
DLF Redacción / 17 de enero.- La Iglesia , fiel a la tarea que le encomendó Cristo, de ser madre y maestra que acompañe y guíe el caminar del pueblo de Dios, ha expresado su oposición a la ley que permite que parejas 'casadas' de homosexuales adopten niños. A raíz de esto, diversos medios han difundido opiniones y críticas de quienes no tienen empacho en tergiversar las declaraciones de miembros de la Iglesia, citarlas fuera de contexto o incluso mentir descaradamente con el objeto de desprestigiarla. Por todo ello, Desde la fe dedica este espacio para responder a lo que se ha dicho y dar a conocer las razones de la Iglesia para oponerse a la mencionada ley.
1 . Se dijo que 'la Iglesia tiene tirria a los homosexuales y promueve la homofobia'.
Es falso. El 'Catecismo de la Iglesia Católica', pide que los homosexuales sean "acogidos con respeto, comprensión y delicadeza, y evitar todo signo de discriminación injusta" (CIC 2358). No es la homosexualidad en sí sino las relaciones sexuales homosexuales lo que condena la Iglesia por considerarlas "actos intrínsecamente desordenados, contrarios a la ley natural, que cierran el acto sexual al don de la vida y no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual (CIC 2358). La Iglesia invita a los homosexuales, como a toda persona soltera, a vivir la castidad" (CIC 2359). La Iglesia no promueve la homofobia. Es la pretensión de los homosexuales de adoptar niños la que ha provocado el rechazo de la gente.
2 . Un articulista escribió que 'debido a los casos de pederastia entre algunos sacerdotes católicos, la Iglesia no tiene autoridad moral para oponerse a esta ley'.
Precisamente porque la Iglesia ha tenido esa vergonzosa y dolorosa experiencia (que ha reconocido, por la que ha pedido perdón y tomado medidas para corregirla y evitarla), es por lo que tiene autoridad para alertar del peligro que corren los niños que se desarrollan en un ambiente de homosexualidad.
3 . Un periodista dijo que la Iglesia asegura que 'los homosexuales no irán al cielo', y que 'los curas tienen la colosal arrogancia de decir que hablan en nombre de Dios'.
La Iglesia nunca ha dicho semejante cosa. Corresponde sólo a Dios determinar quién irá o no al cielo. Se citó fuera de contexto un pasaje de una carta de San Pablo que dice: "ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros ni los borrachos heredarán el Reino de Dios." (1Cor 6, 9-10). San Pablo no habla del cielo sino del Reino de Dios, que comienza ya en este mundo. No es arrogancia decir que se habla en nombre de Dios al citar la Biblia, que es Palabra de Dios.
4 . Se ha afirmado que rechazar la homosexualidad es un prejuicio de la Iglesia que pretende imponer su moral a toda la sociedad.
Sin mencionar a Dios o a la Iglesia, se puede ver que este asunto ya fue resuelto por la Naturaleza: Los genitales femenino y masculino están diseñados para que las relaciones sexuales plenas y fecundas sean solamente entre hombre y mujer.
5 . Se ha afirmado que da lo mismo ser homosexual o heterosexual, que se trata de una cuestión de gustos, una alternativa sin mayor trascendencia, tan natural una como la otra.
Cabe responder crudamente: Que el hombre tenga que ser penetrado por donde defeca o la mujer tenga que recurrir a artefactos para suplir el miembro masculino no puede ser considerado natural. Y desde luego no es una alternativa sin trascendencia: la unión entre un hombre y una mujer está abierta a la vida y asegura la continuación de la especie. La unión homosexual es estéril y si fuera la única, pronto conduciría a la extinción de la humanidad.
6 . Un locutor afirmó que es prejuicio de la Iglesia considerar que los homosexuales no pueden ser buenos padres.
Ser un buen padre no consiste solamente en dar casa, vestido y sustento al niño, sino en asegurar su sano desarrollo físico, mental y moral. Por bien intencionados que fueran unos 'papás' homosexuales, su solo estilo de vida afectará de muchas maneras al niño. Si dice: 'de grande quiero ser como mi papá', ¿a qué se referirá?, ¿a usar falda, maquillarse, invitar a otros hombres a dormir con él? Por otra parte, no se puede dejar de mencionar la grave posibilidad de que una pareja de homosexuales desee adoptar niños con el perverso propósito de usarlos para pornografía infantil, abuso sexual, prostitución, etc.
