Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Terrorismo migratorio

26.02.17 | 12:30. Archivado en Arquidiócesis México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / SIAME. 26 de febrero.- Donald Trump amenazó como candidato, y ahora lo cumple como Presidente de los Estados Unidos: los mexicanos indocumentados, todos, sin excepción, serán deportados. Pero no sólo aquéllos que tienen algún antecedente penal –lo cual podría ser comprensible–, sino cualquiera que haya ingresado sin papeles, no importa si es un trabajador ejemplar, si paga sus impuestos y es parte del desarrollo de ese país. Todo mexicano indocumentado será deportado sin miramiento alguno, sin ningún respeto a su dignidad humana, sin tomar en cuenta sus derechos fundamentales, sin importar en qué situación quede su familia. Todos serán tratados como criminales y enviados a México; pero no sólo eso, también serán devueltos a nuestro país los inmigrantes no mexicanos que hayan cruzado por nuestro territorio.

Lo que hace el señor Trump, no es sólo la aplicación de un legalismo inhumano, sino un verdadero acto de terror. ¿Qué otro nombre se puede dar a las órdenes ejecutivas del presidente norteamericano, que autoriza realizar redadas de indocumentados, dando autoridad a todo policía local para actuar como agente migratorio?
Nuestros hermanos indocumentados tienen miedo, sus hijos sufren una verdadera sicosis, mientras las autoridades mexicanas no aciertan a actuar, no hacen más que declaraciones y promesas; son tibias sus reacciones, muestran también miedo, y peor aún, sumisión. Siguen esperando a que el mandatario norteamericano entre en razón, cuando ha demostrado, desde que era candidato, que lo suyo, su método, es justamente la sinrazón.

Nuestro gobierno continúa explicando lo del gasolinazo mientras el país arde en la violencia, la inestabilidad económica y la obscena corrupción; mientras nuestros hermanos inmigrantes no tienen quién los defienda ni a quién acudir; están huérfanos y no saben qué hacer, pues no confían en un gobierno que es el causante de su exilio; es más, se han dado cuenta que a la clase política no le interesa su suerte.

Mientras los partidos políticos y los altos funcionarios reciben inmoralmente miles de millones de pesos, y el gobierno gasta de forma irresponsable millonadas en su fallida publicidad, apenas se dan, sin hacer llegar los recursos a los consulados, unas migajas –mil millones de pesos– para atender esta emergencia humanitaria. Eso es lo que valen para el gobierno todos los mexicanos que anualmente envían casi 30 mil millones de dólares para aliviar la miseria de incontables de familias a las que nuestra clase política no ha sido capaz de brindar un desarrollo digno.

La cobardía no es prudencia, ni la estridencia es virtud; sin embargo, no vemos firmeza en la defensa de nuestra soberanía; no vemos dignidad en el trato con nuestro vecino del norte; no vemos estrategias eficaces para ayudar a nuestros connacionales; no vemos altura ni inteligencia en los responsables de atender esta crisis humanitaria. Se necesita pericia, experiencia, no aprendices donde hace falta verdaderos maestros del arte de la diplomacia, y sensibilidad humana y política.

Las comisiones episcopales de México y Estados Unidos hacen un gran esfuerzo por atender esta crisis. El Papa Francisco ha hecho varios pronunciamientos, manifestando su preocupación, y ha unido a estas dos iglesias para que trabajen juntas en favor de los indocumentados, pero hace falta mucho más, y se echa de menos no sólo la solidaridad nacional, sino también la solidaridad internacional para poner un freno al racismo, al odio y al terrorismo del indigno presidente norteamericano.


Obispo de Saltillo frente a estudiantes

24.02.17 | 17:39. Archivado en Iglesia católica en México, Cristianismo

Adalberto Peña / diócesis de Saltillo. 24 de febrero.- La inquietud de las y los jóvenes de los municipios de Monclova y Parras de la Fuente por conocer la postura de la iglesia y en particular de nuestra diócesis ante los retos que como sociedad enfrentamos en la actualidad, quedó manifestada en el diálogo que tuvieron con Fray Raúl Vera López, nuestro obispo, como parte de la visita que realizó al Colegio Guadalupe Victoria, en la tierra del acero y el Colegio Hernando de Tovar en el municipio que alberga al Santo Madero los días 16 y 17 de febrero como arranque de una serie de encuentros con estudiantes de diferentes colegios dentro del territorio diocesano.

En ambos colegios, además de saludar y convivir con los niños de educación preescolar y primaria, emitió un mensaje para quienes cursan la secundaria en el que mencionó que cada persona es importante para Dios, quien da a todos por igual la dignidad como ser humano y como hijas e hijos de Él, además de alentarlos a trabajar para seguir construyendo una nación en la que prevalezca la justicia y la paz. “Ustedes ya tienen un significado muy grande para la vida de éste país, ustedes ya son, cada una y cada uno con las cualidades que Dios les ha dado y las que reciben en la educación que se les brinda, piezas clave para darle vida a nuestra patria”. Dijo el líder de la Diócesis de Saltillo al tiempo que las y los adolescentes lo escuchaban con atención.

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No posponer la conversión

23.02.17 | 12:39. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

L´Osservatore Romano / 24 de febrero.- El «escándalo» de quien se profesa cristiano y después muestra su verdadero rostro con una vida que cristiana no es para nada; es el contratestimonio de quien «explota» y «destruye» las vidas de los otros fingiendo ser un buen católico. En esto se centró la misa celebrada el jueves 23 de febrero en Santa Marta por el Papa Francisco, quien, comentando las palabras severas usadas por Jesús en el Evangelio, llamó a la conversión a los protagonistas de ciertas «dobles vidas».

