¿La obesidad se opera?

No es una pregunta con trampa, es cierto, hoy la obesidad se opera. Cuando no somos capaces de controlarla con métodos no cruentos, la cirugía viene en nuestra ayuda y mediante diferentes técnicas se consigue reducir la ingesta y como consecuencia se pierde peso. Las técnicas que se emplean van desde una reducción de estómago más o menos sofisticada hasta la exclusión de la casi totalidad del intestino, pasando por las bandas gástricas, los marcapasos o las nuevas técnicas endoscópicas mediante las cuales sin cirugía achican el tamaño gástrico desde el interior del mismo. Disminuye el hambre y si te pasas de comer,  o vomitas o te sientes fatal. Como resultado, pierdes peso, pero también pierdes vitaminas, minerales, proteínas etc., que tendrás que suplementar toda tu vida. Al cabo de  tres o cuatro años si no has sido capaz de cambiar tus hábitos de vida, entiéndase comer menos y moverte mas, parte o la totalidad del peso se recupera y estamos en el punto de partida pero con el tubo digestivo alterado y un cuadro de malnutrición mas o menos importante asociado. Y entonces qué? La obesidad se opera? la respuesta por tanto es no, rotundamente no, a pesar la toda la propaganda a favor que exista. La obesidad no se opera, la obesidad es una enfermedad crónica producida por un acumulo de grasa, debido a un balance continuado y mantenido de calorías.  La cirugía solo pone barreas físicas y fisiológicas para evitar que engordemos. Hay que considerarla como una gran ayuda para adelgazar, pero sin perder el norte. Lo que de verdad  hace perder peso y no ganarlo es comer menos y movernos más. Solo se debe recurrir a la cirugía cuando por diferentes razones el resto de mecanismos, tratamientos etc. han fallado y no tenemos más remedio, y por supuesto teniendo claro que lo que adelgaza, no es el bisturí, sino el cambio hábitos.

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La obesidad y la diabetes: las amistades peligrosas

Dos epidemias asolan el mundo de la opulencia; la obesidad y su prima hermana la diabetes. Ambas surgen sobre una base genética cuando la abundancia y los excesos en la alimentación nos sobrepasan. Hoy en los albores del siglo XXI hay mas muertes por estas dos enfermedades que por la malnutrición. Se empieza por unos kilos de más a los que no se da importancia, y se termina con una diabetes pinchándose insulina.  La grasa que acumulamos dentro del cuerpo como resultado de los excesos, sobre todo la que se nos pone en el abdomen es la gran culpable. Se mete dentro del hígado, de los músculos, rodea las vísceras y no deja que funcionen bien.  Se produce un fenómeno llamado resistencia a la insulina que acaba provocando una diabetes. Una vez que nos hemos hecho diabéticos, los tratamientos que se utilizan para bajar la glucosa favorecen la obesidad.  Así se establece un círculo vicioso del que es muy difícil salir.  Moraleja, mas vale prevenir que curar. En esos momentos la cintura manda, es mas importante que los kilos. Cuando en una mujer la circunferencia de cintura sobrepasa los 88 cm. y en un varón los 102 cm, nos debemos  poner en alerta. Estamos llenos de grasa por dentro y ello nos llevará a la diabetes.  Evitar  los alimentos dulces que son todos los que tengan glucosa, fructosa, sacarosa o dextrosa,  acostumbrarse a beber agua en vez de bebidas azucaradas, disminuir el alcohol y  reducir  las grasas saturadas de origen animal presentes en carnes rojas y quesos grasos, es imprescindible. Por otro lado  hay que aumentar las verduras, legumbres, pescados y frutas frescas y moverse mas, cualquier actividad vale. . Aumentar la actividad física  y cambiar la alimentación no solo nos ayudaran a prevenir la obesidad sino que nos evitará ser diabéticos.

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¿Estás intentando adelgazar?

