Palabra del Pastor / Semanario de Guadalajara. 24 de diciembre
Estimados lectores:
Ha llegado la hermosa fecha de la conmemoración del Nacimiento de Jesús, y la mayoría de los cristianos hemos estado preparándonos de alguna manera para celebrarla dignamente; algunos acudiendo a la Iglesia; otros, haciendo oración; quienes, confesándose para limpiar su alma y recibir dignamente al Salvador recién nacido; cada cual según su propia espiritualidad.
Con este motivo, yo deseo a todos, sin distinción, una muy Feliz Navidad la cual consiste en que Jesús Niño esté con nosotros, que como lo señala el Evangelio de San Mateo: “Se llamará Jesús porque salvará a su pueblo y con lo anterior, se cumplirá la escritura que enmarca que una virgen dará luz a un hijo y se llamará Emmanuel que quiere decir Dios con nosotros”.
El desearles una Feliz Navidad es desearles la cercanía de Dios, el amor de Dios, la presencia de Dios en sus vidas; es desearles la providencia de Dios para sus necesidades… ese es mi mejor deseo para ustedes en estas fechas y se los envío acompañado de mis oraciones para que tales anhelos se cumplan.
Pero también quiero exhortarlos a que todos hagamos votos para que esta Navidad sea realmente una época de paz y amor, tal como los profetas anunciaron a Cristo, de quien dijeron que sería un rey en cuyo tiempo abundaría la paz. Aquéllos que describieron su reino con colores muy poéticos al decir que en él, pastarían y caminarían juntos el buey y el león, la vaca y la osa, el lobo y el cordero… donde los instrumentos de guerra se cambiarían por instrumentos de labranza; las espadas y lanzas en podaderas y arados.
Esa misma paz que también anunciaron los ángeles a los pastores la noche venturosa del nacimiento de Cristo ahí en Belén, cuando cantaron el “Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra, paz a los hombres de buena voluntad”.
Yo les pido pues que imploremos porque reine la paz y personalmente, les deseo que encuentren la paz dentro de su corazón y que está radique también en el seno de la sociedad; esta sociedad que hoy en día se encuentra convulsionada por la violencia, el crimen y la ausencia de tranquilidad en general… Ojalá que el Señor nos la conceda.
A veces me pregunto: Si se prometió una paz tan grande para los tiempos del Mesías y nosotros vivimos en esos tiempos, ¿por qué no hay paz en el mundo, en nuestro País, en nuestras comunidades, y en nuestros corazones? Y la respuesta que se asoma es la siguiente: No hay paz porque estamos en tiempos del Mesías pero no lo hemos recibido de verdad; porque ignoramos a Cristo, porque no hay sinceridad ni deseo de poner en práctica su doctrina.
Porque si guardáramos sus Mandamientos y y siguiéramos el ejemplo de sus enseñanzas, siendo que la mayoría del pueblo de México se dice creyente en Cristo, seguramente tendríamos verdadera paz, y no sucedería lo que está aconteciendo en nuestra Patria…
Es bueno por tanto desearnos mutuamente la paz como se acostumbra hacerlo en estos días navideños, pero que esto no quede en meros buenos deseos, ni sea de labios afuera, sino que cada quien en la parte que le corresponda y en su propio ámbito ponga las condiciones para que reine la paz verdadera y fundamentalmente, la justicia.
Y es que en las Sagradas Escrituras la justicia y la paz van siempre de la mano, debido a que la paz es fruto de aquélla. Un pueblo que se rige con normas de justicia y solidaridad es un pueblo pacífico, porque no da lugar a querellas, reclamos, resentimientos, y ahí no habrá gente que quiera levantarse a hacer justicia con sus propias manos.
En México hay mucha injusticia que se convierte en discriminación para muchos compatriotas que a veces suelen reclamar y hacerse justicia por sí mismos por medio de la violencia; o bien, queriendo imponer sus propias leyes ante las injusticias de las instituciones que debiendo ser justas con el pueblo, hacen todo lo contrario.
Quiera el Señor que la presencia de su Madre Santísima, a la que el pueblo de México le tiene tanta devoción, esté con nosotros en esta Santa Navidad y nos alcance los beneficios y las bendiciones de su Hijo, el Salvador del mundo.
De nuevo, Feliz Navidad y que Dios bendiga a todos ustedes.
Juan Card. Sandoval Íñiguez
Arzobispo de Guadalajara
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