La homilía del Pontífice hizo referencia al salmo 1, en el que se lee: «Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en el banco de los burlones se sienta, mas se complace en la ley de Yahveh, su ley susurra día y noche». La Escritura, explicó Francisco, se refiere al hombre que tiene «su fuerza» en el Señor, «que se siente pequeño, que sabe que sin el Señor no puede hacer nada». Este «es el bendito del Señor».

Más adelante, añadió, el salmo propone también la «contraposición entre los que siguen la ley del Señor y esos arrogantes, malvados». Es la misma contraposición que se encuentra en el Evangelio del día (Marcos 9, 41-50). También en ese pasaje «hay buenos y hay malos». Detrás de las palabras de Jesús se percibe «la figura de estos justos que se sienten pequeños, pero su confianza está en el Señor». Un pasaje, hizo notar el Papa, en el que «en cuatro ocasiones» vuelve a la palabra «escándalo». Y al usarla el Señor «ha sido muy fuerte», tanto que dice: «Cuidado con escandalizar a uno de estos pequeños. ¡Cuidado!». De hecho, explicó el Pontífice, «el escándalo, para el Señor, es destrucción». Y Jesús aconseja: «Es mejor destruirte a ti mismo que destruir a los otros. Córtate la mano, córtate el pie, quítate el ojo, tírate al mar. Pero no escandalizar a los pequeños, es decir a los justos, los que se fían del Señor, que simplemente creen en el Señor».

A este punto el Pontífice se preguntó: «¿Pero qué es el escándalo?». La respuesta toca a la vida concreta de cada persona: «El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida». ¿Un ejemplo? «Yo soy muy católico, yo voy siempre a misa, pertenezco a esta asociación y a otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis trabajadores, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, blanqueo dinero». Esta es una «doble vida». Lamentablemente, consideró el Papa, «muchos católicos son así, y estos escandalizan».

Palabras claras que llevan a cada uno a la vida de todos los días: «cuántas veces hemos escuchado», añadió Francisco, «en el barrio y en otras partes: “pero para ser católico como ese, mejor ser ateo”. Es ese el escándalo», que «destruye», que «echa por los suelos». Y «esto sucede todos los días: es suficiente con ver el telediario o mirar los periódicos. En los periódicos hay muchos escándalos, y también está la gran publicidad de los escándalos. Y con los escándalos se destruye».

Como explicación ulterior de sus palabras, el Pontífice contó un hecho reciente relativo a «una empresa importante» que estaba «al borde de la bancarrota». Ya que, dijo, las autoridades «querían evitar una huelga justa, pero que no hubiera hecho bien», trataron de ponerse en contacto con el responsable de la empresa. ¿Y dónde estaba él mientras «la empresa estaba fracasando» y la gente «no recibía el sueldo del propio trabajo»? Este dirigente, que también decía ser «un hombre católico, muy católico», se encontraba «en una playa de Oriente Medio» en las «vacaciones de invierno». El hecho, añadió el Papa, «no salió en los periódicos», pero «la gente lo supo». Estos «son los escándalos, la doble vida». Y Jesús dice a quien se comporta así: «A estos pequeños, estos pobres que creen en mí, no les arruines con tu doble vida».

Parafraseando otro pasaje del Evangelio, el Pontífice imaginó el momento en el que quien da escándalo llamará a la puerta del Cielo: «¡Soy yo, Señor!» — «Pero sí, ¿no te acuerdas? Yo iba a la iglesia, estaba cerca de ti, pertenecía a tal asociación, hago esto... no te acuerdas de todas las ofrendas que he hecho?». — «Sí, recuerdo. Las ofrendas, esas las recuerdo: todas sucias. Todas robadas a los pobres. No te conozco».

El problema, explicó el Papa, nace de una actitud que se encuentra bien descrita precisamente en la Primera Lectura del día (Siracida, 5, 1-10): «En tus riquezas no te apoyes, ni digas: “tengo bastante con ellas”». Y sigue: «No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión de tu corazón». La doble vida, es decir, «viene del seguir las pasiones del corazón, los pecados capitales que son las heridas del pecado original». Quien da escándalo, dijo Francisco, sigue estas pasiones también si las esconde. La Escritura advierte a estas personas que, aún reconociendo su error, cuentan sobre el hecho que «el Señor es paciente, se olvidará...». E invita a todos a «no posponer la conversión».

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¿Que nos dejó la visita del Papa Francisco?

22.02.17 | 11:23. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo de San Cristóbal de Las Casas / 22 de febrero.- Hace un año, el Papa Francisco visitó nuestra patria. No vino por curiosidad turística, ni porque seamos un país muy importante, sino por los problemas que los obispos mexicanos le dimos a conocer durante la Visita Ad limina, en mayo de 2015. Quiso visitar los lugares con mayores conflictos, como Ecatepec, que es una zona periférica formada por inmigrantes de todo el país; como Michoacán, afectado por el narcotráfico; como Ciudad Juárez, por el grave fenómeno de la migración hacia los Estados Unidos; y Chiapas, por la marginación de los pueblos originarios y por la problemática de las familias. No podía dejar de reunirse con los políticos, pero también con los niños con cáncer, con los ancianos y enfermos, con los jóvenes y los presos. Sobre todo, quiso estar un buen tiempo a solas con la imagen de la Virgen de Guadalupe, en un silencio profundo de oración.