7 . Un legislador dijo que la Iglesia pretende ponerse por encima de la ley porque ha dicho que antes que las leyes de los hombres obedece la ley de Dios.
Citó fuera de contexto unas palabras del Cardenal Norberto Rivera. Él aludía a una escena de Hechos de los Apóstoles, en la que San Pedro y San Juan comparecieron ante autoridades que les prohibieron predicar en el nombre de Jesús, a lo que Pedro replicó que antes que cumplir los mandatos de los hombres, obedecerían a Dios. El Cardenal lo mencionó para responder a quienes pretenden que la Iglesia ya no predique los valores evangélicos y acepte calladamente cuanta ley aprueben los legisladores. Quiso expresar que antes que obedecer el mandato del mundo que busca silenciarla, la Iglesia obedece el mandato de hablar de parte de Dios.
8 . Legisladores aseguran que esta ley defiende los derechos humanos de los homosexuales.
¿Y qué hay de los derechos de los niños? Cuando se trata de defender derechos hay que defender los de quienes son más vulnerables. Según la Convención de los Derechos del Niño de la ONU, todo niño tiene derecho 'a su dignidad, honra y reputación' (10); a 'ser protegido de toda forma de abuso... incluyendo explotación sexual' (12); 'ser protegido contra el desempeño de cuanto sea nocivo para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social' (21) 'ser protegido contra toda clase de tratos degradantes' (23). Y no hay que olvidar un principio fundamental: no se entrega un niño en adopción porque quienes lo adoptan aleguen tener 'derecho' o quieran llenar un vacío existencial, sino porque dicha adopción será de gran beneficio para el niño.
En ese sentido no puede ser benéfico para un niño desarrollarse en un ambiente homosexual. Lo prueban numerosos testimonios de quienes han pasado por la traumática experiencia de ser criados por homosexuales. Ejemplo de ello es Dawn Stefanowicz, en cuya página web (www.dawnstefanowicz.com) se enlistan más de veinticinco efectos que, como numerosos expertos han comprobado, sufre un niño en estas situaciones, entre los que se cuentan: Sentimiento de ser diferente, de no pertenecer. Buscar aceptación y relacionarse sólo con niños problema. Soledad; deseos de huir, evadirse. Habituarse a mentir para ocultar su realidad. Vergüenza por su situación familiar. Inseguridad. Dolor por ser ridiculizado y discriminado. Tristeza y depresión. Atracción por el mismo sexo. Baja auto-estima. Buscar llamar la atención en forma negativa. Rebeldía, delincuencia juvenil. Desórdenes alimentarios. Adicción a alcohol, drogas, sexo, etc. Ideas suicidas.
Obsesiones sexuales con sus papás o parejas de éstos. Celos desmedidos con sus papás o parejas. Presión para aceptar las cambiantes parejas de los papás. Presenciar y o ser víctima de conductas sexuales inapropiadas. Dificultad para establecer relaciones de confianza. Confusión con relación al género. Falta de identidad sexual. Hermetismo. Dificultad para comunicarse. Temor de revelar situación personal, lo que vive, lo que presencia. Necesidad de terapia.
9 . Un periodista dijo que desde el 92 la OMS no considera enfermedad la homosexualidad.
Ha habido fuertes presiones de grupos homosexuales que no sólo han influido en la OMS sino han venido realizando campaña en cine, televisión y medios impresos, etc. para que en la última década la gente que en conciencia solía considerar la homosexualidad como una desviación ahora la vea con naturalidad e incluso haya llegado al extremo de considerar que lo 'políticamente correcto' es defenderla.
10 . Se ha dicho que hay 'estudios' que demuestran que los hijos de homosexuales se desarrollan normalmente.
Es falso. En los contados países en los que se han aprobado este tipo de leyes, los bebés adoptados por homosexuales no han llegado todavía a la adolescencia. Y desde luego tampoco hay estudios sobre cómo afectará esta ley a niños mexicanos, pero cabe suponer que los afectará gravemente pues crecerán en un ambiente mucho más conservador que el europeo, y en el que ser criados por homosexuales los hará objeto de burlas y discriminación.
