Las mujeres y la gordura

Las mujeres de forma natural tenemos más tendencia a exceso de peso que los hombres. Otra cosa es que nos cuidemos más y fruto de ello veamos menos mujeres con exceso de peso paseando por la calle que hombres.

La dura realidad es que desde que nacemos ya estamos sentenciadas, pues venimos al mundo con casi el doble de grasa corporal que los hombres, y conforme crecemos esa grasa aumenta ya que es un importante reservorio de energía que el cuerpo entiende imprescindible para perpetuar la especie. Es decir: que tener grasa debajo de la piel siendo joven, siempre que no sea en exceso, es bueno y útil para tener hijos y criarlos.

Todo ello se lo debemos a los genes y a los “estrógenos”, hormonas que facilitan que la grasa se acumule debajo de la piel principalmente en caderas, muslos y glúteos, que nos ayuda con la fertilidad y nos y protege frente a la diabetes, y las enfermedades cardiovasculares, como el infarto.

Sin embargo, cuando la vida avanza y de forma inexorable entramos en lo que conocemos como menopausia, en la que además de convertirnos en seres vitalmente inútiles por no poder procrear, y socialmente transparentes, perdemos los estrógenos y con ello toda su protección y sus efectos. Paralelo a las arrugas en la piel, notamos que las piernas nos adelgazan y nos aumenta la tripa y a veces el pecho. Lo que está pasando es que la perdida de estrógenos nos acerca a los hombres y la grasa corporal cambia de sitio, se nos pone en la cintura y empezamos a parecer tonelitos con patitas finas. Además perdemos la masa muscular y toda esa protección frente a la enfermedad desaparece siendo un momento crítico para hacernos diabéticas, hipertensas y empezar con infartos, igualitos que nuestros compañeros de fatigas; los hombres. No entremos en pánico, va a pasar y es mejor contarlo que no hacerlo.

Simplemente empecemos a cuidarnos antes de que ocurra. Hay que vigilar el peso para no engordar. Hay que cuidarse mucho con los embarazos, ganar el peso adecuado unos 8 kg e intentar por todos los medios perder los kilos de más que se te hayan quedado después del parto. Hay que cuidar la alimentación reduciendo, y bien digo reduciendo que no quitando todos los alimentos que sabemos que tomados de más engordan principalmente los azúcares, las harinas refinadas, los dulces y las grasas, sobre todo de origen animal.

Pero lo más importante hay que aumentar el ejercicio. Es el elemento crucial para que nuestro cuerpo se mantenga y no nos desbordemos. Debemos combinar el ejercicio aeróbico, como caminar, corre, hacer gimnasia o cualquier deporte, con el ejercicio de fuerza como las pesas, subir escaleras o hacer sentadillas, y hay que hacerlo todos los días. Con ello conseguiremos frenar la pérdida de masa muscular, mantener el metabolismo activo y reducir r el aumento de grasa corporal. No es un sugerencia es una obligación. No esperes a que los quilos te agobien empieza ya, el ejercicio será la salvación.

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