Cuando algunos me preguntan qué nos dejó su visita, y cuando los escépticos de todo dicen que su presencia fue algo pasajero y anecdótico, les digo que el Papa nos confirmó en la fe, nos alentó en el corazón, consoló a los que son despreciados, nos manifestó que, para Dios y para la Iglesia, los pobres, los enfermos, los presos y los indígenas son prioritarios. Nos enseñó, con su ejemplo, que no debemos estar esperando en los templos a que la gente se acerque, sino acercarnos a quienes necesitan el amor de Dios, para llevarles la Palabra de Dios, la luz del Evangelio. Nos enseñó que no debemos quedarnos encerrados en nuestras sacristías y oficinas, sino ser una Iglesia en salida, una Iglesia misionera, abierta y cercana a quienes están en las periferias, no sólo geográficas, sino existenciales y humanas.

Resalto particularmente su presencia en nuestra diócesis, para estar cerca de todos, pero en especial de los pueblos indígenas. Nos invitó a tomar en cuenta las culturas originarias y no despreciarlas. Empezó su homilía diciendo unas palabras en tsotsil: Li smantal Kajvaltike toj lek: La ley del Señor es perfecta del todo. Con las mismas, concluyó. Si el Papa se esforzó por decir al menos unas palabras en un idioma indígena, deberíamos valorar más estos idiomas, que no son meros dialectos, sino verdaderos idiomas, con todo su derecho a existir y a ser tomados en cuenta.

Pidió perdón a los indígenas por tantos desprecios que han seguido sufriendo hasta la fecha. Dijo textualmente: “Muchas veces, de modo sistemático y estructural, vuestros pueblos han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, sus culturas y sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!, perdón hermanos. El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita a ustedes”.

Exhortó a los jóvenes a no perder “la sabiduría de sus ancianos”. Nos invitó a cuidar la hermana madre tierra, que ha sido tan destruida por intereses económicos. Dijo: “El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia”.

Como centro de todo, nos presentó a Jesucristo, el verdadero Sol que ilumina a los pueblos, para que, en El, todos tengamos vida plena. Como siempre, el centro no es el Papa, sino Jesucristo. Ojalá que sigamos meditando sus mensajes, para que no queden en el olvido.


¿Estamos preparados?

19.02.17 | 17:19. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / SIAME. 19 de febrero.- Debido a las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump, se ha creado un ambiente hostil, de inseguridad, incertidumbre y terror contra miles de personas a quienes se les imputan delitos y condiciones de criminalidad sólo por tener una situación migratoria irregular. La aplicación de estas medidas arrojan resultados lamentables, el primero de ellos la separación de familias enteras cuando los padres son repatriados dejando a los hijos en completo estado de indefensión. La suerte última es ponerlos en adopción cuando tienen padre y madre cuyo único delito es la carencia de la ciudadanía de los Estados Unidos de América.

La actual situación no debería ser indiferente a nosotros y es necesario actuar con audacia que, a la vez, podría recuperar el potencial de México ante estos nuevos retos; sin embargo, la historia nos enseña cómo las condiciones políticas no han sido favorables para quienes alguna vez dejaron la tierra natal para mejorar sus condiciones de vida. Cada año, por ejemplo, los trabajadores migratorios mexicanos que prestaron servicios laborales en Estados Unidos entre 1942 a 1964, los exbraceros, ruegan a los diputados del Congreso de la Unión el otorgamiento de los pagos que legalmente les corresponden por esos años de servicio. Su peregrinación topa con la falta de sensibilidad política y humanitaria y fideicomisos sin fondos al regatear lo que en derecho les corresponde. En 2016, una sentencia del Poder Judicial de la Federación obligaría a las autoridades a devolver los salarios retenidos de los exbraceros los cuales ascenderían a más de 5 billones 90 mil 231 millones de pesos por intereses generados en 65 años de adeudo.

No obstante no es sólo cuestión de dinero, es la creación de políticas efectivas y, sobre todo, la acción de una sociedad solidaria y justa para ver a los migrantes como seres humanos y no como fuente de remesas anuales por más de 24 mil millones de dólares que han venido a fortalecer la maltrecha y enana economía mexicana. Así lo recordó el Cardenal Norberto Rivera Carrera el 8 de febrero en Dallas, Texas, al señalar que la sociedad e Iglesia deben dar prioridad “a la superación de las condicionantes que generan los climas de pobreza, violencia e injusticia que obligan a personas, familias y comunidades enteras a emigrar”. Esto es, efectivamente, la causa de los males y deuda hacia los migrantes. Pobreza en comunidades donde lo más elemental no llega, violencia que desplaza a los habitantes e injusticia por no recibir lo que les pertenece como es el caso de los exbraceros.

Ante el terror de la administración Trump, la Iglesia católica en ambos lados de la frontera apela a la unión. Durante esta semana, en el primer Encuentro bi-anual Tex-Mex, los obispos de Texas y México se comprometieron, “en este momento difícil de la historia”, a ofrecer servicios “de calidad a los migrantes, que implica lo espiritual, lo legal, la asistencia material, y familiar” y mantener la presencia constante en campos de detenciones, casas y centros de asistencia a migrantes desde la frontera sur de México hasta todo EU” porque, ante esta ola de desconfianza y traición, las iglesias y templos se han convertido en el único refugio seguro donde se les puede dar garantías para proteger sus derechos legales.

La búsqueda de soluciones legales, políticas y sociales ya no son opción, son cuestiones imperativas. México requiere de la urgente redención de la política migratoria para desarrollarla integralmente. El futuro de los migrantes ya nos endosa documentos de difícil cobro y reparación. Esto puede ser una pesadilla, pero en la esperanza cristiana representa un reto para vislumbrar un futuro más prometedor. Los migrantes salieron de su país en busca de un sueño. ¿Estamos preparados para ofrecerlo?