La temida operación bikini nos impulsa a perder kilos. Todos los años surge una dieta nueva que promete milagros. Alguien la ha hecho y ha “adelgazado muchíiisimo”, reclamo infalible para lanzarse de cabeza  y someterse a una dieta sin sentido, sin ninguna base científica, en la que  la pérdida de los kilos, es de todo menos de grasa. Dietas conocidas  por sus excentricidades, como  la del grupo sanguíneo, la del sirope de arce, la de la sopa quema grasas, la de los potitos de bebé, o la dieta Dunkan, inducen déficits nutricionales severos, pérdida de agua y de masa muscular que pueden tener consecuencias negativas importantes a corto y lago plazo sobre la salud física y mental.

Si estás adelgazando y pierdes dos o más kilos a la semana, notas que los músculos han perdido volumen, tono y fuerza, te sientes  excesivamente cansado,  irritable y experimentas la necesidad de comer compulsivamente con alguna frecuencia incluso te cuesta conciliar el sueño por apetito, ponte en alerta, algo va mal.

Si a ello le añades una excesiva caída de pelo aproximadamente un mes después de haber iniciado la dieta, notas fragilidad en las uñas, aparición de grietas en las comisuras de los labios,  mareos,  palpitaciones o calambres mientras estás realizando la dieta,  estás entrando en un cuadro de malnutrición con consecuencias poco recomendables sobre la salud.

Adelgazar siempre que sea necesario es importante pero NO a cualquier precio.

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100 días sin tabaco ¿y el peso qué?

Dejar de fumar es saludable, pero tiene consecuencias, menos agradables y a veces imprevisibles sobre el peso corporal.  Con frecuencia el abandono el tabaco nos incrementa el peso una media de 5 kg, relacionado con un aumento del hambre, por la pérdida de los efectos “anti hambre” de la nicotina,  y por el aumento de la ansiedad que da por comer.  Sustituimos el cigarro por caramelos o chicles sin azúcar, pero no es suficiente. Tenemos hambre a todas horas y picoteamos el doble que antes, y por lo general elegimos alimentos mas calóricos sobre todo dulces. Muchas personas, sobre todo mujeres jóvenes, siguen fumando por miedo a engordar. Beber mucha agua, ser muy ordenado en las comidas, tomar siempre algún carbohidrato de absorción lenta (cereales integrales, legumbres, patatas), frutas y verduras, acompañados de un incremento en la actividad física ayuda a paliar los efectos sobre el peso. Quizá no tener que luchar por dejarlo, sea uno de los argumentos mas potentes para no iniciarlo.

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Stop Yo-Yo

STOP YO-YO , es el lema que presidirá la campaña contra la obesidad que organiza la Sociedad Europea para el estudio de la Obesidad este año.
La primavera acecha y con ella nos lanzamos sin pensar en manos de la primera dieta que promulga un adelgazamiento intenso y rápido. Hacer dietas de forma indiscriminada sin control y sobre todo sin base científica, solo conduce a la obesidad en si misma. El archiconocido fenómeno del YO-YO es decir adelgazo, y recupero todo o más peso del que perdí, es una de las principales vías para llegar a ser obeso. NO hay milagros, NO se puede, NI se debe adelgazar muy deprisa. Solo te llevará a buen puerto un buen análisis de la situación, seguido con un plan completo a largo plazo que incluya pequeños y mantenidos cambios en la alimentación y un aumento de la actividad física. Todo lo demás son milongas. No te dejes engañar.

Realidades

El michelín y la pereza

El michelín, esa  protusión indiscreta, acusadora que se asoma sobre nuestra silueta y que se va extendiendo poco a poco hasta terminar en un flotador que nos rodea, al que se pueden unir otros michelines, por delante, por detrás, en los brazos, en los muslos, amenaza nuestra existencia.  Cuanto mas desesperados estamos y menos nos gustamos, más pereza nos da todo. La pereza nos invade,  da pereza hacer ejercicio, da pereza ir andando a cualquier sitio, da pereza  ordenar las comidas, da pereza cocinar, da pereza ir a la compra, da pereza pensar, hemos entrado en la fase de pereza estructural, tenemos pereza hasta de nosotros mismos.
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