La vuelta a la rutina: Recordar las buenas costumbres

El mes de septiembre nos devuelve a la realidad de la vida cotidiana que el verano nos hizo olvidar como por arte de magia. Volver a las obligaciones diarias, volver a trabajar, volver a los atascos, volver a las clases, volver al médico, en fin, volver a todo aquello que dejamos olvidado por unos días y que en ocasiones nos tomamos como una losa existencial hoy llamada síndrome post vacacional, yo lo veo como una oportunidad para reordenar y hacer cambios. Cambios que nos mejoren la salud sin amargarnos la vida.

Propongo el programa de de las 3 Ps: Pesarse, hacer un Plan y Ponerse a ello. En relación con la salud, el exceso de peso sigue siendo el gran reto al que nos enfrentamos al volver de vacaciones, unos por que volvemos con kilos de más y otros por que arrastramos los que teníamos de antes, el caso el que un 60% de la población española tiene exceso de peso y ello será causa de malestar psicológico, mala calidad de vida, y un sinfín de enfermedades que antes o después darán la cara como la diabetes, la hipertensión, la arteriosclerosis, los infartos de corazón o el cáncer.

Por ello atajarlo lo antes posible es la solución. El problema es que sentimos el fracaso antes de empezar por que lo hemos intentado muchas veces y al final por una u otra razón lo hemos abandonado. Las causas del fracaso son múltiples pero en general tiene que ver con la falta de realidad, de ponerse objetivos imposibles y de querer resultados muy rápidos, todo ello absolutamente irreal e inalcanzable

Pesarse: Por la mañana al levantarse sin ropa. Siempre en el mismo peso. Ponerse un objetivo, por ejemplo perder ½ kg al mes, lo que supone unos 5 o 6 kilos al año. Pesarse a diario sabemos que ayuda, porque nos ayuda a controlar. No hay que obsesionarse y pesarse a todas horas con una vez al día es suficiente.

Planificar: Hacer un plan sensato adaptado a la vida de cada uno. No hace falta ponerse a dieta y pasar hambre o limitar la vida social tan solo pensar donde podemos reducir calorías, de las “malas” de los alimentos que tomamos diariamente. Por ejemplo, quitar el azúcar del café y sustituirlo por edulcorante (3 al día: nos ahorramos 150 calorías al día). Sustituir los refrescos dulces con azúcar por otras bebidas light (1 al día nos ahorramos 100 calorías). Sustituir 1 postre dulce por una fruta (nos ahorramos unas 200 calorías), cambiar bollería industrial de la merienda por un bocadillo pequeño de jamón (ahorramos 50 calorías). Subir escaleras andando en vez de utilizar el ascensor (4 pisos, gastamos 60 calorías más). En fin que con pequeños cambios conseguimos mejorar el balance de calorías que es al final lo que cuenta.

Ponerse a ello. Para tener resultados no solo vale el propósito de la enmienda, que hay que llevarlo a la práctica y mantenerlo en el tiempo. La frase que todos decimos “mañana empiezo”, hay que transformarla en “empiezo ya”. Recordar que pequeños cambios puede tener beneficios enormes a largo plazo, aunque en sí mismos nos parezcan poca cosa.

Realidades

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