"Nuestra piedad popular es un modelo de inculturación...", obispos de Latinoamérica en Chiapas, México

18.02.17 | 16:10. Archivado en Iglesia católica en México, Cristianismo

Mensaje de las Comisiones Episcopales de Liturgia de América Latina y el Caribe San Cristóbal de la Casas (Chiapas – México) / 17 de febrero.- Reunidos en la ciudad de San Cristóbal de las Casas a un año de la visita del Santo Padre Francisco a esta Iglesia particular, queremos dar gracias al Dios Uno y Trino, que por el Misterio pascual de Cristo camina con su pueblo en la historia.

Las Iglesias en América Latina y el Caribe, en su peregrinar desde la siembra del Evangelio, y de forma especial a partir del Concilio Vaticano II, han venido promoviendo la inculturación de la liturgia. En este sentido, han sido muchos los encuentros organizados por el CELAM para reflexionar sobre esta realidad.

Constatamos que hoy vivimos una nueva civilización, que muchos llaman cambio de época o globalización. Esta nueva cultura emergente y envolvente afecta a nuestros pueblos a todo nivel (pueblos originarios, afroamericanos, jóvenes, etc). Estas culturas nos desafían a comprenderlas y a entrar en comunión con ellas para que se pueda vivir y celebrar el misterio pascual.

Nuestra piedad popular es un modelo de inculturación a seguir, pues el pueblo ha traducido en su lenguaje y gestos con la fuerza del Espíritu Santo la vivencia de la fe. Por ello hemos de entrar en comunión con la fe vivida por nuestros pueblos.

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CCM organiza mesa de análisis por el aniversario de la visita del Papa Francisco a México


Carlos Villa Roiz / SIAME. 17 de febrero.- El Centro Católico Multimedia, CCM, organizó una mesa de análisis en el marco del primer aniversario de la visita del Papa Francisco a México, en el que los especialistas concluyeron que en algunos rubros, los mensajes del Santo Padre fueron semillas que cayeron en tierra fértil y han dado buenos frutos. Sin embargo, hay otros temas en donde sus palabras pasaron de largo, como es el caso de la enérgica condena que hizo de la corrupción, y que a lo largo de este año, han salido a la opinión varios escandalosos casos en los que hasta el momento ha prevalecido la impunidad.

También se dijo que algunos de sus discursos resultaron proféticos, como es el caso de la migración y el trabajo, pero sobre todo, que dieron aliento y esperanza, principalmente a los jóvenes, a quienes definió como la principal riqueza del país, y a quienes invitó a soñar en el México que desean construir y heredar a las futuras generaciones.

Los especialistas coincidieron que los indígenas siguen descuidados por las autoridades y por la sociedad, no obstante, el mensaje ecológico y sobre el medio ambiente del Santo Padre encontró un marco adecuado para su difusión en este importante sector de la población. El Papa invitó a la gente a hacer un examen de conciencia en torno a ellos y su papel histórico, y finalmente exhortó a pedirles perdón.

Reunidos en el Club de Periodistas de México, los analistas subrayaron que el Papa Francisco dio mensajes muy claros a las autoridades civiles y religiosas, y que sus palabras giraron en torno a la ética al servicio del bien común, la verdad y de la justicia. A los obispos, sacerdotes y seminaristas les dijo que no se atrincheren en las sacristías y que sean pastores coherentes con el mensaje que predican.

Participaron en esta mesa de análisis la periodista Maru Jiménez, de Milenio, decana de la fuente religiosa en la Ciudad de México; el Dr. Gabriel García Colorado, especialista en bioética; el Lic. Alberto Patiño, y los periodistas Felipe Monroy y Guillermo Gazanini Espinoza, quien fue el moderador de esta charla y el sacerdote paulino Omar Sotelo, Director del Centro Católico Multimedia.


"Francisco nos alentó a mantener siempre el diálogo y el encuentro", obispos de México

16.02.17 | 15:49. Archivado en Iglesia católica en México, Cristianismo

A un año de la visita del Papa Francisco

CEM / 16 de febrero.- “La noche nos puede parecer enorme y muy oscura, pero en estos días he podido constatar que en este pueblo existen muchas luces que anuncian esperanza”; con estas palabras el Papa Francisco concluía su viaje apostólico a México en febrero del 2016.

Hoy, a un año de aquella visita, las oraciones, gestos y palabras del Santo Padre permanecen vigentes en el corazón y la memoria de los mexicanos.

Al llegar a nuestro país el Papa Francisco expresó su alegría por “pisar esta tierra mexicana, que ocupa un lugar especial en el corazón de las Américas”, y enfatizó que acudía como “misionero de misericordia y paz, pero también como hijo que quiere rendir homenaje a su madre, la Virgen de Guadalupe”.

Su mensaje de amor y esperanza nos reconfortó y fortaleció; su cercanía y su abrazo en la fe nos recordó que solamente al reposar nuestra mirada en Cristo podemos construir la unidad de nuestro pueblo.

En estos tiempos difíciles, “el mundo en el cual el Señor nos llama a desarrollar nuestra misión se ha vuelto muy complejo”; pero “México es un gran país” y “un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común”.

El Papa Francisco nos alentó a mantener siempre el diálogo y el encuentro, para tender puentes que nos permitan caminar juntos al asumir que “cada sector tiene la obligación de velar por el bien del todo”.

Nuestra gratitud con el Santo Padre por su visita a México, se traduce en compromiso y acción. Por ello, la Conferencia del Episcopado Mexicano inició en abril del mismo 2016 la elaboración del Proyecto Global Pastoral 2031 – 2033, el cual tiene como objetivo, ser una guía que ayude a discernir la compleja realidad socio-económica, política, cultural y eclesial, para tomar las decisiones concretas que contribuyan a dar cauce a los procesos evangelizadores conjuntos en las Diócesis y Provincias eclesiásticas de México.

