
En nuestra obsesión de ser libres vivimos rechazando las normas, los estatutos, los 10 mandamientos de la Ley de Dios, y así dejamos que el timón de nuestra vida quede en manos de la comodidad, de los sentimientos o de lo que dicte la moda social.
Pbro. Alejandro Cortés González-Báez / Semanario Koinonía. Arquidiócesis de Puebla. 28 de febrero.-Desafortunadamente son muchos los bautizados -fieles de Cristo- que no se interesan en vivir como auténticos cristianos, pues les resulta molesta, y hasta ridícula, la imagen de aquellos que viven aprisionados por sus escrúpulos preguntándose si todo lo que hacen es pecado o no. La imagen asfixiante de éstos está muy lejos de la alegría interna, y extrema, del verdadero discípulo de Jesús que sabe conjugar las exigencias de su maestro, con la naturalidad y libertad de quien quiere corresponder con amor al Amor, aunque le cueste.
El dominio de sí mismo
“Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le contestó: ‘está escrito: No solo de pan vive el hombre’”. (Lc 4, 3-4)
Mons. Rogelio Cabrera López / CEM. 24 de febrero.- Las personas tenemos tantas necesidades que a veces ya no sabemos cuál es la más importante. Se requiere reflexión y tino para decidir qué hay que hacer. Las virtudes cardinales nos ayudan a armonizar nuestra vida y a ordenar nuestras acciones. Entre ellas es muy importante la templanza que como virtud modera la atracción de los placeres, ordena los apetitos y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Quien tiene templanza ha logrado el dominio de sí mismo.
Podemos preguntarnos ¿por qué es necesaria la virtud de la templanza? Y en una inmediata respuesta podemos afirmar que las personas templadas son más libres, y por lo tanto más felices. Éstas saben dominarse y no ser esclavos de nada ni de nadie, al contrario quien carece de templanza genera una serie de vicios que tarde o temprano lo esclavizan. El control de los apetitos, y no nos referimos sólo a la gula, va dando a la persona una existencia más humana, pues le ayuda a dominar los impulsos y pasiones.

El anuncio del evangelio transforma la vida personal y social
Mons. Luis Artemio Flores Calzada / CEM. 23 de febrero.-Muchos se preguntan: ¿Valdrá la pena seguir anunciando el Evangelio? ¿Qué beneficios produce el anuncio del Evangelio para la vida personal y social de los seres humanos?
A través de la historia podemos constatar la labor benéfica de la Evangelización en la promoción de la dignidad humana y sus derechos fundamentales como también en su labor educativa tanto en la ciencia como en la moral, pero sobre todo en crear vínculos de fraternidad entre todos los hombres, por ello me parece muy importante el anuncio del Evangelio, este es el servicio que la Iglesia presta a la humanidad.

Jorge Pérez Uribe / 22 de febrero.- Al fin el cine mexicano se ha aventurado a abordar el género futurista de las antiutopías, llamadas ahora distopías. Género en el cuál el cine inglés se ha señalado, con varias memorables producciones.

