La polémica del azúcar: ¿Es bueno o es malo tomar azúcar?

Azúcar

Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha sugerido como recomendación nutricional, bajar la cantidad de azúcares añadidos a la dieta del 10% al 5% lo que supone no tomar más de 25 gr. al día, es decir 4 o 5 cucharadas pequeñas de azúcar, o un helado o un refresco azucarado. Teniendo en cuenta que la cantidad de azúcar que podemos tomar un día normal con frecuencia sobrepasa los 100 gr., es fácil entender lo difícil que va a ser ponerlo en marcha.

El azúcar es sí mismo no es ni bueno ni malo. Es un nutriente englobado dentro de lo que conocemos como carbohidratos y que tomamos de forma habitual en muchos alimentos dulces como frutas, lácteos, remolacha etc. pero también formando parte de otros alimentos no dulces: cereales (arroz, pan, pasta), legumbres, o verduras. Es la moneda energética del organismo y un órgano tan importante como el cerebro la necesita para funcionar, ya que no es capaz de utilizar ningún otro nutriente. El problema por tanto no está en el azúcar natural que contiene los alimentos, sino en el que tomamos añadido en forma de cucharadas o terrones en el café, los dulces, las bebidas o refrescos azucarados, los helados, los chocolates, los caramelos etc.

Una dieta normal sin azúcares añadidos ya contiene la cantidad de azúcar necesario para funcionar, el resto, el que añadimos, es muy probable que se acabe convirtiendo en grasa y nos ponga obesos, diabéticos, hipertensos y de paso nos deteriore la dentadura. Aunque seria inocente echarle la culpa solo al azúcar de la epidemia de obesidad y diabetes que padecemos, no podemos mirar para otro lado. Hay múltiples estudios que relacionan el exceso de azúcares de la dieta principalmente en forma de bebidas o refrescos azucarados, con obesidad infantil, obesidad en mujeres, y posterior desarrollo de diabetes y enfermedad metabólica. La polémica surge porque a la industria alimentaria relacionada con el azúcar, no le interesa que se reduzca.

Países como México o EEUU, en concreto en el estado de California, han subido los impuestos a las bebidas y refrescos dulces y obligan a etiquetarlas avisando del riesgo de obesidad y diabetes.

Seamos prudentes y desarrollemos buenos hábitos como, evitar bebidas dulces y quitarnos la sed con agua, no abusar de postres dulces y tomar más frutas, no usar azúcar para endulzar y cambiarlo por edulcorantes. Todas estas medidas son saludables, le guste o no a la industria alimentaria. Eso no quita que nos demos un capricho de vez en cuando.

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