Ante la mirada maternal y misericordiosa de nuestra Madre Santa Maria de Guadalupe, ponemos a todo nuestro pueblo, con todo y sus esperanzas y aflicciones, ya que “solo mirando a la «Morenita» , México se comprende por completo”.


Analistas dialogarán a un año de la visita del Papa Francisco a México


Guillermo Gazanini Espinoza / 15 de febrero.- Al cumplirse un año de la visita del Papa Francisco a México, el Centro Católico Multimedial realizará el programa de análisis “El Papa con nosotros” reuniendo a especialistas quienes dialogarán sobre los discursos y, principalmente, los frutos de la presencia del Santo Padre en nuestro país.

En la mesa de diálogo se tocarán los temas sociales a los que el Papa urgió a fin de evaluar qué tanto han sido atendidos los mensajes del Pontífice argentino por autoridades civiles, eclesiásticas y sociedad en general.

Los especialistas invitados cuentan con una trayectoria amplia en análisis de temas religiosos, además de haber cubierto la visita papal en sus diversas etapas la cual se realizó del 12 al 17 de febrero de 2016. En la mesa de “El Papa con nosotros” estarán dialogando los periodistas Omar Sotelo, sacerdote paulino y director del Centro Católico Multimedial; Felipe Monroy, quien dirigió la revista Vida Nueva México y acompañó al Papa Benedicto XVI en su viaje a nuestro país en marzo de 2012 y María Eugenia Jiménez, reportera del diario Milenio y acreditada en el vuelo papal de Francisco.

De igual manera estarán intercambiando opiniones el médico y especialista en bioética y excandidato independiente a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, Gabriel García Colorado, y el doctor en derecho, Alberto Patiño Reyes, especialista en temas de laicidad, relaciones Iglesia-Estado y colaborador del diario El Universal.

La cita es el jueves 16 de febrero a las 17 hrs en el magnífico edificio del Club de Periodistas de México, calle Filomeno Mata No. 8, a un costado del Palacio de Minería, en el centro histórico de Ciudad de México. La entrada es libre.


El clamor de Cristo en el migrante. Comunicado de los obispos de la frontera entre Texas y el norte de México

14.02.17 | 21:18. Archivado en Iglesia católica en México, Cristianismo

Comunicado de los Obispos de la frontera entre Texas y la frontera norte de México / CEM. 14 de febrero

El clamor de Cristo en el migrante nos urge

1. Los saludamos con alegría desde la Basílica de San Juan del Valle, ubicada en la diócesis de Brownsville, Texas, los obispos, sacerdotes, religiosas y laicos que estamos participando en el primer Encuentro bi-anual Tex-Mex, que ahora ha incluido más diócesis fronterizas tanto de EU como de México.

2. Estas reuniones, que iniciaron desde el año 1986, como expresión de la comunión de la Iglesia Universal, han tenido siempre como preocupación central, la vida y realidad pastoral de nuestros hermanos migrantes.

3. En este momento difícil de nuestra historia, escuchamos el clamor de nuestros hermanos migrantes, en quienes escuchamos la voz de Cristo.

4. Jesús, María y José como inmigrantes y refugiados, buscaron un lugar para vivir y trabajar, esperando una respuesta de compasión humana. Hoy, esta historia se repite, esta mañana visitamos centros de detención, y lugares de atención, particularmente a madres, adolescentes y niños migrantes. Este tipo de centros, son descritos como lugares que reflejan condiciones intolerables e inhumanas. Donde constatamos la exigencia evangélica: “Porque fui forastero y me recibiste, tuve hambre y me diste de comer” (Mt 25,35-36).

5. A través de los años, hemos visto de primera mano el sufrimiento causado por un sistema de inmigración roto, causado por las condiciones estructurales políticas y económicas, que generan amenazas, deportaciones, impunidad y violencia extrema. Esta situación acontece tanto en relación entre Centroamérica y México, como entre EU y México.

6. Hemos presenciado el dolor, el temor y la angustia de las personas que han venido a nosotros, que tienen que vivir entre nosotros en las sombras de las sociedad. Muchos han sufrido explotación en el lugar de trabajo, han vivido bajo la amenaza constante de deportación y han soportado el peso del temor de una posible separación de sus familiares y amigos.

7. Esta realidad está siendo hoy muy marcada, ante las medidas que las autoridades civiles están tomando, pues palpamos el dolor de la separación de las familias, pérdida de trabajo, persecuciones, discriminación, expresiones de racismo, deportaciones innecesarias, que paralizan el desarrollo de las personas en nuestras sociedades y el desarrollo de nuestras naciones, dejándolas en el vacío y sin esperanza.

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El mensaje del Papa Francisco a las autoridades civiles, a un año de su visita

13.02.17 | 22:02. Archivado en Análisis y Opinión

Carlos Villa Roiz / SIAME. 13 de febrero.- En su reunión con las autoridades civiles y políticas que tuvo lugar en Palacio Nacional, el Papa Francisco dio un mensaje en el que subrayó tres aspectos fundamentales: la dignidad de la persona y el bien común por medio de una acción justa, e hizo un llamado a seguir mejorando el marco jurídico y a ser constructores de formación de la conciencia de las personas en la justicia social.

“Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”, advirtió el Papa Francisco.

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Bomba de tiempo

Editorial Desde la fe / SIAME. 12 de febrero.- A principios de febrero, un escueto comunicado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó de la determinación de las autoridades para mantener sin cambios, del 4 al 17 de este mes, el precio máximo de las gasolinas, con respecto a los niveles observados en enero para cada uno de los tres combustibles; es decir, postergar otro gasolinazo y sus consecuencias.

