Richard P. McBrien / National Catholic Reporter. 26 de mayo, 2009.- La comunión anglicana y la Iglesia católica históricamente han tenido mucho que aprender una de otra. Los anglicanos han mostrado a los católicos que es posible mantener la unidad internacional respecto a la autonomía local y los católicos han enseñando a los católicos los beneficios de una autoridad central fuerte.
Sin embargo, desde 2003, cuando Gene Robinson, gay que reconoció abiertamente vivir en pareja, fue electo y consagrado como obispo de New Hampshire, la comunión anglicana a nivel mundial ha pasado por muchas confusiones. No es claro si la unidad es consistente a pesar de la autonomía local, particularmente la autonomía de la Iglesia Episcopal en los Estados Unidos, misma que sigue apoyando la controvertida ordenación del obispo Robinson.
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