudadanas del siglo XXI, es cada vez
más severa con la guerra. Afortunadamente. Esto es esperanzador. Cada vez es más impopular,
más costosa para quien la promueve. La guerra es mala, indeseable, inconveniente e
incompatible con nuestro modo de vida. Nuestra forma de mirar y rechazar la guerra es
pragmática, “la paz es mejor que la guerra”, y bien intencionada, “la guerra no está bien”. Pero
esta simple disposición no es suficiente para frenar los bombardeos de hoy y del mañana,
porque la guerra se ha amparado en una sublimación ética de si misma.
Necesitamos cambiar el viejo adagio de “Si quieres la Paz, prepara la guerra” y
alumbrar uno nuevo: “Si quieres la Paz, prepara la Paz”. La paz necesita además de una
perspectiva pragmática y bien intencionada, una sublimación ética de sí misma de similar fuerza
a la que durante siglos sustentó la idea de la “guerra noble”. Nos interesa la paz, deseamos la
paz, pero además, nuestra adhesión a la paz necesita un fundamento sólido asentado en el fondo
de nuestra conciencia. Así, habremos de comprometernos con la paz porque es un proyecto
ético, el principal y más importante del ser humano. Su primer deber.
El cumplimiento de nuestra condición de seres humanos requiere hacer de la paz
nuestro valor supremo, la primera prioridad de la persona, por encima de cualquier otra.
Sabemos que somos limitados, que no somos capaces de una paz completa, porque ésta está
hecha de fragmentos de paz y de fragmentos de justicia que se agrupan imperfectamente. Pero
sabemos que esa paz fragmentada e imperfecta puede ser una paz libre de guerras y
bombardeos. Cada persona representa uno de esos fragmentos contradictorios. Nuestro
compromiso de paz, de justicia y de respeto a la dignidad humana, sublimado como prioridad
número uno del ser humano, es la única barrera que puede impedir el paso a las guerras y a las
violencias de hoy y de mañana.
El proyecto ético de la paz tiene implicaciones muy claras: necesita un compromiso
incondicional con las vías dialogadas y diplomáticas. El diálogo no es posible ni auténtico sin
empatía y acción frente al sufrimiento, la injusticia y los desequilibrios, sin reacción ante la
pobreza, el hambre y el subdesarrollo. Supone compromiso con la dignidad de la persona, los
derechos humanos, y el pluralismo. Implica respeto a la diferencia y aceptación mutua. El
diálogo es confiar en lo mejor del ser humano y crear condiciones para que lo mejor del ser
humano pueda actuar.
Cuando han pasado 70 años del bombardeo de Gernika, la sublimación ética de la paz
significa necesariamente mirar a lo concreto, comprometerse con la paz en Euskadi y en cada
rincón del mundo. Aquel acontecimiento es un espejo en el que hoy se retratan los bombardeos
de injusticias que lo recorren y nos permite ejercitar la empatía con las 30 guerras abiertas,
todavía hoy, en nuestro planeta. Mientras exista una sola de ellas, el ser humano seguirá
teniendo una asignatura pendiente porque no habrá conseguido desplegar su proyecto más
trascendente, genuino y prioritario, el proyecto ético de la paz.
Gernika, a 26 de Abril de 2007
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Tras aquella desgracia, han sucedido y están sucedienfdo otras guerras, tan crueles como aquella, tan sin razón como aquel bombardeo contra pueblos inocentes.
Mi propuesta es muy simple. ¿Dejamos los odios a un lado, y hacemos que los recuerdos de los seres queridos, nos proporcionen paz de espíritu, o por el contrario, los seguimos utilizando como armas contra quienes no sienten como nosotros?.
Hablo de perdón, y no de olvido.
Oh, Señor....
Has de mí un instrumento de tu paz, para que :
Donde haya odio, ponga yo amor
Donde haya ofensa, ponga yo perdón
Donde haya discordia, ponga yo unión
Donde haya error, ponga yo verdad
Donde haya duda, ponga yo la fé
Donde haya desesperación, ponga yo la esperanza
Donde haya tinieblas, ponga yo la luz
Donde haya tristeza, ponga yo la alegria
Oh...Maestro
Haz que yo no busque tanto...
Ser consolado, como consolar
Ser comprendido, como comprender
Ser amado, como amar
Porque dando se recibe
y olvidando se encuentra
Porque dando se encuentra el perdón
y muriendo se resucita a la Vida Eterna
San Francico de Asís
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