No sobra recordar que la liberación del precio de los combustibles provocó una inestabilidad que rebasó los límites del orden. La sociedad civil se organizó pacíficamente para protestar contra las impopulares medidas, pero también hubo disturbios y sicosis, afectando principalmente a la propiedad privada; sin embargo, a pesar de las explicaciones y de las retóricas desafiantes como aquella del “ustedes, ¿qué hubieran hecho?”, los mexicanos supimos de los altos costos tributarios en los precios de los energéticos y de la ignorancia de las autoridades por no conocer exactamente el pulso de una sociedad que no está preparada para tales medidas.

Un eventual gasolinazo no sería aceptado. Lejos de haberse diluido, algunos sectores de la sociedad mantienen una resistencia activa para revertir la medida. En enero pasado, los obispos de México, ante los riesgos a la paz, exponían el cansancio de la gente “por la imposibilidad de acceder al desarrollo humano, integral y solidario; de aspirar a que México sea un país cuya meta esté en función de que cada persona tenga acceso a un techo, a una tierra y a un trabajo”.

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159 años de las apariciones de Lourdes

11.02.17 | 17:12. Archivado en Cristianismo

Al conmemorar los 150 años, la edición número 1 del año 2008 de la desaparecida revista 30Giorni publicó la cronología de las apariciones de la Virgen de Lourdes de febrero a junio de 1858. La protagonista y receptora de los mensaje de la Virgen María sería una niña de 14 de años, Bernardette Soubirous, cuya familia estaba sumida en la pobreza. Esa historia suscitaría una de las mayores devociones en la Iglesia católica. La crónica es de Giovanni Ricciardi

«Aquello tiene la forma de una joven»

Así Bernadette indica al comisario Jacomet lo que vio en la gruta de Massabielle. Crónica de los dieciocho encuentros

Hace ciento cincuenta años, en 1858, la Virgen María se apareció dieciocho veces en la gruta de Massabielle, no muy lejos de la ciudad de Lourdes, a la joven de 14 años Bernadette Soubirous, en un periodo de tiempo que va del 11 de febrero hasta la tarde del 16 de julio. Estas breves notas de la crónica de aquellos días (sobre todo como ayuda para revivirlos en la oración), evocan los hechos principales y algunas de las palabras y testimonios referidos en aquellos días por la propia Bernadette.

11 de febrero
jueves: primera aparición
Bernadette sale de casa con su hermana Toinette y la amiga Jeanne Baloum para recoger leña en el bosque municipal cerca del río Gave. Al no poder cruzar el río sin mojarse los pies, empieza a descalzarse, cuando, citando sus palabras, «oí un ruido como un fuerte viento». Vuelve la cabeza, pero los chopos que están detrás de ella no se mueven. «Entonces», refiere, «seguí descalzándome». De nuevo el ruido del viento. Esta vez mira en dirección de la gruta, que se ilumina, y en esta luz se le aparece a Bernadette una figura blanca que sonríe. «Tenía un vestido blanco, un velo también blanco, una cinta azul y una rosa amarilla en cada pie.

También su rosario era amarillo. Me quedé sorprendida. Creyendo engañarme, me restregué los ojos, y volví a mirar. Veía siempre a la misma señora. Metí la mano en el bolsillo donde tenía el rosario. Quería hacer la señal de la cruz, pero no pude llevar la mano hasta la frente. La mano me caía. Entonces, el miedo se apoderó de mí y la mano me temblaba. Pero, no huí. La dama tomó el rosario que sostenía entre sus manos e hizo la señal de la cruz; intenté hacerlo una segunda vez y lo conseguí. No bien hice la señal de la cruz, el gran miedo que sentía desapareció. Me arrodillé y recé el rosario con la bella señora. La visión hacía pasar las cuentas de su rosario sin mover los labios. Al acabar el rosario me hizo señas de que me acercara, pero yo no me atreví. Entonces la bella señora desapareció improvisamente».

En el camino de vuelta Bernadette les habló a su hermana y a la amiga de lo que había visto y se hizo prometer que no lo revelarían a nadie, pero Toinette se lo contó a sus padres que, por la noche, interrogaron a Bernadette y le prohibieron ir de nuevo a la gruta. Después de esta primera aparición, que ocurrió en torno al mediodía, todas las demás se verificaron por la mañana menos la decimocuarta y la decimoctava que ocurrieron por la tarde.

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De Constitución a constitución

10.02.17 | 15:06. Archivado en Análisis y Opinión


Mons. Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo de San Cristóbal de Las Casas / 10 de febrero.- El 5 de febrero se cumplieron cien años de que fue aprobada la actual Constitución Política de nuestro país, en 1917, con sus 136 artículos. Sin embargo, se le han hecho tantas modificaciones, que sólo 22 de sus artículos originales se conservan intactos. Según expertos, con las 695 reformas que ha recibido, sólo queda el 1.7 por ciento del texto original. Esto plantea la discusión si es necesaria la redacción de un nuevo texto. Con todo, lo más importante no es tanto una ley escrita, sino su observancia en todo aquello que sea justo y legítimo, así como la lucha por cambiar lo que no corresponda a unos derechos humanos que no fueran del todo reconocidos. Las leyes humanas dependen mucho de quienes las elaboran y, por tanto, están sujetas a revisión y a cambios.

