Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

El cardenal oportunista

21.12.18 | 07:10. Archivado en Arquidiócesis México, Análisis y Opinión

Raymundo Riva Palacio / EjeCentral.

1er. TIEMPO: El cardenal acomodaticio. En su homilía dominical, el arzobispo primado de México, el cardenal Carlos Aguiar Retes, dijo que la descomposición social era producto de la soberbia. Acto seguido, añadió que quienes tienen una autoridad, sea cual sea, un oficio o una profesión, deben realizarla con plena justicia, conforme a la responsabilidad que reciben, y no aprovecharse para su propio beneficio. El cardenal tiene una corta memoria. Aunque su diagnóstico es correcto, la descomposición social como consecuencia de la soberbia, se puede argumentar que él fue corresponsable de lo que se está viviendo en México, porque cuando debió haber hablado, calló, y cuando debió haberse deslindado, se fusionó más con el gobierno más soberbio que se recuerda, el del presidente Enrique Peña Nieto. Aguiar Retes nunca lo iba a hacer en ese momento, por su estrecha amistad con el expresidente desde que era obispo en Tlalnepantla. Peña Nieto siempre tuvo consideraciones con él, y cuando encabezó la Conferencia del Episcopado Mexicano encargó a dos allegados a él, siendo gobernador del estado de México, que siempre atendieran sus necesidades. El entonces número dos en Toluca, Luis Enrique Miranda, se encargó de proveer a la jerarquía eclesiástica todo lo que necesitaran, como camionetas blindadas y boletos de avión para sus viajes. Roberto Herrera, a quien Peña Nieto durante su Presidencia convirtió en director general adjunto de Asuntos Religiosos en Los Pinos —cargo que no existía antes—, fue el enlace. Aguiar Retes fue el hombre de Peña Nieto en la Iglesia católica, y contrapeso del cardenal Norberto Rivera, su antecesor en el Arzobispado Primado de la Ciudad de México, quien había sido un consistente crítico de las políticas del expresidente. Su acceso a la casa presidencial era casi irrestricto, salvo en el arranque del gobierno peñista donde hasta él se quejaba de la soberbia predominante en Los Pinos. Eso se fue corrigiendo con el paso del tiempo y el cardenal recuperó su posición dentro de la casa presidencial como un contrapeso a la beligerancia de Rivera, cuyo poder amasado durante el papado de Juan Pablo II le permitió tener fuerte influencia en el Vaticano, que tardó tiempo en perder, ya con Francisco como papa. Peña Nieto no quería al cardenal Rivera, pero tampoco Francisco, que lo veía como parte de la extrema derecha vaticana, con quien se había enfrentado, en el Consejo Episcopal Latinoamericano, cuando en ese entonces el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio hizo alianza con Aguiar Retes para confrontarlo.

>> Sigue...


Jueves, 21 de febrero

BUSCAR

Editado por

Hemeroteca

December 2018
M T W T F S S
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31