
Jorge Pérez Uribe / 21 de marzo
“En un mundo interrelacionado los Estados débiles y fallidos representan un riesgo para Estados Unidos y la seguridad global. Además, representan uno de los retos más importantes para la política exterior en la era contemporánea. Cuando el caos prevalece, el terrorismo, el narcotráfico, la proliferación de armas y otras formas de crimen organizado florecen.”(1)
Carlos Pascual. Embajador de Estados Unidos de América en México
Introducción
Adoptando el título de las péliculas de acción, protagonizadas por Vin Diesel y Paul Walker, la Oficina de Control de Tabaco y Armas de Fuego de los Estados Unidos (ATF, por sus siglas en inglés) implementó la operación encubierta Fast and Furious (Rápido y furioso), con la finalidad de pasar hacia México cerca de dos mil armas adquiridas por compradores de cárteles mexicanos.
Este operativo formaba parte de las acciones planeadas en el Proyecto Gunrunner, creado en 2005 por el Departamento de Justicia estadounidense para seguirle la pista a las armas de fuego compradas en tiendas de Estados Unidos que terminaban en manos de cárteles de la droga. Y que al parecer no es sino la punta del iceberg del jugoso negocio de la venta de excedentes de armamento de la industria norteamericana a los cárteles del crimen organizado que operan en México y Centroamérica.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
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