Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Despenalización del aborto II

25.11.09 | 18:39. Archivado en Análisis y Opinión
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Mons. Abelardo Alvarado Alcántara / Centro Católico Multimedial. 24 de noviembre.- Las personas que están a favor de la vida, los llamados grupos “pro vida” que en otros países no son tan satanizados como en México, aducen como la principal razón el reconocimiento de que toda vida humana es sagrada porque la recibimos del Creador y debe ser respetada desde la concepción hasta la muerte natural. Se reconoce además la vida como el valor supremo del ser humano, como un derecho inalienable que pertenece a la misma esencia de la persona, que es inmutable, universal, irrenunciable y anterior a toda ley humana. No se trata de defender apenas la vida. Hasta los animales y las plantas la tienen. Se trata de defender algo intrínsecamente más noble: la vida humana. Y más específicamente, la vida humana inocente e indefensa.

A esta convicción firme se ha llegado teniendo en cuenta lo que nos dice nuestra razón y el sentido común, las ciencias, la filosofía, la teología.
- El sentido común nos dice que la relación sexual de una pareja al mismo tiempo que es una expresión de amor que une a la pareja, es la forma natural de procrear un nuevo ser, cuando la pareja se abre a la trasmisión de la vida, de la que son portadores y así dar origen a un nuevo ser, semejante a sí mismos. Esto no es una cuestión religiosa, sino es un dato de la experiencia humana universal.

- Ciertamente la fe viene a iluminar nuestra razón diciéndonos que la vida es el fruto del acto creador del amor de Dios que nos hace a su imagen y semejanza. Por ello toda vida es sagrada, sagrada por su origen divino; por su naturaleza, porque es imagen de Dios; y por su destino: la vida eterna.

- La ciencia genética moderna demuestra que
«desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una vida nueva que no es la del padre o la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por su cuenta». Ha mostrado «cómo desde el primer momento está fijado el programa de lo que será este viviente: un hombre, este hombre-individuo con sus notas características ya bien determinadas. Desde la fecundación inicia la aventura de una vida humana: cada una de sus grandes capacidades exige tiempo para disponerse a la acción». Las recientes adquisiciones de la biología humana reconocen que «en el cigoto que deriva de la fecundación se ha constituido ya la identidad biológica de un nuevo individuo humano» ( Donum vitae, I, 1).

- La discusión sobre cuándo comienza a existir la persona, sujeto de derechos fundamentales que deben ser respetados de manera absoluta, no podemos responderla de manera absoluta, porque no tenemos ningún dato experimental absolutamente comprobatorio. Pero ciertamente no se trata de un consenso social, sino más bien de un reconocimiento, también basado en criterios objetivos. Las conclusiones de la ciencia sobre el embrión humano nos indican que desde el momento de la fecundación surge un nuevo ser humano.

- La ciencia es clara al respecto: en el útero hay un ser vivo, y ese ser vivo sólo puede ser un ser humano, cuya custodia (no propiedad) es de la madre. Pues bien, si hay un ser humano, no se le puede matar. La verdad no puede imponerse más que por sí misma, no se impone sino por la fuerza de la verdad misma.

«El ser humano debe ser respetado y tratado como una persona desde su concepción y, por lo tanto, desde aquel mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, entre los cuales, sobre todo el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida».

- Quienes están en contra del aborto y a favor de la vida, no son insensibles al drama que viven muchas mujeres que se embarazan sin haberlo deseado. Pero justamente proponen varias otras alternativas para estos casos:

"Busquemos que vivan los dos: dando protección a las mujeres con embarazos en crisis; el aborto provocado trae más peligros que si se da continuidad al embarazo; si la madre no ve posibilidades de asumir la responsabilidad sobre la criatura que nazca, la dé en adopción; que se faciliten los procesos de adopción; se garantice jurídica y socialmente la conciliación entre trabajo y familia; se promueva el establecimiento de guarderías; se proteja a las madres solas, a los niños que crecen en la calle" (Mons. Rodrigo Aguilar, Obispo de Tehuacán en” La vida humana: valor fundamental y base de los demás valores”,31 de mayo del 2008, cem.org.mx)

Actualmente, la ciencia médica garantiza que prácticamente no hay circunstancias en la cual se deba optar entre la vida de la madre o la del hijo. Por otro lado, el código de ética médica señala que en el caso de complicaciones en el embarazo deben hacerse los esfuerzos proporcionados para salvar a madre e hijo y nunca tener como salida la muerte premeditada de uno de ellos. A este propósito son muy expresivas las observaciones que hace el Papa Juan Pablo II:

«Es cierto que en muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso, en cuanto que la decisión de deshacerse del fruto de la concepción no se toma por razones puramente egoístas o de conveniencia, sino porque se quisieran preservar algunos bienes importantes, como la propia salud o un nivel de vida digno para los demás miembros de la familia. A veces se temen para el que ha de nacer tales condiciones de existencia que hacen pensar que para él lo mejor sería no nacer. Sin embargo, estas y otras razones semejantes, aun siendo graves y dramáticas, jamás pueden justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente» (Enciclica "Evangelium vitae", n. 58).