11 . El conductor de un noticiero dijo que tenía amigos homosexuales y afirmó que con los ojos cerrados les confiaría a sus hijos.
Dijo bien. Habría que tener los ojos cerrados para confiar una criatura inocente y vulnerable a una pareja de homosexuales y no ver cómo será afectada.
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Retrógrados
Lo que dice esta web es cierto, nadie en lo absoluto desearia tener padres homosexuales, ni siqueira los pendej0s defensores de jotos.
Ademas pues no dicen los psicologos que los ni~os aprenden e imitan lo que ven muy seguido en los padres?
si en parejas hetero unos ni~os se hacen jotos imaginate en un par de degenerados.
ademas se formarian cadenas si algunos ni~os se vuelven gays por violacion de sus papas marikones estos creceran felices de ser gay y de estar en una sociedad mas tolerante con los gays y este ni~o se casara con otro gay y va adoptar a un ni~o y tomala se va repetir el patron
Lo que dice esta web es cierto, nadie en lo absoluto desearia tener padres homosexuales, ni siqueira los pendej0s defensores de jotos.
Ademas pues no dicen los psicologos que los ni~os aprenden e imitan lo que ven muy seguido en los padres?
si en parejas hetero unos ni~os se hacen jotos imaginate en un par de degenerados.
ademas se formarian cadenas si algunos ni~os se vuelven gays por violacion de sus papas marikones estos creceran felices de ser gay y de estar en una sociedad mas tolerante con los gays y este ni~o se casara con otro gay y va adoptar a un ni~o y tomala se va repetir el patron
Lo mejor es que la Iglesia queme a los homosexuales como ya hacia en la Edad Media.Y aun se atreven a decir que el cristianismo es amor.Sera mas bien intolerancia y violencia, por lo menos institucionalmente.Obsesionados por el sexo.Y la Jerarquia se calla ante sus pedofilos.Que hipocritas sois
Por otra parte, tristemente de acuerdo con Juambi en que demasiadas veces se consideran las posiciones distintas como un ataque a la Iglesia y que así es imposible el diálogo.
Añadir, respecto a la cuestión número 6, que no debería confundirse homosexualidad, transvestismo y transexualidad. Y que no comprendo por qué da por sentado que el homosexual en pareja viste faldas, se maquilla y se acuesta con otros hombres: presupone la infidelidad y la falta de interés de la pareja homosexual por la educación moral de su hijo. Trasladen el ejemplo a la hija de una pareja heterosexual que afirma quererse parecer a su mamá y verán que no se les ocurre pensar que esa mamá invite a otros hombres a su cama. Y sin embargo, bien es posible, en cuyo caso se la juzgaría por su laxitud moral y no por su orientación sexual. En cuanto a la posibilidad de adoptar niños para pervertirlos sexualmente no quiero mencionar lo que presupone, ya que habla por sí solo.
Los viejos tópicos relativos a los grupos de presión para que la homosexualidad fuese excluida de las patologías vuelven a ser esgrimidos. Cuando los argumentos se quedan obsoletos o no son universalmente compartidos o no reflejan una determinada posición que pretende erigirse en única, es fácil recurrir a una supuesta confabulación de fuerzas contrarias a la Iglesia. No creo que sea preciso ahondar más en esto por el momento. Creo que hay mucho de visceralidad y poco de raciocinio. Nuevamente surgen maneras distintas de comprender las cosas y, para variar, la Iglesia se siente amenazada en su doctrina. En lugar de estudiar el tema con objetividad y en toda su integridad y complejidad, se recurre a una mera apologética anti-lo que sea.
con la fecundidad nuevamente, a la par que se niega el carácter de complementariedad a toda relación sexual entre personas que no sea la heterosexual, aspecto más que discutible y discutido, vinculado más a posiciones ideológicas que a una perspectiva de las ciencas de la salud.
Nos parece una hipérbole o exageración la alusión a la perpetuación de la especie humana, por cuanto el colectivo homosexual es minoritario. Otra cosa es que cada cual tenga relaciones sexuales con quien le apetezca o quiera, sea de mismo o distinto sexo, lo cual pertenece a la propia conciencia ética.
