Eric Noriega / El Semanario de Guadalajara. 24 de octubre.- El lunes 21 de diciembre de 2009, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal avaló, por mayoría de votos, la unión entre personas del mismo sexo (los mal llamados “matrimonios homosexuales”), con la posibilidad adicional de que puedan adoptar. La polémica que ha generado en todo el país la decisión de los Asambleístas bien merece un profundo análisis para conocer quién o quiénes tienen interés en que este tipo de leyes sean promovidas y posteriormente promulgadas en los distintos Estados de la Federación.
Y es que no son pocos los católicos que creen que este género de decisiones son sólo fruto de una madurez política y democrática que se vive en la Nación, o que las relaciones entre personas del mismo sexo, elevadas al nivel de “matrimonio”, tienen qué ver con una evolución social que tarde o temprano tendremos que aceptar, si no queremos ser considerados retrógradas. Sin embargo, lo delicado del tema nos invita a reflexionar y a ahondar al respecto para que, como católicos, demos una respuesta conforme a lo que creemos y profesamos.
El cabildeo político o lobbying
En el lenguaje político, la palabra Lobby, (del inglés “entrada”, “salón de espera”) designa a “un grupo de personas que intentan influir en las decisiones del Poder Ejecutivo o Legislativo en favor de determinados intereses”. A la actividad que realizan los lobbies se denomina lobbying, hacer lobby o cabildeo. Los lobbies no suelen participar directa y activamente en política (por lo que no acostumbran formar su propio Partido), pero sí procuran ganarse la complicidad de algún grupo político que pueda terminar aceptando o defendiendo los objetivos del lobby. Los lobbies manejan diferentes temas, entre los que destacan más el lobbying que hacen los grupos ecologistas (como Green Peace), los sindicales, los patronales y, uno de los más rudos, el llamado Lobbying Gay o de los homosexuales.
El poder del Lobbying Gay
El periodista Luigi Mascheroni publicó en el periódico italiano “Il Giornale” un Artículo en el que describía con datos duros y concretos el poder del cabildeo y presión que hacen los grupos homosexuales a nivel internacional, y los apoyos económicos que reciben de diversas Compañías. Mascheroni decía que el lobby gay es poderoso y rico. De hecho, según un dossier de 2006 de la Revista “Tempi”, riquísimo. En su contenido afirma: “El lobby homosexual internacional, que tiene su roca fuerte en Nueva York, Washington, San Francisco y Bruselas, es siempre más influyente. Recibe financiamiento, sea de las grandes corporaciones americanas, sea de los gobiernos y las instituciones internacionales, bajo la forma de donaciones a ONG o fondos para la lucha contra el SIDA”.
El lobby gay tiene entre sus líderes a las “Católicas por el derecho a decidir” (que no son muy católicas que digamos), y según Mascheroni, disponen de un presupuesto anual de 900 mil dólares y están financiadas por muchos poderes fuertes, entre ellos Playboy Foundation, la MacArthur Foundation, la Open Society Institute, de George Soros, y la Rockefeller Foundation. Las mismas Fundaciones, con la ayuda de colosos de la industria mundial -de Kodak a American Airlines, de Apple a Toyota- financian con decenas de millones de dólares la más importante organización gay con sede en Washington: la Human Rights Campaign. Y sólo por citar otro coloso, SONY está entre los fundadores de MTV Gay Channel…”
Fuertes recursos económicos
Ciertamente no es la única fuente ni el único dato que se tiene. El 14 de mayo de 2009, la American Family Association dio a conocer los resultados de una investigación sobre las empresas que brindan su apoyo al activismo homosexual. ¿Cuáles son?: McDonalds, IBM, Procter&Gamble, Motorola, Intel, American Airlines, American Express, Microsft, L´Oreal, Xerox, Kodak, Toyota, etc. (datos obtenidos del estudio de AFA y la Revista “Fortune” 30-11-06).
Buena parte de ellas son incluso miembros de la Cámara de Comercio de Gays y Lesbianas de Estados Unidos en calidad de fundadores, socios corporativos o aliados, y empresas “gay friendly”. Como reportó Noticias Globales, “no se trata de empresas que evitan cualquier discriminación injusta de los homosexuales, sino que activamente se dedican a impulsar un modo de vida contrario a la Naturaleza”.
La polémica que ha generado en todo el país la decisión de los Asambleístas bien merece un profundo análisis para conocer quién o quiénes tienen interés en que este tipo de leyes sean promovidas y posteriormente promulgadas en los distintos Estados de la Federación.
