Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Despenalización del aborto I

24.11.09 | 06:47. Archivado en Análisis y Opinión
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Mons. Abelardo Alvarado Alcántara / Centro Católico Multimedial. 23 de noviembre.- Aunque la discusión sobre el tema se inició tiempo atrás, el hecho que detonó una mayor polémica fue la ley aprobada el 24 de abril del 2007 por la Asamblea Legislativa del DF, que despenalizó la interrupción del embarazo en las primeras 12 semanas de gestación, en la ciudad de México, permitiendo a las mujeres acceder a la interrupción voluntaria de embarazos no deseados. Sin embargo, un mes después el entonces ombudsman, Dr. José Luis Soberanes, y el Procurador General de la República (PGR) Eduardo Medina Mora, interpusieron acciones de inconstitucionalidad contra dicha ley.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) analizó esa demanda durante un largo proceso de audiencias, que concluyó en agosto de 2008, cuando la mayoría de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvieron que las reformas en la Ciudad de México son constitucionales.
El tema de la “despenalización del aborto” está implicando la afirmación de que el aborto es un crimen, un delito que debe ser prohibido y castigado por la ley, por considerarlo un homicidio, es decir, el aborto voluntario quedaría descrito como la expulsión inducida o extracción del embrión o del feto, por cualquier medio, de la cavidad intrauterina, durante el proceso de su gestación y antes de que pueda sobrevivir.

Obviamente todos los grupos abortistas celebraron esta decisión de la SCJN como un gran triunfo sobre la derecha conservadora y recalcitrante, especialmente del clero y de la Iglesia (se supone, católica).
Por principio los “abortistas” en general y muy particularmente las “feministas”, utilizan un eufemismo. No hablan de aborto sino de “interrupción voluntaria de un embarazo no deseado” y todos juran y perjuran que nadie aprueba el aborto por el aborto mismo. Pero tampoco reconocen el valor y la dignidad de la vida humana como principal valor. Todos se preocupan por defender a la mujer embarazada, nadie se preocupa por defender al ser humano que va a nacer.

Las razones que estos grupos aducen para justificar la despenalización son, entre otras:
- la libertad y el derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo. No se puede anteponer el derecho del embrión al derecho de la madre; el aborto voluntario en ocasiones es un acto de legítima defensa de la madre. “Nosotras parimos, nosotras decidimos”!

- el embrión en esa etapa (dentro de los tres primeros meses) no es todavía un ser humano y menos una persona, sino es simplemente un conjunto de células; un conjunto de células no es un ser humano; el aborto consistiría en la mera eliminación de un parásito, de un tumor o de una masa informe de carne enquistada en el vientre materno

- el embrión antes de las 12 semanas es todavía inviable, es decir, no puede vivir fuera del útero, por consiguiente no se puede afirmar que se trate de una vida humana; ésta empezaría en el momento en que ya está formado el feto humano (a los 3 meses de la fecundación); “el hecho de que esa célula-huevo sea el resultado de la fecundación del gameto femenino por parte del masculino, no le confiere el estatus de individuo biológico, pues no puede sobrevivir de manera independiente a quienes sí son individuos biológicos: la madre y el padre. Solamente los individuos biológicos pueden desarrollarse y sobrevivir de manera independiente a otros de su misma y de otras especies, gracias al proceso de diferenciación y especialización de sus partes.” (Julio Muñoz Rubio, en La jornada, 24 de marzo del 2007)

- el feto no es independiente mientras permanezca en el seno materno, ya que necesita de ella para su subsistencia y antes del nacimiento es una víscera de la madre; una vez que nace surge su personalidad e individualidad y las con secuencias jurídicas que éstas traen

- es cruel e inhumano pretender castigar a la mujer que voluntariamente aborta, añadiéndole todavía mayores sufrimientos; estar a favor de la despenalización del aborto no es estar a favor del aborto ni promoverlo

- la ley no obliga a nadie a abortar, simplemente no se criminaliza a quien voluntariamente lo haga

- despenalizando el aborto, se evitan los abortos clandestinos y se abate el porcentaje de mujeres que mueren por abortos mal practicados o hechos en condiciones poco higiénicas; en los abortos clandestinos las mujeres se exponen a lesiones graves e incluso a la muerte

- el aborto se justifica cuando es producto de una violación, incesto (“sería brutal e inhumano obligar a una mujer a tener un hijo producto de una violación”), o de una malformación congénita del feto (“Ningún padre –llegó a afirmar Hiram Bentley Glass Glass- tendrá en el futuro el derecho de cargar a la sociedad con un hijo deforme o mentalmente incompetente”), o cuando pone en peligro la salud física o mental de la mujer (en este caso se trataría de un “aborto terapeútico”), por razones económicas o para evitar una vida de infelicidad al hijo que va a nacer

- el ideal es que todas las mujeres, incluso las pobres, puedan conseguir un aborto rápido, barato y seguro

- Los que condenan el aborto son gente conservadora y retrógrada; la Iglesia no debe intervenir en asuntos de Estado; en un estado laico las políticas públicas deben ser ajenas a las creencias religiosas; es un problema médico, de salud pública, que debe dejarse en manos de los médicos
La conclusión de todos estos razonamientos es que la despenalización del aborto es en todo caso lo más conveniente. De estar a favor de la despenalización fácilmente se pasa a afirmar que es un derecho de la mujer. Lo menos que se afirma es que es un mal menor.


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