La posibilidad que se aduce de que una pareja homosexual pueda tener la intención de ofrecerse para la adopción con el solo propósito de pervertir o abusar del niño/a se puede objetar de cualquier otra pareja de personas, es decir, tamibén de las parejas heterosexuales. No es, pues, un argumento contundente.
No es la homosexualidad la responsable de estos abusos, sino la institución eclesiástica por no aplicar las medidas adecuadas en orden a la protección de los derechos del niño/a. La hipocresía eclesiástica no puede intentar justificar su responsabilidad en estos hechos en base a culpar de tales desórdenes a un colectivo que en nada tuviera que ver con esta institución y sus intereses. No parece que se haya pensado en los derechos del niño/a cuando no se hizo prácticamente nada por velar por la integridad de éstos. Las verdades a medias son "mentiras", digámoslo en voz alta y clara. Y los casos, aireados por la prensa, en los EEUU e Irlanda nos remitimos.
Por otra parte, identificar el ejercicio de la sexualidad con la sola fecundidad y sin referencia alguna a la dimensión de gozo y placer nos parece parcial y poco razonable. La dimensión unitiva, la comunidad de vida y amor, no parece ser subrayada. Y la plenitud de la relación sexual se relaciona unívocamente
La valoración moral que la Iglesia hace de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo ni es compartida por todos, ni tan siquiera los argumentos para fundamentar esa posición son sostenibles desde una ética civil y plural. Hay personas que pensamos de otra manera con razones sólidas. El discurso eclesial no es el único posible.
Advertimos en el punto 2 la perversa e intencionada confusión entre homosexualidad y pederastia, por cuanto ésta última se desarrolla también y en mayor proporción en ambientes heterosexuales. No se puede despachar el asunto con un simple entonar la vergonzosa y dolorosa experiencia intraeclesial de los múltiples casos de pederastia por parte de clérigos, por cuanto ha tenido que ser el Estado quien haya de tomar cartas en el asunto ante la postura de "esconder" y "tapar" los múltiples abusos sexuales de niños por parte de este clero. La política eclesiástica se limitó a trasladar de destino a los presuntos delincuentes.
Ni la sociedad toda se entiende a sí misma como Pueblo de Dios, ni otorga el carácter de madre o maestra a ninguna institución religiosa o no. Muchos no reconocemos, desde la laicidad y la neutralidad religiosa, ninguna autoridad a las iglesias que sobrepase el ámbito de la sociedad civil. La comunidad política tiene sus propios cauces que han de ser respetados y reconocidos. Por lo mismo, no reconocemos muchos al Magisterio eclesiástico el presunto carácter de auténtico intérprete de la denominada ley natural.
Resulta cuanto menos curioso que se diga que "ss la pretensión de los homosexuales de adoptar niños la que ha provocado el rechazo de la gente", sobre todo porque no responde a la verdad. Las parejas de homosexuales, al igual que las parejas de heterosexuales, lo que hacen es ofrecerse para que el derecho del niño/a a tener una "familia" pueda ser una realidad. No hay pues una intencionalidad de usurpar o invadir los derechos del niño/a.
Parece ser que argumentar o sostener tesis o posiciones distintas a las que mantiene el Magisterio eclesial necesariamente implica una actitud o una finalidad de hostilidad o desprestigio de la Iglesia. Con este presupuesto es casi imposible un diálogo medianamente fecundo e intelectualmente honesto. Si cualquier planteamiento discorde con las posiciones eclesiales se debiera a oscuras intenciones, habría que preguntarle a la historia, testimonio vivo también de los errores eclesiales, si las propuestas contrarias hubieran sido un completo y absoluto error, llámese el nuevo orden social decimonónico nacido a raíz de la Ilustración o de la Revolución Francesa, llámese pensamiento científico, etc. Precisamente, es la invocación del camino histórico recorrido por la humanidad de espaldas a la Iglesia, y con la oposición contundente de ésta, lo que nos permite albergar serias dudas y objetar una incondicionalidad hacia las proposiciones que se esgrimen por parte de de la Iglesia.
Sábado, 2 de junio
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