¿Se sufre físicamente en el infierno?
Es de fe que la pena de daño y la pena de sentido son realmente distintas y no se puede reducir la pena de sentido a la mera aflicción psicológica producida por la privación de la vista de Dios
P. Carlos M. Buela | Fuente: www.iveargentina.org
El castigo infligido a las creaturas o pena de sentido
No sólo es un dogma de fe definida la existencia y eternidad del infierno, tal como fue declarada por el Concilio IV de Letrán: “…para que reciban según sus obras, ya hayan sido buenas o malas, los unos con el diablo pena perpetua, y los otros con Cristo gloria sempiterna” (13); es también de fe definida que los condenados padecen pena de daño, como se enseña en la constitución “Benedictus Deus:” “…según común ordenación de Dios, las almas de los que mueren en pecado mortal actual en seguida después de su muerte descienden a los infiernos, donde son atormentadas con penas infernales” (14), es también de fe definida la existencia y eternidad de la pena de sentido, como se enseña en el Símbolo “Quicumque”: “…y los que hicieron bien, irán a la vida eterna; los que hicieron mal, irán al fuego eterno. Ésta es la fe católica: a no ser que uno la crea fiel y firmemente, no podrá salvarse” (15).
Teófilo González Vila / Revista Acontecimiento. 10 de noviembre, 2004.- Con frecuencia, entre nosotros, figuras (o figurones) de la Política o de la Cultura, «intelectuales» y famosos «enteradillos» tercian en determinadas polémicas con la inicial y enfática declaración de que el «Estado español es laico». Algunas veces, alguien puntualiza: «El Estado español no es laico, sino aconfesional». Y pocos advertirán que ni el término laico ni el de aconfesional aparecen como calificativos del Estado en la Constitución, aunque el segundo -aconfesional- tiene un claro e inmediato soporte literal en el artículo 16.3 de ésta, donde se establece: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal». Con lo cual, podemos, a la inversa, afirmar que, según la Constitución, «el Estado no tendrá carácter confesional» o, más sencillamente, que es aconfesional. Advertir que el Estado es aconfesional y no laico resultará pertinente frente a quien, como ocurre en la mayoría de los casos a los que aludimos, por «laico» se entiende «laicista», que no es lo mismo. Pero, ¿acaso no hay una recta acepción de laico en la que este término resulte tan aceptable como el de aconfesional? ¿Qué diferencia hay entre laico y laicista, entre laicidad y laicismo? Laicidad, laicismo, laico, laicista se utilizan con sentidos fluctuantes que se intercomunican y oscurecen. Precisar los términos y clarificar los conceptos es en este caso, más que en cualquier otro, la misma tarea. No estamos ante una mera quaestio de terminis, sobre cuáles fueran los más adecuados para expresar conceptos que fueran ya claros, distintos y compartidos por todos los litigantes. Lo que aquí se plantea es una verdadera quaestio de rebus. No podemos, por eso, dejar de hablar de la cosa misma, aunque hayamos de limitamos a establecer algunas afirmaciones sin entrar en su desarrollo.

EL EPITAFIO
Guillermo Gazanini Espinoza / 16 de febrero.- “Anexo I. Comunicaciones, oficios y dictámenes a discusión. De la Comisión de Puntos Constitucionales con proyecto de decreto que reforma el artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Gaceta Parlamentaria del 11 de febrero de 2010…” El epitafio de la laicidad. Así fue difundido en el medio oficial de la Cámara de Diputados el dictamen del día que fue discutido para proclamar, de una vez, a la República representativa, democrática, federal, laica… o más bien laicista.
Era el debate anunciado que se venía aplazando desde abril de 2008 cuando la LX Legislatura anunció las discusiones para un planteamiento más radical del laicismo en la Constitución y que, afortunadamente, fue parado en la primera lectura del dictamen. Ahora, ante las controversias sobre el aborto y la legalización de los matrimonios homosexuales, la LXI Legislatura replanteó el tema para reformar el artículo 40 constitucional y agregar el adjetivo laico a la identidad de la República.
Que en Cristo Nuestra Paz, México tenga vida digna (Diócesis de Saltillo)
Todo el sufrimiento y clamor del pueblo herido y agobiado por la indolencia de una gran parte de la plana mayor de nuestros gobernantes, es escuchado por Dios (quien) nos recuerda que estamos llamados a la vida plena, a la vida en abundancia. Es Dios mismo el que convoca a que celebremos que la vida siempre es posible…, que reconstruye la historia por medio de su mismo Hijo y por medio de los hombres y las mujeres que como Él, ponen su mirada en la justicia y en la misericordia como los únicos medios para construir un mundo con “paz en la justicia”.
Mensaje de Navidad 2009, Mons. Raúl Vera López, OP)
Comunicado de Prensa de la Diócesis de Saltillo, con motivo de la Exhortación Pastoral de los Obispos por la paz en México / CEM. 15 de febrero.- Los Obispos de México, a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), damos a conocer al pueblo de Dios y a los hombres de buena voluntad la Exhortación Pastoral QUE EN CRISTO, NUESTRA PAZ, MÉXICO TENGA VIDA DIGNA. A través de ella compartimos la misión que nos corresponde hacer ante la realidad de inseguridad y violencia que se vive en el país y deseamos alentar la esperanza de quienes viven con miedo, con dolor e incertidumbre por dicha razón.
En esta exhortación abordamos la problemática cada vez más compleja que se vive en el territorio nacional. A través del método ver, pensar y actuar, analizamos la realidad, la iluminamos con la Palabra, es decir, con el Evangelio, y nos comprometemos a llevar a cabo acciones concretas en las diócesis para que cada creyente pueda construir una sociedad donde exista la justicia, la paz y el amor.
Nos urge salir de la mediocridad y de la violencia
Comunicado de Prensa de los Obispos de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca / CEM. 15 de febrero.- Este año 2010 es de suma importancia para Oaxaca y para el país; la pobreza creciente, la violencia, grupos con posturas cada vez más agresivas y desafiantes están dividiendo y enfrentando al país. Muchos ciudadanos han perdido la confianza en los partidos y en los políticos, se sienten atrapados por la mentira, por la impunidad y la falta de acciones de fondo que restauren y fortalezcan nuestra sociedad.
Nos urge salir a todos de la mediocridad y de la violencia; no sigamos anclados. Las próximas elecciones en julio y la celebración del Bicentenario de la Independencia son una oportunidad para reflexionar, para reconocer errores y asumir posturas y acciones coherentes que marquen positivamente el futuro de Oaxaca y de México.
Todos tenemos que aprender de los males que nos dañan. Las situaciones deshumanizantes y los conflictos sociales son síntomas de necesidades fundamentales no atendidas que exigen acciones de emergencia para sanar y enderezar el rumbo; lo que estamos viviendo es más que suficiente para reflexionar y tomar conciencia de las causas de fondo que deben tocarse con decisión, con responsabilidad y valentía. No olvidemos que una intervención quirúrgica exige un ambiente adecuado sin contaminación, con apoyo de oxígeno, de anestesia y sobre todo de médicos capaces que procuren ante todo la salud del enfermo. A un médico mediocre o irresponsable no le confiamos un enfermo grave.

