
Mons. Abelardo Alvarado Alcántara / Centro Católico Multimedial. 24 de noviembre.- Las personas que están a favor de la vida, los llamados grupos “pro vida” que en otros países no son tan satanizados como en México, aducen como la principal razón el reconocimiento de que toda vida humana es sagrada porque la recibimos del Creador y debe ser respetada desde la concepción hasta la muerte natural. Se reconoce además la vida como el valor supremo del ser humano, como un derecho inalienable que pertenece a la misma esencia de la persona, que es inmutable, universal, irrenunciable y anterior a toda ley humana. No se trata de defender apenas la vida. Hasta los animales y las plantas la tienen. Se trata de defender algo intrínsecamente más noble: la vida humana. Y más específicamente, la vida humana inocente e indefensa.
Sábado, 2 de junio
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