
Guillermo Gazanini Espinoza / 15 de febrero.- En marzo de 2012, Benedicto XVI estará en México para conmemorar el bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos junto con los obispos del subcontinente, una región azotada por el narcotráfico y la corrupción, cuna y origen de las sectas más variadas y cultos extraños que desafían la hegemonía católica. Desde 1980, las sectas e iglesias de tinte evangélico y pentecostal comenzaron un proselitismo agresivo financiado desde los Estados Unidos avanzado y derivándose en cultos que se abren paso en el mercado religioso que satisface demandas variadas conforme a los ambientes y a las crisis particulares.
En la década de los noventa, las estimaciones afirmaban que cinco mil católicos dejaban diariamente la Iglesia para acoger la fe de las sectas. Hacia 2003, los países centroamericanos reportaban el mayor número de personas o adeptos a sectas evangélicas; Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá variaron en porcentajes de entre el 15 y 25% de la población total que afirmó no ser católica. Si en la década de los setenta el 93% de los latinoamericanos se decían católicos, para el 2003 albergó a un 80% siendo México uno de los países con el mayor descenso en diez años, de acuerdo al último censo 2012.
Independientemente de la efectividad de los métodos de evangelización de la Iglesia católica, en la última década diversos factores han influido para generar una “nueva cultura religiosa” en Latinoamérica.
Sábado, 2 de junio
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