En la primera redacción de ese cuerpo legislativo, hubo el anhelo de dar a nuestra patria un marco más estable y orgánico. Se defendieron más los derechos de los trabajadores. Se promovía la distribución y la posesión comunitaria de la tierra. Sin embargo, se marcaban las pautas para una educación controlada por el Estado. Se desconoció, jurídicamente, la existencia de la Iglesia, como una forma de quitarle el poder político y económico que, por razones históricas comprensibles de aquel tiempo, había tenido en el pasado. Como no había gobiernos estables, la Iglesia suplió al Estado en todos los servicios que éste no proporcionaba, como escuelas, hospitales, panteones, registro civil, etc. En la Constitución de 1917, se violó el derecho a la libertad religiosa; por ello, cuando se quiso poner en práctica en su radicalidad, se levantaron muchos católicos en lo que se llamó la persecución religiosa y la guerra “cristera”. Fue hasta 1992 que esos artículos cambiaron, para reconocer algunos derechos de las diversas iglesias a una mayor libertad, que, hasta la fecha, no es la suficiente para cumplir nuestra identidad y misión. Pero a nuestros legisladores actuales no les interesa en lo más mínimo mejorar esas leyes, aunque se declaren creyentes, pues son otras sus miras y sus inquietudes.

Recientemente, se ha aprobado otra Constitución, la de la Ciudad de México, dizque para poner a esta capital en la avanzada no sólo del país, sino del mundo. Habría que conocer quiénes fueron sus redactores, para apreciar ciertamente sus avances, pero también para lamentar sus ideologías contra la vida humana y contra la familia. Si fueron elegidos en su mayoría mañosamente los de una tendencia, nada extraño que sus leyes reflejen no los anhelos de los ciudadanos, sino una línea ideológica. Ya se aprobó sin consulta ni aprobación por los habitantes de la capital. ¿Eso es democracia?

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2017, año del centenario de la Constitución mexicana

09.02.17 | 05:56. Archivado en Análisis y Opinión

Rebeca Ortega Camacho / Sistema Informativo de la Arquidiócesis de Guadalajara (SIAG) / 09 de febrero.- Se cumplen 100 años de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que nos rige. El 5 de febrero de 1917 apareció publicado en el Diario Oficial de la Federación el texto que fue discutido y aprobado por los Constituyentes, reunidos en Querétaro.

Ninguna Constitución había regido tanto tiempo en México: Constitución de Apatzingán (1814); Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos (1824); Siete Leyes Constitucionales (1836); Bases Orgánicas de la República Mexicana (1843); El Acta Constitutiva y de Reformas (1847); Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos (1857). “De hecho puede considerarse el texto constitucional más antiguo de América Latica, si tomamos en cuenta que la Constitución de Argentina, que fue expedida en 1853, sufrió una Reforma Integral en 1994, con lo cual puede considerarse casi una Constitución nueva” (Miguel Carbonell, “El Aniversario de la Constitución”, El Universal, 5 de febrero de 2007).

La Carta Magna es la misma, puesto que no ha sido sustituida por una nueva, pero su contenido es totalmente distinto de la expedida en 1917. De acuerdo al Diario Oficial de la Federación, hasta agosto de 2016, ha sido modificada a través de 229 decretos de reformas constitucionales. “Para hacerse una idea de lo que esto significa hay que tener presente que a los revolucionarios de Querétaro les bastaron 22 mil palabras para innovar el constitucionalismo contemporáneo, mientras que las modificaciones aprobadas el año pasado (2013) contuvieron 13 mil, sin contar sus abundantes transitorios. Hoy la Constitución se acerca a las 64 mil palabras” (Diego Valdés, “Lo que nos queda de la Constitución”, Revista Hechos y Derechos, 11 de junio de 2014).

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Por encima de la política

08.02.17 | 16:56. Archivado en Análisis y Opinión

Lucetta Scaraffia / L´Osservatore Romano. 09 de febrero.- La posición mantenida por el Papa Francisco, desde los primeros meses de su pontificado, respecto a los grandes temas como el aborto, el matrimonio homosexual, la eutanasia, ha sido firme y coherente con la moral católica, pero atenta a no vincularla a elecciones partidistas. De esta manera ha intentado arrancar a los católicos del abrazo interesado de las derechas. Sin desviarse de los principios de la moral católica, efectivamente ha querido huir de la politización que estas cuestiones han asumido en la vida de muchos países democráticos, para no encontrarse prisionero de lo que se estaba convirtiendo, a todos los efectos, en un aplanamiento de la Iglesia sobre posiciones estrictamente políticas. Ha sido una operación no fácil, que le ha costado muchas críticas, pero de la cual ahora se recogen los frutos.

La posición de la Iglesia sobre dos temas cruciales de nuestro tiempo, los migrantes y la vida, es clara y autónoma respecto a la política, tanto que puede moverse libremente sin temor de venir inmediatamente aplastada por el peso de una aparente coincidencia. Se trata de un difícil equilibrio, que va reajustado de forma puntual: es más fácil encerrarse en posiciones preconcebidas y aparentemente claras. Una actitud en parte nueva, que no se puede confundir con el relativismo, porque se basa en la conciencia profunda de que cada vez es necesario elegir, y que para hacerlo es fundamental moverse a un nivel más alto del de la polémica política.

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Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano: “Hay que reorientar el rumbo del país”

Guillermo Gazanini Espinoza / 07 de febrero.- El inicio del 2017 no fue terso para los mexicanos. El anunciado gasolinazo desató la violencia por los disturbios que cientos de ciudadanos, en diversas partes del país, provocaron como protesta, si bien ilegítima, ante este descalabro a su economía. La Iglesia católica no permaneció en la pasividad y llamó la atención a las autoridades por estos aumentos además de convocar a la mesura del pueblo para evitar la rapiña e inestabilidad.

La Conferencia del Episcopado Mexicano, a través de diversos comunicados, dijo que las medidas económicas del gobierno deberían observar un criterio de “sensibilidad” social ante la pobreza y los enormes retos que afrontan miles de mexicanos. Después del primer gasolinazo, la cúpula episcopal se reunió con el presidente de la República y funcionarios de primer nivel para escuchar de los responsables directos cuáles eran las causas del aumento a los combustibles.

Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola (1966) es Secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey. De profesión ingeniero industrial, Miranda Guardiola fue ordenado en 1998 y es especialista en teología moral. Recibió el episcopado en 2014 y, no obstante sus pocos años como obispo, le ha sido confiado el cargo de secretario y vocero de la CEM los cuales ejerce desde abril de 2016 además de haber participado en el Sínodo de Obispos sobre la Familia (2015) integrando la delegación mexicana.

Miranda Guardiola concedió esta entrevista en la sede de la secretaría de la Conferencia del Episcopado Mexicano en el área de La Villa de Guadalupe de la capital de la República. Nos ayuda a comprender los momentos que vive nuestro país y cómo la Iglesia mexicana responde a estos complejos desafíos tanto en el ámbito interior como en el exterior ante la difícil relación con el gobierno de los Estados Unidos.

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Constitución asesina

Editorial Desde la fe / SIAME. 5 de febrero.- Bastaron cuatro meses para lograr un documento ilegítimo, atropellado, recetario de ideologías y de absurdos jurídicos. Numeralias y estadísticas finales, datos duros del triunfalismo de una asamblea constituyente que ha procesado toneladas de información “que ni las mismas Cámaras del Congreso de la Unión han logrado”, ahora conforman la memoria histórica de esa asamblea de cien diputados cuestionados desde su elección y designación.
La Constitución de la Ciudad de México tendrá vigencia plena a partir del 17 de septiembre. En las 21 sesiones plenarias, siempre al límite de tiempo y en jornadas intensas y apretadas, se debatieron temas polémicos que deberían ser los ejes rectores de un documento que ahora confirma la ideologización que será ley vigente, un documento supuestamente fundamental fue secuestrado por las izquierdas intolerantes, asesinas y absurdas por reconocer derechos en donde no se deberían y no reconocer aquéllos que deberían estar en la norma.

El debate sobre el derecho a la vida no tuvo parangón alguno. La imposición de las mayorías hizo que el primero de los derechos quedara fuera del texto. Lo absurdo se asoma aquí cuando, repasando el texto aprobado, se tienen derechos que dicen confirmar a la Ciudad de México de ser incluyente, solidaria, libre, tolerante, democrática, representativa, garantista y protectora de los derechos humanos; sin embargo, en esas mismas letras carga su condena, encadenándola a los grilletes de la injusticia e inequidad, sobre todo para quienes no se pueden defender.

Las fracciones mayoritarias en la constituyente evadieron la durísima realidad de sangre y crueldad en la Ciudad de México. Realidad que esconde la inmoral figura de la eutanasia y el lucrativo y abominable negocio del aborto, que es peor que el del narcotráfico. Este último, cubierto ahora de benévola licitud y derecho reproductivo a nivel constitucional al evadir el asesinato –en diez años– de más de 170 mil personas en gestación. Pero no se trata exclusivamente de las cifras mortales.

La pírrica victoria de la constituyente sirve de tapadera para cubrir las millonarias rentas de la industria del aborto que enriquecen más y más a unos pocos. En 2014, la Organización Mundial de la Salud declaró que en México podrían producirse 1.5 millones de abortos anuales, cuyas ganancias serían superiores a los 4 mil millones de pesos. El jugoso y lucrativo negocio de muerte beneficia, principalmente, a las farmacéuticas y laboratorios fabricantes de medicamentos para inducir la muerte de seres humanos a los que la ciencia ha confirmado, efectivamente, con capacidad autónoma para vivir y desarrollarse como personas.

¿Qué farmacéuticas y laboratorios son los clientes principales en el sistema de salud de la Ciudad de México? ¿Cómo son invertidos los dineros del pueblo capitalino para beneficiar a estos anónimos mercaderes de la muerte? ¿Los diputados constituyentes saben de este negocio asesino lucrativo que enriquece a pocos y mata a muchos?

Los constituyentes quisieron emular sus largas sesiones e ideologizadas argumentaciones con las de otros grandes Constituyentes de nuestra historia quienes fundaron la nación mexicana. No les llegan ni a los talones. Recordemos esa frase inmortalizada en la historia atribuida a un gran liberal, político, poeta y constituyente de 1857: “Los valientes no asesinan”. A 160 años de la promulgación de la Constitución de 1857 y en el centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que nos rige, estos aniversarios se ensombrecen con la promulgación de un pobre texto a modo y contrario a los principios liberales de justicia e igualdad: ha nacido una constitución asesina que no reconoce lo más valioso para cualquier ser humano aun desde el vientre materno, la dignidad de la vida.


Juan Manuel González Sandoval, nuevo obispo para la diócesis de la Tarahumara

04.02.17 | 03:51. Archivado en Iglesia católica en México

El sábado 4 de febrero, la Conferencia del Episcopado Mexicano dio a conocer el nombramiento del RP. Juan Manuel González Sandoval como III Obispo de la Tarahumara sucediendo a Mons. Rafael Sandoval Sandoval, MNM quien fue designado Obispo de Autlán el 23 de noviembre de 2015 por el Papa Francisco.

El nuevo obispo de la Tarahumara pertenece a la congregación de los Misioneros de la Natividad de María, instituto fundado en abril de 1944 por el padre Vicente Echarri Gil (1903-2005). González Sandoval nació en 1964 en Guáscaro, Michoacán y fue ordenado el 2 de julio de 1991 en el Instituto de los Misioneros de la Natividad de María. Tiene estudios de pedagogía para la formación de las vocaciones por la Pontificia Universidad Salesiana y desde 2008 era párroco en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en san Juanito, diócesis de Tarahumara.

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