Dinero, poder y manipulación
El proyecto de lobby gay es una reingeniería social cuyo fin es lograr que la Sociedad acepte cono normal la vida homosexual. Ha logrado que distintas Compañías presionen a autoridades en todo el mundo para que legislen a favor de estas uniones, aun cuando las mayorías, incluso en países que son “abiertos o más tolerantes”, están en contra de ellos. En Estados como California o países como Lituania, su estrategia, aun sin el apoyo ideológico de las autoridades y de la gente, ha sido avasalladora.
El lobby gay y su reingeniería social tienen como estrategia el cambio cultural, Por eso, su presencia en Medios masivos de Comunicación es impresionante. Promueven series como “Modern Family”, entre otras, con las que van haciendo que sus conductas sean socialmente aceptadas y aprobadas por la gente común. Gran parte de su estrategia consiste en victimizarse y gritar a los cuatro vientos que son discriminados, que no son tolerados, e incluso hablan de derechos humanos que no son tales y de convenciones internacionales a las que supuestamente deben adherirse países como el nuestro.
La familia en México, el blanco del lobby gay
Uno de sus blancos más preciados es Latinoamérica, y concretamente México, hacia donde han dirigido toda su estrategia y mercadotecnia. En realidad no les interesan los derechos humanos ni las familias, sino sólo manipular y llegar al poder. En México han sido bien acogidos por políticos como el Diputado Víctor Hugo Círigo y la actual Diputada Federal Enoé Uranga, por cierto Secretaria de la Comisión de los Derechos Humanos y Secretaria de la Comisión Especial para la Familia, de la Cámara de Diputados, quienes les han abierto las puertas del Poder Legislativo y han facilitado el de por sí ya poderoso lobby que realizan, y evidentemente con quienes, en el Distrito Federal, aspiran a la Presidencia de la República.
Lograron ya que en el Distrito Federal se reconociera este tipo de uniones, y ahora, con el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación -donde su lobby fue evidentemente exitoso e influyente-, pretenden llegar a todos los Estados con su propuesta.
Católicos a la calle, fuera del clóset
El tema de la homosexualidad y su posicionamiento social, e incluso legal, poco tiene qué ver con madurez democrática o evolución social, pero sí con cabildeo, con presión, con intereses económicos y políticos. Estos grupos han tomado las calles, las tribunas, los Medios de Comunicación, ante la pasividad de los católicos. Por ello es importante que los católicos salgamos de la comodidad de nuestras casas, de nuestros grupos, y tomemos las calles, las tribunas, los Medios de Comunicación, y con los argumentos antropológicos y filosóficos que nos asisten, debatamos en favor de la familia natural; además, porque esa es nuestra obligación. Es tiempo de que el católico se suba al lobby a presionar a nuestros legisladores y gobernantes, a hacer valer nuestra voz, y por qué no, también nuestro voto.
Por tu familia, por la familia, firma ya
Jalisco es y ha sido un Estado a la vanguardia en el tema de la defensa y promoción de la vida y de la familia. Ya se logró, gracias a la Sociedad Civil organizada, se reconociera el primero y fundamental de los derechos humanos, el derecho a la vida, en la Constitución local. Ahora, con esa misma Sociedad Civil, esa a la que pertenecemos los católicos, se llevará al Congreso Local una Iniciativa ciudadana que pueda impulsar un cambio en el Código Civil y en la Constitución local que defina el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.
Los formatos han comenzado ya a circular en las Parroquias, en las calles, en los colegios y en algunas universidades. Es importante que, con la credencial de elector en la mano, firmemos la Iniciativa, y por nuestras familias, por tu familia, defendamos a la institución que le ha dado vida, valor y grandeza a este país: la familia.
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Estoy de acuerdo con Máximo Hernández. La revalorización de las relaciones heterosexuales normales entre hombre y mujer, y de la familia, desde mi punto de vista, puede hacerse desde los mismos laicos cristianos, desde la base, y no necesita para ello de la tutela del clero.
Las familias católicas lo tenemos realmente difícil, el clero católico de abajo a arriba o de arriba a abajo es en gran parte homosexual siendo su forma de proceder una gran ejemplo para nuestros jóvenes, es ahí donde hay que insistir exigiendo sacerdotes consecuentes con la fe que predican, estando atentos.
Sábado, 2 de junio
Francisco Baena Calvo
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Asoc. Humanismo sin Credos
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