Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

La Guadalupana, verdad, esperanza y misterio

12.12.18 | 15:41. Archivado en Iglesia católica en México, Cristianismo

Guillermo Gazanini Espinoza / Millones de peregrinos, literalmente una marea humana de devoción incondicional. Gente sencilla, la mayoría, también lo de la opulencia. Ante Ella ponen lo más urgente y agradecen los favores concedidos. Año tras año reconocen fortaleza y salud, casi sobrenaturales, para estar en la Basílica y cumplir con el juramento. Más de diez millones de personas se postraron ante la Madre de Dios, Ella no juzga, acoge; no amonesta, simplemente ama.

A 487 años de las apariciones de Santa María de Guadalupe a Juan Diego, ese santo al que mucho debemos, pero que es injustamente tratado. Un indio, cola y escalera, quien tuvo en sus manos y entregó el emblema del fin de un mundo para iniciar otro, la fe del pueblo del mestizaje refleja la profunda fe de una nación que desbordó.

Es justo hacer un alto para meditar sobre el amor a Guadalupe. Muchas otras devociones en México emergen y eclipsan, a otros santos de pronto apabullados por el enrarecido ambiente secular de la religión del sentimiento y la conveniencia de los mitos. La Virgen de Guadalupe, a pesar de nuestros pecados e infidelidades, otorga la oportunidad que viene de lo alto para enderezar lo torcido y salvar lo perdido en este país donde Dios mostró su amor al traer el Verbo encarnado en las entrañas de María, vaso incorrupto, a una nación herida por la corrupción de sus hijos.

En el 2031, los mexicanos celebraremos 500 años de las apariciones y será motivo de reflexión profunda por el medio milenio de evangelización frente a nuestros problemas cada vez más agudos y complejos. La misma ruta nos permitirá escudriñar esta identidad guadalupana creciente en cuanto a la devoción, no por un símbolo simplemente sino desde la esencia misma del cristianismo a través del guadalupanismo.

Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893), indígena de Tixtla, notable liberal de la Reforma, político e intelectual, abogado, presidente de la Suprema Corte y quien sentó las bases de la educación laica, escribió uno de los estudios más esenciales desentrañando nuestra historia guadalupana. Con gran especulación filosófica y notable observación sociológica, Altamirano plasmó en las letras la “médula” del guadalupanismo acendrado en cada rincón de México donde un pueblo, comunidad o colonia, vivienda pobre o mansión ostentosa, resguarda siempre una humilde estampa o la confección más rica de la imagen guadalupana.

Quizá hoy, quien fuera maestro, diputado y procurador, observaría con singular agudeza las contradicciones y pecados que ostentamos con orgullo cínico en contraposición a la sinceridad y arrepentimiento que deberíamos tener. Es un verdadero drama de fe por el momento particular de nuestra historia, de tensión y crisis agudas en el presente en conflicto hacia la esperanza del futuro cuyo camino está sembrado de cardos y espinas.

Y en medio de esas crisis está la Virgen de Guadalupe. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? Ante este consuelo, lo escrito por el maestro cobra actualidad a pesar de los años como la brújula segura de nuestro porvenir. Como concluiría Espinel, el seudónimo usado por Altamirano en “La fiesta de Guadalupe”, artículo aparecido en La República, el 12 de diciembre de 1880, “El día en que no se adore a la Virgen del Tepeyac en esta tierra, es seguro que habrá desaparecido no sólo la nacionalidad mexicana sino hasta el recuerdo de los moradores del México actual”. Colofón que resume la verdad, esperanza y misterio que encierra en sí misma Santa María de Guadalupe.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comments

No Comments for this post yet...

    Lunes, 21 de enero

    BUSCAR

    Editado por

    Síguenos

    Hemeroteca

    Enero 2019
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    28293031