Comunicado de Prensa de los Obispos de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca. 14 de diciembre.-
Ante las crisis del país Oaxaca necesita una inyección de serenidad y de confianza, de reflexión y de reconciliación; nos urge la búsqueda activa y valiente de la verdad, de la reconciliación y de la paz; cultivar estos valores es fundamental para desintoxicarnos y no desmoronarnos. Los conflictos y toda crisis social son expresión de los desequilibrios que se viven en el conjunto de la sociedad y solo se superan en la medida en que se reconocen y se afrontan las causas que las generan; si estas causas permanecen, se corre el riesgo de padecer una crisis social reiterativa o permanente y de vivir en medio de conflictos.
El mes de diciembre es tiempo privilegiado para reflexionar y reorientar nuestros comportamientos que nos alejan y dividen, que nos enfrentan y nos dañan; diciembre se nos presenta como una escuela de convivencia. El reto para todos es crear condiciones de convivencia sana y pacífica; esto significa que nuestro esfuerzo debe orientarse a establecer mejores relaciones en varios niveles: en las familias, en los barrios y comunidades, en la sociedad entera; solo así podremos aspirar a una sociedad pacífica y solidaria.
En las familias. Es la familia la primera escuela donde debe cultivarse y experimentarse el respeto y aprecio a toda persona, las relaciones de verdad, de honestidad, de justicia y de solidaridad; en ella se cuida y se defiende la vida, se estimula a la superación y en toda situación se procura el bien de todos; es en la familia donde se ponen los cimientos para la convivencia y participación social. Para mejorar, Oaxaca requiere necesariamente la colaboración de todas las familias.
En los barrios y comunidades. Los barrios, fraccionamientos y comunidades tienen una tarea importante en la reconciliación social y en la convivencia pacífica; después de la familia son el primer espacio de socialización de las personas; allí se relacionan las familias, se crean amistades, se comparten las alegrías, tristezas, logros y carencias. El barrio o comunidad es el campo donde crece el deseo de humanizarnos y de superarnos.
No permitamos que nuestro barrio o comunidad se convierta en foco de vicios y de violencia. Con apertura y mutuo apoyo entre vecinos, con una organización no manipulada y con una participación responsable en las decisiones del bien común, nuestros barrios y comunidades se irán convirtiendo en verdaderas escuelas de convivencia pacífica y en pilares firmes para avanzar hacia una sociedad más justa y humana.
En la sociedad. No olvidemos que a todos, pero especialmente a quienes están investidos de responsabilidad política, social o profesional, corresponde ser conciencia vigilante de la sociedad y los primeros promotores de una convivencia digna del hombre. Urge también establecer nuevas y mejores relaciones de los gobernantes con cada uno de los sectores sociales, nuevas y mejores relaciones de los sectores entre sí y con toda la sociedad. Necesitamos crear más puentes entre nosotros y no barreras. Celebremos y disfrutemos del mes de diciembre abonando para la justicia social y la paz.
Con nuestra saludo y bendición para todos.
+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca
+ Oscar A. Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca
Sábado, 2 de junio
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