Día del amor y de la amistad
Mons. Rodrigo Aguilar Martínez / CEM. 12 de febrero.- El amor es fundamental. Sin amor no se puede vivir, se le pierde sentido a la vida. En cambio con amor hay motivos para seguir viviendo y en plenitud. Desde esta perspectiva, no puede ser intrascendente celebrar el Día del amor y la amistad. Cristo mismo resumió los mandamientos en el amor –a Dios y al prójimo-.
Podemos distinguir dos direcciones en el amor: El que se recibe y el que se da. Estas dos direcciones constituyen las certezas claves en nuestra vida: Primero la certeza de ser amado(a). La persona que crece con esta certeza, por consecuencia se ve a sí misma como una persona valiosa y digna –por ser amada-.

Bienaventuranzas y malaventuranzas
Mons. Hipólito Reyes Larios / CEM 13 de febrero.- En este día, 14 de febrero de 2010, celebramos el domingo sexto del Tiempo Ordinario en la liturgia de nuestra Iglesia Católica. En lo civil, festejamos el Día del Amor y la Amistad. El tema de los textos de la Palabra de Dios se refiere a la dicha y a la desdicha, a la bendición y a la maldición. El evangelio está tomado del capítulo 6, 17. 20-26 de san Lucas y dice así: «Jesús descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles y se detuvo en un llano.
Mons. José G. Martín Rábago / CEM. 11 de febrero.- En días pasados se aprobó un dictamen en la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados para agregar al artículo 40 de la Constitución la característica de “República Mexicana LAICA”. Pasando por alto los tintes partidistas que esta reforma pueda tener, considero que es importante señalar que la Iglesia católica no teme la laicidad del Estado; más aún, si bien se entiende, la Iglesia promueve el carácter laico del Estado como el recto camino jurídico para el reconocimiento en plenitud del derecho humano a la libertad religiosa.
En uno de los documentos más amplios y sólidos de los últimos años, la Conferencia del Episcopado Mexicano afirmó: “Entendemos y aceptamos la ‘laicidad del Estado’ como la aconfesionalidad basada en el respeto y promoción de la dignidad humana y por tanto el reconocimiento explícito de los derechos humanos, particularmente el derecho a la libertad religiosa (Carta Pastoral del Año 2000 – No. 279
Hacia una laicidad positiva
Mons. Felipe Arizmendi Esquivel / CEM. 10 de febrero.
VER
Prospera en el Congreso de la Unión la iniciativa de reforzar el laicismo en nuestro país, al que astutamente llaman laicidad. En el fondo, se nota un temor de que si no se refuerza al Estado laico, éste puede perder su poder ante lo que llaman el embate de la Iglesia Católica. No nos creen cuando les decimos que nosotros también abogamos por un sano y maduro laicismo, bien entendido. Desconfían, como si pretendiéramos un Estado confesional, en que éste se supedite a una religión y se imponga una sola creencia a toda la sociedad. En otros siglos eso aconteció, porque los Estados eran incipientes y débiles, y se apoyaban, para darse seguridad y protección, en la autoridad que siempre ha tenido la Iglesia. Así sucede hoy todavía en pequeñas comunidades indígenas y campesinas, donde toda la población es de una sola religión, y los disensos son vistos como un peligro para la unidad comunitaria. Los tiempos han cambiado. Hoy existe pluralidad de opciones políticas y religiosas, y no se puede ni se debe imponer la uniformidad.
La Iglesia, fiel a su misión
Oficina de Prensa de la Conferencia del Episcopado Mexicano / 8 de febrero.- Algunos reconocidos mexicanos en el mundo del periodismo, la política, la ciencia y de otras instancias sociales, han querido ver a la Iglesia como un estorbo en sus fines de traer para México la modernidad del siglo XXI, e incluso piensan en ella como un ente abstracto o formado por los Obispos, sacerdotes, religiosos y algunos laicos fundamentalista.
Comunicado de prensa de los Obispos de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca / 8 de febrero.- Nadie pone en duda la importancia de la familia en la formación de las personas; es una verdadera escuela eficaz de comportamientos y de actitudes. La familia es decisiva e insustituible pero parecería que pocos la defienden ante los grandes desafíos y ataques de un mundo egoísta y materialista. Defender a la familia hoy como la institución fundamental es tomar en serio la dignidad de las personas, los derechos humanos y la misma vida; fortalecerla y apoyar a las familias más desprotegidas es la mejor manera de sanear nuestra sociedad, de levantarla y de mostrar que apreciamos nuestra patria.

