Obesidad y discapacidad

Inauguramos el nuevo año con una noticia inquietante, el Tribunal de Justicia Europeo ha emitido sentencia considerando la obesidad como una discapacidad. El análisis que se hace desde un punto de vista económico en impactante, no hay dinero en el mundo ni siquiera en países ricos para pagarlo. Tres de cada diez personas sufren obesidad y una de cada dos tiene exceso de peso, ¿se imaginan el dineral que ello supondría a cualquier estado?.

Soy médico, no economista y el análisis que me gustaría hacer es otro. El obeso sobre todo cuando la obesidad alcanza cotas altas, evidentemente deteriora la capacidad física del individuo que la padece, y tenemos datos sobre reducción de productividad, perdida de horas de trabajo, mayor número de bajas laborales y probablemente dificultad para realizar algún tipo de trabajo físico, pero, ¿ello es causa suficiente para considerarlos como discapacitados?, ¿es la obesidad una minusvalía?, o es ello producto del rechazo social que produce.

La obesidad va unida a la idea social de pasota, vago, glotón, descuidado o torpe e incapaz de controlarse, y no es así. La mayoría de las personas obesas, son normales, válidas y en ocasiones sorprendentemente ágiles y activas. La inmensa mayoría ha luchado contra la enfermedad de forma brutal, gastando enormes cantidades de dinero y esfuerzo con unos resultados decepcionantes, que con frecuencia les llevan a la desesperación y les produce problemas serios de autoestima y del ánimo. El gordito feliz no existe. Ya desde niños sufren la estigmatización y el aislamiento que les deteriora las relaciones sociales, les isla y empeora la enfermedad. Es como una pescadilla que se muerde la cola.

Creo que la obesidad es una terrible enfermedad contra la que tenemos que luchar todos porque nadie estamos libre de padecerla. Hay ayudar a los que la padecen de la mejor forma posible, pero no es la compasión, o la consideración de discapacitados lo que necesitan, ello no va a solucionar el problema. La solución vendrá cuando de verdad nos tomemos en serio el problema todos, políticos, médicos, profesores, padres etc.

Hay que invertir en educación, las sociedades de mayor nivel sociocultural son menos obesas. Hay que invertir en tratamientos activos e investigación sobre la enfermedad y sobre todo hay que invertir cambiar aspectos sociales tremendamente nocivos que nos conducen a esta lacra y hacen que el obeso se sienta discriminado por el hecho de serlo y no se estimule para dejar de serlo.

Estoy en contra de la sentencia del Tribunal Europeo, creo que es un error considerar la obesidad como una discapacidad.

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