
Guillermo Gazanini Espinoza / 26 de enero.- ¿Quién favorece la laicidad? ¿Quién resguarda al laicismo? A primera vista parecen lo mismo, pero no tienen igual significado. Algunos especialistas en cuestiones sociales y religiosas hacen ver a la opinión pública que ambos conceptos pueden usarse a manera de sinónimos, con un resultado idéntico. Laicidad y laicismo son diferentes, mientras uno procura las relaciones de cooperación entre el estado y las iglesias, el otro trata de imponer una ideología de Estado por el que se quiere reducir el fenómeno religioso y la actividad de las agrupaciones confesionales a su mínima expresión, es decir, a lo que “les toca”, las cosas espirituales y no los negocios de este mundo. Éste último es el que prevalece en la discusión actual, el que se quiere elevar a nivel constitucional para ser una nota característica de la República mexicana.
Sábado, 2 de junio
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