La maldita herencia metabólica

Los efectos de una dieta poco saludable rica en grasas, carnes procesadas, azúcares y alcohol con pocos vegetales, producen cambios epigenéticos que se trasmiten a los hijos. Estas alteraciones son modificaciones químicas del ADN, que sin producir mutaciones, cambian la forma en la que los genes se manifiestan dando lugar a enfermedades como la obesidad y la diabetes. Es como si ensuciáramos el genoma con el exceso de comida y ello hiciera que al igual que un motor funcionara mal.

Hasta ahora sabíamos que la obesidad en la madre y la dieta del embarazo eran los factores clave para que el futuro hijo fuera sano o tuviera problemas de obesidad o diabetes de mayor, sin embargo investigaciones recientes nos dicen que estos cambios van ya en los genes que portan los óvulos y los espermatozoides de madres o padres antes del embarazo y que dependiendo de la dieta que hagan, lo obesos que sean y los buenos o malos hábitos que tengan, esta suciedad será más o menos dañina para los hijos.

Lo importante a entender aquí, es que no son mutaciones genéticas congénitas que producen enfermedades contra las que hoy en día nada podemos hacer, son modificaciones adquiridas, debidas a nuestros malos hábitos, que hacen que los genes funcionen mal y produzcan enfermedades, y que trasmitimos a nuestra descendencia.

En este sentido estudios recientes se han encontrado que hay diferencias en la herencia dependiendo de quién es el obeso con malos hábitos. Si es la madre, afecta a ambos hijos niños o niñas, mientras que si es el padre afecta principalmente a las niñas. Atención padres ¡¡menuda gracia!!, trasmitís a las hijas, a vuestras princesitas, enfermedades que luego ellas trasmitirán a vuestros nietos.

Si el padre es obeso, no se cuida y su dieta es ricas en grasas, azúcares, carnes procesadas y no toma fruta y verdura, sus hijas tendrán más papeletas para ser gordas y diabéticas a lo largo su vida.

Creo que es una gran responsabilidad y que nos debería hacer reflexionar. La herencia de la que tan orgullosos estamos puede ser una herencia maldita que condicione la vida de nuestros hijos y los haga desgraciados. La buena noticia es que cambiando los hábitos, haciendo una dieta saludable, estas modificaciones epigenéticas desaparecen y la herencia se limpia.

Limpiemos nuestros genes antes de tener hijos haciendo las cosas bien, es fácil, comer todos los días 1 o 2 platos de verdura, tomar legumbres dos o 3 veces en semana y tomar fruta como postre. Reducir las carnes grasas y procesadas, el alcohol y los dulces y hacer ejercicio siempre que podamos son los elementos clave.

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