Manuel Gómez Granados / Semanario Koinonía. 28 de marzo.- La laicidad no es para censurar a conservadores o liberales, sino para que el Estado nunca base sus políticas públicas en convicciones religiosas y, al mismo tiempo permita a todos el ejercicio pleno de la libertad religiosa, es decir, el derecho de creer o no creer.
La historia de nuestro país ha mostrado una permanente tensión entre el Estado laico y la libertad religiosa. Se dice que la laicidad del Estado mexicano es defendida por la corriente liberal, mientras que la libertad religiosa es promovida por los creyentes. Este dilema es más o menos falso, toda vez que la laicidad pide al Estado no tomar partido en temas religiosos y de conciencia; es el ámbito del no hacer del Estado para salvaguardar la libertad de las personas.
Sábado, 2 de junio
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