Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Dona Nobis Pacem. La Jornada Mundial de la paz cumple 50 años

01.01.18 | 04:08. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

El Beato Paulo VI celebró por primera vez el 1 de enero de 1968, el Día de la Paz que inauguró las Jornadas Mundiales.

Guillermo Gazanini Espinoza / Una de las iniciativas más nobles del Papa Paulo VI fue la celebración del Día de la Paz, dos años después de la clausura del Concilio Vaticano II y del Novus Ordo de la reforma litúrgica que movió la Solemnidad de la Madre de Dios, Theotokos, del 11 de octubre, decretado por Pío XI en 1931 en ocasión de la proclamación del dogma de la maternidad divina de María por el Concilio de Éfeso en el 431 dC., la apertura del nuevo año el 1 de enero, entró en una dinámica mariológica para centrar nuestro tiempo en el misterio de la maternidad de María cuyo eje es el de la encarnación del Hijo del Verbo.

Paulo VI reconoció en este misterio la oportunidad para hablar de la paz. Lejos de una celebración distinta a la del 1 de enero, el Papa beato quiso echar mano de esta solemnidad para “su luz de bondad, de sabiduría y de esperanza sobre la imploración, la meditación, la promoción del grande y deseado don de la paz de que el mundo tiene tanta necesidad”. (Primer mensaje de la Jornada Mundial por la Paz, 1 de enero de 1968).

Ese lejano 1968 se inauguraba con la convulsión de la guerra en Indochina y las tensiones raciales; la época de cambios despuntaba hacia los movimientos sociales en muchas partes del mundo, de organizaciones estudiantiles que, como en México, fueron duramente reprimidas hasta el derramamiento violento de sangre.

Paulo VI echaba mano del santo de la paz, Juan XXIII. La Jornada tenía inspiración en la gran Encíclica Pacem in Terris. Quería promover una verdadera educación por la paz sin asentir en los espejismos de insidias pacifistas “que adormecen al adversario o debilita en los espíritus el sentido de la justicia, del deber y del sacrificio, es preciso suscitar en los hombres de nuestro tiempo y de las generaciones futuras el sentido y el amor de la Paz fundada sobre la verdad, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el amor”.

La razón derivó también hacia un propósito que aún necesita repercutir en cada corazón y conciencia. El ideal de Paulo VI era hacer del 1 de enero anual una Jornada solemne con iniciativas e “ideas originales y poderosas” para su desarrollo. En el primer mensaje de 1968 se puede llegar a percibir esa vibrante fe que iba de la mano con la de las notables transformaciones del Concilio Vaticano II y con la esperanza de una Iglesia, madre y maestra, en diálogo con el mundo. En uno de los párrafos más notables se lee: “Podemos tener un arma singular para la Paz, la oración, con sus maravillosas energías de tonificación moral y de impetración de trascendentes factores divinos de innovaciones espirituales y políticas; y con la posibilidad que ella ofrece a cada uno para examinarse individualmente y sinceramente acerca de las raíces del rencor y de la violencia que pudieran encontrarse en el corazón de cada uno”.

A cincuenta años, desde el gran Paulo VI hasta Francisco, la dinámica de este 1 de enero es la misma, siempre con renovada esperanza. Porque como en aquel mundo convulso de 1968, la tarea no es permanecer en silencio sino para que en cada cristiano se note a un agente “operador de la paz” que no se queda en reduccionismos. Retumba en gobernantes y responsables de los pueblos, en líderes y quienes llevan la grave responsabilidad del destino de las naciones. Operadores de la paz como la que ofreció Cristo a sus discípulos para anunciar y denunciar. “No puede estar basada sobre una falsa retórica de palabras, bien recibidas porque responden a las profundas y genuinas aspiraciones de los hombres, pero que pueden también servir y han servido a veces, por desgracia, para esconder el vacío del verdadero espíritu y de reales intenciones de paz, si no directamente para cubrir sentimientos y acciones de prepotencia o intereses de parte”.

Urge la paz en muchas partes y de diversas formas. 2017 se inauguró con el mensaje para esa Jornada Mundial firmado por el Papa Francisco el 8 de diciembre con el tema de la No violencia. Y recuerda cómo Paulo VI quiso hacer de esta solemnidad un cauce para el desarrollo humano. Para el mundo fragmentado, recuerda Francisco, la violencia no es la vía; por el contrario, los nuevos retos exigen de los cristianos esa “resistencia pacífica” para vencer el mal que parece implacable en muchas zonas del mundo. La “no violencia activa (como) un elemento necesario y coherente del continuo esfuerzo de la Iglesia para limitar el uso de la fuerza por medio de las normas morales, a través de su participación en las instituciones internacionales y gracias también a la aportación competente de tantos cristianos en la elaboración de normativas a todos los niveles. Jesús mismo nos ofrece un «manual» de esta estrategia de construcción de la paz en el así llamado Discurso de la montaña. Las ocho bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica. Bienaventurados los mansos —dice Jesús—, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia”.

Las palabras finales del mensaje de la I Jornada Mundial pueden ser igual de actuales para este año que empieza: “Tratemos, por tanto, de inaugurar el año de gracia 1968 (año de la fe que se convierte en esperanza) orando por la Paz; todos, posiblemente juntos en nuestras Iglesias y en nuestras casas; es lo que por ahora os pedimos; que no falte la voz de nadie en el gran coro de la Iglesia y del mundo que invoca de Cristo, inmolado por nosotros, dona nobis pacem”.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comments

No Comments for this post yet...

    Viernes, 19 de enero

    BUSCAR

    Editado por

    Síguenos

    Hemeroteca

    Enero 2018
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    293031