Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

¿Cómo nos salva este Mesías, el Hijo de Dios que contemplamos recién nacido en Belén?

27.12.17 | 19:43. Archivado en Iglesia católica en México, Cristianismo

Mons. Leopoldo González González. Arzobispo de Acapulco / CEM.- Con la misma admiración y esperanza con que los pastores la recibieron en los campos de Belén hace más de dos mil años, en esta Navidad volvemos a escuchar la Buena Noticia del Nacimiento de nuestro Salvador. Es una noticia que nos llena de gozo. Así la anunciaba un antiguo pregón: “Habían pasado muchísimos años desde que, al principio, Dios creó el cielo y la tierra e hizo al hombre a su imagen y semejanza, y muchísimos años también desde que cesó el diluvio y el Altísimo hizo resplandecer el arco iris, signo de alianza y de paz. En el año 752 de la fundación de Roma, en el año 42 del imperio de Octavio Augusto, mientras en toda la tierra reinaba la paz, en Belén de Judá, pueblo humilde de Israel, ocupado entonces por los romanos, en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada, de María Virgen, esposa de José, de la casa y familia de David, nació Jesús, Dios eterno, Hijo del eterno Padre y hombre verdadero, llamado Mesías, es decir, Cristo, que es el Salvador que todos los hombres esperaban”.

La situación que vivimos en nuestra Patria y en nuestro Estado parece no dar mucho espacio a la alegría y al gozo. Sin embargo, cuando hay confianza, la dificultad es el espacio donde más profundamente arraiga la esperanza. Navidad pone en nuestra persona raíces muy profundas de una confianza que nada ni nadie nos puede quitar. Nos da la certeza de que Dios nos ama, se ocupa de nosotros y está a nuestro lado en cada situación en que nos encontramos.

¿Cómo nos salva este Mesías, el Hijo de Dios que contemplamos recién nacido en Belén? La respuesta completa la tendremos en su Pascua gloriosa. Sin embargo hoy miramos la raíz de la salvación que nos ofrece: nos salva haciéndose uno de nosotros. Viviendo nuestra vida la transforma: al pasar haciendo el bien transparenta el don de Dios que cada persona humana es para los demás. Esta es la fuerza que Dios ha puesto en nuestras manos para transformar la realidad. A veces parece que el bien más que una fuerza, es debilidad ante el mal que nos oprime. Tal vez sea debilidad, pero es la debilidad del amor, con la que este Niño recién nacido ha transformado la historia de cada hombre y de cada mujer.

Pero también nos salva haciéndose cada uno de nosotros. Hace tiempo, en una posada, los santos peregrinos fueron representados por un matrimonio. La señora estaba embarazada. José fue representado por el esposo, María fue representada por la esposa, a Jesús le veíamos presente en el niño o la niña que esta mamá estaba esperando. A San José se le miraba el rostro, a María se le miraba el rostro. Sólo el rostro de Jesús parecía oculto. En realidad el rostro de Jesús era el que estaba más ante nuestra vista: era el rostro de cada hombre y de cada mujer que mirábamos.

En cada hombre y en cada mujer está Jesús y desde cada hombre y cada mujer nos dice a todos: “Soy Jesús a quien tú acoges o rechazas, a quien tiendes la mano o ante quien cierras el puño”, y mostrándonos su amor nos invita cada día a vencer la indiferencia, mirarles y tratarles de modo más fraterno. Desde cada víctima Él mira y dice: “Soy Jesús, a quien tú extorsionas, a quien secuestras, torturas, desapareces o asesinas”. Con la infinita ternura de su amor habla al corazón y llama a la conversión, a dejar de hacer el mal y reparar el daño en la medida de lo posible. Así Jesús nos salva y construye la paz: cambiándonos desde dentro.

Esta noche cantemos con los ángeles la gloria de Dios y recibamos la paz que el Niño Jesús a todos ofrece porque todos somos amados de Dios. Deseo a todos una Feliz Navidad en Cristo Jesús, nuestro Salvador.

+Mons. Leopoldo González González
Arzobispo de Acapulco


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comments

No Comments for this post yet...

    Martes, 23 de octubre

    BUSCAR

    Editado por

    Síguenos

    Hemeroteca

    Octubre 2018
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    293031