
MOTIVO AUTÉNTICO DE CELEBRACIÓN / "Palabra de Pastor". El Semanario de Guadalajara.- 30 de Septiembre, 2010
Estimados lectores:
El lunes 27 de septiembre se cumplieron 189 años de la Consumación de la Independencia de México, pues en esa fecha, 27 de septiembre de 1821, entró el Ejército Trigarante a la Ciudad de México.
La Independencia se realizó, con respecto de España, a lo largo de once años; comenzó con Miguel Hidalgo, siguió con José María Morelos, Mariano Matamoros, Galeana, Aldama, Nicolás y Antonio Bravo, Vicente Guerrero e Iturbide, aunque hubo otros muchos más.
La lucha por la Independencia se inició ciertamente con Hidalgo, aunque diríamos que de una manera desorganizada, sin una clara visión de lo que se quería, pues en aquel entonces sólo se buscaba emanciparse del yugo napoleónico que sojuzgaba España.
Esa lucha fue también caótica desde sus comienzos, porque la mayor parte de la gente que seguía a Hidalgo eran rudos campesinos que no conocían de armas ni mucho menos de estrategias o disciplina militar; de ahí sus derrotas y fracasos. Quienes tenían un poco más de visión sobre estos aspectos eran Morelos y algunos otros militares que lo siguieron, pero no fue suficiente. Hacia 1820, la insurgencia prácticamente se había apagado; quedaba viva apenas una llama en el Sur, con Vicente Guerrero.
Fue entonces cuando el Virrey le encargó a Agustín de Iturbide, que era General realista, que fuera a liquidar ese movimiento; esto coincidió con el hecho histórico de que las Cortes de España volvieron a impugnar al Rey, pues pretendían tomar éstas el poder, lo cual en México fue rechazado de manera absoluta. Dicha coyuntura fue aprovechada por Iturbide, quien en lugar de combatir a Vicente Guerrero fue a convencerlo de que juntos podrían lograr la Independencia de México, y aunque tardó más de un año en esos tratos, al mismo tiempo logró persuadir al Virrey de que había que aceptar dicha emancipación; y así, de esta manera no violenta, sino con inteligencia, sin más derramamiento de sangre, se consumó finalmente la lucha independentista el 27 de septiembre de 1821.
Ahora bien, en cuanto a la supuesta autoproclamación de Iturbide como Emperador de México, cabe hacer notar que fue el Congreso mismo el que lo obligó, en cierta manera, a aceptar la Corona, la cual le fue colocada por el entonces Obispo de Guadalajara, Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo, quien primeramente había estado en contra de la Guerra de Independencia, precisamente por lo desorganizada y violenta, aunque después, cuando las circunstancias cambiaron, estuvo a favor de ella, al igual que Iturbide.
Y aunque el Imperio de Iturbide halagó a unos, a otros no, y la paz se rompió de nuevo, de tal manera que Agustín I tuvo que abdicar y salir huyendo del país, mientras que el Congreso lo declaraba, en ausencia, traidor a la Patria, emitiendo una ley injusta, pues estaba dedicada a un solo individuo: Iturbide.
Éste fue primero a Italia, luego a Inglaterra, y estando allá no faltó quien le pidiera que regresara a México a fin de tratar de aliviarlo de los continuos conflictos bélicos en que lo habían sumido bandos antagónicos. Entonces él, sin saber que había sido declarado traidor, atendió al llamado; mas, en cuanto pisó tierra en Soto la Marina, un Juez local lo declaró traidor de nuevo y lo sentenció a pena de muerte, siendo fusilado inmediatamente.
Ese fue el triste fin del verdadero forjador de la Libertad de México y Consumador de la Independencia, cuyo nombre, ignoro por qué, quedó borrado de nuestro calendario cívico, pero que debería ser reconsiderado en estas conmemoraciones del Bicentenario, fecha que hemos aprovechado para purificar nuestra memoria histórica, poniendo en su debido lugar a los personajes que en ella intervinieron, exaltando sus verdaderos méritos y reconociendo los errores que cometieron como todos los seres humanos; volviendo, asimismo, a exaltar a los Padres de la Patria, como sin duda lo fueron, entre otros, Hidalgo, Morelos, Allende, Matamoros, Aldama, Vicente Guerrero, Nicolás y Antonio Bravo, Javier Mina, y donde se debía también incluir a Iturbide, pues sin duda lo fue.
Es muy interesante pensar que quienes consumaron la Independencia de México: Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide, ambos fueron ejecutados, de tal manera que los mexicanos tenemos algo de parricidas, pues matamos a quienes les debemos la paternidad de nuestra emancipación del dominio de España.
Ojalá que estas conmemoraciones nos sirvan, pues, de verdadera reflexión, de purificación de la memoria histórica y de reconciliación fraterna.
Que Dios los Bendiga.
Sábado, 2 de junio
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