Pbro. Alejandro Cortés González / Semanario Koinonía. Arquidiócesis de Puebla. 7 de febrero.-...descubriremos que en la doctrina enseñada por Jesús no aparecen promesas de una vida fácil, cómoda, sino todo lo contrario; pues se caracteriza, de principio a fin, por sus fuertes exigencias, y por el enfrentamiento a los criterios mundanos que buscan la felicidad absoluta al precio más bajo...
Miriam Cervantes Xochihua / Semanario Koinonía. 5 de febrero. PUEBLA, PUE.- Como sabemos, la Arquidiócesis de Puebla es rica en templos, arquitectura, arte sacro, pero ¿la Iglesia es rica económicamente? ¿cómo subsiste? ¿en qué emplea las aportaciones económicas que los fieles generosamente hacen cada domingo? Para conocer un poco más acerca del tema, conversamos con el ecónomo de la diócesis, padre Víctor Manuel Domínguez Mundó, quien se encarga de concentrar y destinar los recursos económicos que llegan a la Curia diocesana de la Arquidiócesis.
MÉXICO, D.F., 3 de febrero (apro).- Con la finalidad de darle mayor participación a los laicos, el abogado Pedro Arellano Aguilar fue nombrado presidente del Consejo Editorial del semanario Desde la fe, el órgano periodístico de la arquidiócesis de México, en sustitución del sacerdote Hugo Valdemar, vocero del arzobispado y quien ocupaba ese puesto en el semanario.
Mons. Felipe Arizmendi Esquivel / CEM. 3 de febrero.
VER
Son recurrentes las quejas de que los obispos violamos el laicismo, cuando defendemos la vida y el matrimonio. Siguen machacando que pretendemos imponer el catolicismo a todos los mexicanos, lo cual es falso. Quisieran encerrarnos en las sacristías y en los hogares. Siguen resentidos contra la reforma del año 1992, que aligeró las injusticias religiosas de la Constitución de 1917.
Ya el artículo tercero ordena al Estado, sin tener en cuenta los derechos de los padres, imponer en sus escuelas una educación laica, entendida como “ajena a cualquier doctrina religiosa; el criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”. ¡Cómo se refleja el prejuicio de que la fe está en contra de la ciencia, fomenta la servidumbre y el fanatismo! Si conocieran la verdadera religión, no se harían estas afirmaciones.
Mons. Rogelio Cabrera López / CEM. 1 de febrero.- “Todos los que estaban en la Sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron [a Jesús] de la ciudad y lo llevaron hasta la barranca del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él pasando por en medio de ellos, se alejó de ahí” (Lc 4, 21-30)
La liturgia de este IV domingo ordinario, es continuación de la lectura que escuchamos el domingo pasado. Recordemos, cómo todos alababan y daban su aprobación a Jesús. Pero cuando les ha dicho que no hará prodigios y le has hecho notar su incredulidad; se llenan de ira y lo rechazan.
En nuestra actualidad, no estamos lejos, lamentablemente, de actuar así. Nos gusta que nos alaben y nos favorezcan en todo, peor si alguien, nos hace notar alguna cosa que hemos hecho mal, aun en tono de corrección fraterna, inmediatamente nos justificamos, buscamos otros culpables o simplemente no le hacemos caso, hasta nos enojamos.
Jueves, 16 de febrero
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes