Ignacio de Loyola y Francisco de Xabier: modelos de resolución de conflictos
03.08.06 @ 11:58:02. Archivado en Pastoral de la salud, Recortes
Un Loiola y un Xabier son en el inicio del siglo XVI dos sensibilidades políticas contrapuestas. “Poco a poco”, nos dice otro historiador, “Ignacio y Javier en noble franqueza hablan de todo”. Ambos han sufrido las consecuencias del enfrentamiento político violento en su carne y en sus familias.
Ponen al descubierto todas sus cartas. Intentan comprenderse porque saben que ninguno es dueño de la verdad completa. Aprenden que es posible disentir sin romper la unión. “No piensan igual, pero quieren lo mismo”, dice un entrañable especialista. La pasión por Dios y por la misión unifican a estos dos grandes hermanos nuestros, que no por ello tienen por qué renunciar a sus particulares sensibilidades. ¿No encierra su actitud un mensaje para este pueblo nuestro tan reacio a asumir la diferencia, a gestionarla positivamente, a posponer los acuerdos ideológicos hoy imposibles para encontrar fórmulas prácticas que paguen el peaje compartido de autolimitarse para generar una convivencia en paz? ¿No estamos llamados a converger, por encima de nuestras divergencias, en la construcción del bien superior de la paz? Que la pasión que fácilmente encienden las cuestiones políticas no nuble nuestra lucidez ni menoscabe el anhelo superior de una paz que esperamos y de la que todos somos, en nuestra medida, responsables. Que ni la crispación, ni la indiscreción, ni la impaciencia, ni el derrotismo, ni el pugilato por el protagonismo, ni las ambiciones electorales nos impidan conseguir que lo que hoy parece imposible sea un día no lejano una realidad. La paz requiere muchos elementos; hay uno que es básico e imprescindible: la generosidad y la altura de miras.
La historia de la relación entre Ignacio y Javier no es para nosotros una curiosidad erudita, sino una escuela para nuestra vida. Son dos caracteres bien diferentes: el uno, comedido; el otro, desbordante. Han sido educados en dos sensibilidades políticas contrapuestas: el uno, en la fidelidad al reino de Castilla; el otro, en su lealtad a su reino de Navarra. Al poco tiempo de vivir juntos en Roma se separarán para siempre. Unas pocas cartas encomendadas al albur de los océanos van a ser el vehículo visible de una admirable y entrañable relación que el tiempo y la distancia aquilató sobremanera.
De la homilia de Juan Mari Uriarte en Loiola
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