Comunicado de Prensa de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca /CEM 1 de marzo.- Los hechos recientes de violencia nos obligan a preguntarnos ¿Qué nos está pasando?, ¿Qué estamos haciendo de México?. Si no cultivamos desde el corazón principios fundamentales que lleguen a ser convicciones y valores, estaremos siempre al vaivén de corrientes y modas de pensar y de actuar, al vaivén de intereses y gustos de los más fuertes y ambiciosos. Así iremos hundiendo cada vez más al país y a Oaxaca.
No basta hablar de ecología y de derechos humanos para que éstos se respeten; no bastan los discursos, las buenas intenciones ni las promesas para mejorar la situación, para que se promueva automáticamente la justicia y la paz entre nosotros.
Si la política, la economía, la educación y toda la organización de la sociedad no se fundamenta en valores éticos, todas las buenas intenciones y proyectos se truncan y tarde o temprano “todo se viene al traste”. Si los partidos, los políticos y líderes sociales no toman en serio el cimiento de los valores éticos, no solo fracasarán sino que agravarán la situación aumentando en muchos la desilusión y el rechazo; así la sociedad irá perdiendo cada vez más la confianza en sus dirigentes y los motivos para participar responsablemente; así crecerá la irresponsabilidad, la división y la violencia en nuestra sociedad.
Es urgente poner en el centro al ser humano procurando en toda actividad el desarrollo integral de la persona. Es urgente revisarnos a fondo y dar un giro cualitativo a la política porque los partidos y muchos políticos ya no responden a las necesidades y desafíos apremiantes; es un imperativo impregnar de valores éticos los programas de educación y todo el sistema educativo dando prioridad a la formación de los maestros; es imprescindible tocar el modelo económico vigente para dar paso a modelos de producción, de distribución y de consumo centrados en el bien integral de la persona; es apremiante desintoxicar de tanta corrupción y cochambre nuestras estructuras y espacios sociales para que lleguen a ser espacios de convivencia pacífica, de superación y de justicia.
Si en estos campos tan deteriorados no se asegura el cimiento fundamental del bien común, de la responsabilidad, de la solidaridad y de la justicia social, estamos cavando la tumba para sepultar la riqueza de la naturaleza, el patrimonio cultural y humano tan rico de nuestros pueblos y, sobre todo, los anhelos profundos de toda persona y los esfuerzos de tantos hombres y mujeres que luchan por su superación, por la de los suyos y por México.
La política y los políticos, los economistas y quienes toman las decisiones en este campo, los dirigentes de la educación y los maestros, las organizaciones civiles y los líderes sociales tienen una deuda grande con la sociedad y una tarea urgente que realizar. La sociedad entera está llamada también a reconstruir sus pilares impulsando una respuesta humana y ética para afrontar las grandes necesidades y desafíos que sufrimos.
Con nuestro saludo y bendición para todos.
+ José Luis Chávez Botello + Oscar A. Campos Contreras
Arzobispo de Antequera-Oaxaca Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca
Sábado, 2 de junio
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