- En el caso de un embarazo fruto de una violación, no puede pensarse que el fruto inocente de una concepción brutal pueda considerarse un agresor para la mujer que va a ser madre. El aborto no va a quitar ningún dolor físico o psicológico producido en una violación. Al contrario, le va a agregar las complicaciones físicas y psíquicas que ya el aborto tiene de por sí.” La violación, que es un acto de violencia brutal y terrible, no puede ser seguido de otro no menos terrible que es la destrucción de un ser vivo “(Dr. Bernard Nathanson). “Muchos de nosotros tal vez fuimos concebidos en circunstancias que nos fueron las ideales, tal vez sin amor, sin calor humano, pero eso no nos estigmatiza. Por lo tanto recurrir al aborto en caso de violación es algo ilógico e inhumano” (Idem).

- En cuanto a los bebes que podrían venir con malformaciones congénitas y a los que se pretende con el aborto (el aborto llamado “eugenésico) evitarles una vida de sufrimiento, no tenemos pruebas empíricas de que estos bebes no quieran vivir ni encuentren ninguna satisfacción en su vida. Por otra parte son muchos los casos de padres de estos niños, disminuidos física o mentalmente, que reconocen sentirse felices de haberles prodigado amor y la alegría y satisfacción que esos hijos les han proporcionado. Pretender que sólo nazcan los fetos que vienen sin defecto significaría que queremos lo que Hitler pretendió con el racismo nazi: la supervivencia de los más aptos, la supremacía de la raza aria, que habría de terminar en el Holocausto judío.

- No se puede decir que las mujeres tienen derecho de abortar; no tienen derecho a abortar, más bien debemos decir que tienen la obligación de no abortar. Las mujeres pueden ser titulares de otros derechos, por ejemplo, a su propia vida, su salud o su integridad moral. Pero entre sus derechos nunca puede estar el derecho al aborto, porque sería otorgarle un derecho sobre “un tercero”—nasciturus, “el que va a nacer”, como se le llama en el lenguaje jurídico— que el Estado debe proteger incluso con normas penales. Por eso, el aborto nunca puede ser un derecho, es siempre un crimen ordinariamente tipificado en el Derecho Penal, que puede ser objeto de despenalización solo cuando prevalezcan aquellos otros derechos de las mujeres que constituyan la excepción de la ley.

Decir que la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo es verdad hasta cierto punto. Pero en el caso del aborto la mujer está decidiendo sobre un ser que como ya se ha dicho, no es ella, sino es otro ser aunque temporalmente esté dentro de ella.

- Respecto a que con la despenalización se van a evitar los abortos clandestinos la realidad parece no dar la razón a este argumento. El hecho de despenalizarlo da lugar a que el aborto se considere un método moral y socialmente aceptado y de lugar a que más fácilmente se recurra a él. Incluso aunque por ley se permita, no evitará que en muchos casos la mujer considere su embarazo como algo vergonzoso y culpable, por ser fruto de una aventura amorosa irresponsable y quiera ocultarlo de esa forma. Tampoco hay ninguna garantía de que los abortos legales sean más seguros, pues siempre va a haber graves riesgos para la mujer que aborta. Peor falsedad es afirmar que el aborto es menos peligroso que el parto.

Finalmente, para los creyentes católicos y para las personas de buena voluntad que aceptan las enseñanzas de la Iglesia, las enseñanzas morales sobre el aborto están contenidas en el Catecismo de la Iglesia Católica en los números del 2270 al 2273 y en resumen proponen lo siguiente:

«La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (cf CDF, instr. "Donum vitae" 1, 1).

«El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación: ‘Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es preciso recordar a este propósito el derecho de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte’ (CDF, instr. "Donum vitae" 3).

‘Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho... El respeto y la protección que se han de garantizar, desde su misma concepción, a quien debe nacer, exige que la ley prevea sanciones penales apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos’. (CDF, instr. "Donum vitae" 3)».

Puesto que debe de ser tratado como una persona desde la concepción, el embrión debe ser defendido en su integridad, cuidado y atendido medicamente en la medida de lo posible como todo ser humano.
No quiero concluir sin remitir a los lectores al testimonio del Dr. Bernard N. Nathanson, “El Rey del Aborto” en “Testimonio de mentiras utilizadas para legalizar el aborto en Estados Unidos:

http://www.magicsc.com/magicweb/mujer/aborto/mentiras.htm
Es interesante leer una página de Facebook sobre definición e aborto.


Comments are closed for this post.

Comments

No Comments for this post yet...

    Viernes, 17 de febrero

    BUSCAR

    Editado por

    • facebook
    • twitter
    • Youtube
    • RSS

    Hemeroteca

    Febrero 2012
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
      12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    272829    

    Sindicación